Para conservar al Bambi autóctono

Este viernes en el Instituto Clemente Estable se presenta un libro sobre el venado de campo para niños y adolescentes

Un dibujo de Bambi junto a una mariposa decora el afiche que una niña de quinto de escuela creó para que la gente vea “qué lindos que son” y cómo cuidarlos tratando “de que los cazadores no se acerquen a ellos”. También funciona como ilustración de la dedicatoria que la científica Susana González hace en su libro Conservación del venado de campo para “todos los niños que se sorprenden y respetan la naturaleza”.

Aunque el ciervo que Walt Disney llevó a la pantalla grande en 1942 no es de la misma especie que los venados de campo autóctonos, el cariño que provoca generación tras generación sirve como motor para la conservación, dijo González.

El libro de la encargada del laboratorio de Genética de la Conservación del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) está dirigido a niños y adolescentes, y se presenta mañana a las 20 horas en el propio centro, en el marco del XII IIBCE Abierto (ver recuadro).

González lleva 20 años investigando en el área de la genética de la conservación, con énfasis en el venado de campo. “A través de su conservación se ayuda a otras especies y al paisaje de pastizal”, explicó la investigadora, que también es docente en la Facultad de Ciencias.

A su característica de especie focal, clave para el funcionamiento del ecosistema del campo natural uruguayo, este venado tiene otras dos condiciones que le suman importancia en tanto fauna local, según se explica en el libro.

La primera es que las dos poblaciones de venado de campo que viven en Uruguay en libertad (Arerunguá, Salto, con unos 1.000 individuos, y Sierra de los Ajos, Rocha, con 300 ejemplares) pertenecen a dos subespecies diferentes. La población de Salto se llama Ozotoceros bezoarticus arerunguaensis  y la de Rocha cambia la última palabra por uruguayensis. Ya desde sus nombres se detalla que ambas son endémicas del país.

En segundo lugar, según se detalla en el libro, “a diferencia de las otras subespecies que se encuentran representadas en áreas protegidas de Brasil, Paraguay y Argentina, las poblaciones uruguayas se encuentran exclusivamente en establecimientos privados donde se desarrollan actividades agropecuarias”.

Para promover la biodiversidad y la producción al mismo tiempo, González publicó el año pasado un manual de buenas prácticas, financiado por Whitley Fund For Nature, la misma organización británica que brindó apoyo económico para el libro del venado.

Huellas naturales
A pesar de que el venado de campo fue declarado “monumento natural” por el Poder Ejecutivo en 1985, el mismo está críticamente amenazado en Uruguay, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).

Lo mismo sucede con otras especies como el aguará guazú, el oso hormiguero grande y chico, el puma y el ocelote. En cambio, otros mamíferos como el pecarí de collar, el ciervo de los pantanos y el lobo de río grande son considerados extintos en Uruguay por la IUCN, detalla González en el segundo capítulo de su libro. Allí hay fichas diagnósticas de los grandes mamíferos silvestres que habitan en el país, donde, por ejemplo, se muestran dibujos de sus diferentes huellas.

Este detalle da lugar a una de las actividades para niños y adolescentes que se proponen en el capítulo tres, como cuentos, manualidades y “extracción de ADN super express”.

En particular, el juego de las huellas consiste en armar moldes de las impresiones que dejan las patas de  diferentes especies de animales y adivinar a cuáles corresponden.

Este es uno de los motivos por los cuales Conservación del venado de campo es obsequiado a las maestras que visitan con sus alumnos el laboratorio que conduce González en el IIBCE. Para otros interesados, el libro se vende en la editorial Hemisferio Sur (Buenos Aires 335) y mañana a $ 200 en la presentación.


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