Papa-Trump: frialdad y mensajes claros

Francisco le planteó la necesidad de la paz y no abandonar lucha contra el cambio climático
Frialdad ante todo. Ni el intercambio de regalos, ni la pose para la foto protocolar fueron argumentos suficientes para romper ese clima que, a juzgar por antecedentes recientes, era de esperarse.

No hay caso: entre el papa Francisco y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no hay feeling: hasta podría decirse que es una cuestión de piel.

Y el papa no se ahorró mensajes: le pidió a Trump ser un instrumento de paz, y no salir del Acuerdo de París por el cambio climático, además de regalarle un ensayo propio donde Francisco aboga fuertemente para luchar contra la contaminación, justo a un presidente que anunció que dejará de lado varias de las políticas de su antecesor Barack Obama en ese sentido.

Hasta parece que el Pontífice se hubiera apegado más que nunca en este caso a la regla no escrita que establece que suele dispensar en promedio no más de media hora a sus reuniones con dignatarios extranjeros (esta vez fueron solo 27 minutos).

A Obama, con quien supo explorar e identificar más coincidencias que disidencias, le dispensó más de cincuenta minutos.

Si la mayoría de las veces este tipo de reuniones –de las que en principio no suelen trascender detalles– están caracterizadas por gestos, vaya que este si lo fue.

Trump no es Obama. Y con el republicano, el papa Francisco ya había comenzado a chocar incluso antes de que asumiera la presidencia de la primera potencia mundial. Asuntos como la pretensión de Trump de construir a lo largo de 2.500 kilómetros de frontera con México y su amenaza de expulsar de EEUU a 11 millones de inmigrantes ilegales fueron motivos para que las distancias conceptuales e ideológicas se expandieran todavía más.

Si a eso se suman, por ejemplo, las visiones contrapuestas sobre el cambio climático, las diferencias aún son mayores y a priori insalvables. Los unen, eso sí, coincidencias sobre temas como el aborto, el matrimonio homosexual o la eutanasia.

Pese a que, antes de marcharse, Trump dijo que no olvidaría el mensaje del papa, Francisco en ningún momento dejó que la seriedad se alejara de su rostro.

Traductor mediante, y en la biblioteca privada del Vaticano, ambos coincidieron en la necesidad de promover la paz en el mundo, sobre todo en Medio Oriente, "a través de la negociación política y el diálogo interreligoso", según informaría después el Vaticano en una nota oficial.

Incluso, el papa aprovechó la visita para regalar a su huésped ocasional otro texto de su autoría, denominado "La no violencia, estilo de una política para la paz", que el Pontífice escribió para la Jornada mundial de la Paz 2017. Pero, además, fue explícito en el mensaje.

"Espero que sea un instrumento de paz", le dijo a Trump, quien respondió en inglés que se comprometía a leerlo.

A su vez, el presidente de EEUU, en una devolución de gentilezas, regaló al papa distintos libros de Martin Luther King, el activista estadounidense que dedicó su vida a la defensa de los derechos de los afro descendientes.

El comunicado oficial del Vaticano también aludió a la necesidad de colaborar en campos como la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes.

Por su parte, la Casa Blanca informó que EEUU y la Santa Sede abordaron la forma en que pueden "trabajar juntos" para combatir el terrorismo. A su turno, el consejero de seguridad nacional de Trump, Herbert McMaster, calificó el viaje como "histórico".

Reunión con europeos y la OTAN

El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó este miércoles a Bruselas procedente del Vaticano, en el marco de su primera gira internacional en la que se reunirá con los líderes de la Unión Europea e intentará convencer a la OTAN de sumarse a la coalición antiyihadista.

El Air Force One aterrizó en la base militar belga de Melsbroek acompañado de su mujer Melania, según comprobó la AFP. El primer ministro belga, Charles Michel, dio la bienvenida al pie de la pista al mandatario estadounidense, con quien mantuvo una reunión de trabajo durante la tarde después de un encuentro entre Trump y los reyes, Felipe y Matilde.

Los encuentros cruciales en Bruselas llegarán no obstante este jueves, cuando se reúna durante la mañana con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y su homólogo del ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker.

Las divergencias a ambos lados del Atlántico en temas como los acuerdos de libre comercio o la lucha contra el cambio climático son profundas y los europeos esperan conocer la política de Trump respecto a la UE.

En la tarde, el mandatario intentará convencer a sus socios de la OTAN de aumentar su gasto militar y a unirse formalmente a la coalición que combate al Estado Islámico en Siria e Irak.

Fuente: El Observador y agencias

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