Para ganarle de a una batalla a las pantallas

Armas recomendadas por los expertos para controlar el consumo excesivo de de niños y adolescentes multi pantalla

El control del tiempo que pasa un niño o adolescente frente a pantallas se ha vuelto una guerra de proporciones apocalípticas en casi todas las familias. Claro que el origen de este conflicto constante está en los propios adultos, que vivimos pegados a nuestros dispositivos móviles, celulares o tabletas, y que reaccionamos ante cada pitido de Whatsapp o cada mail recibido. “Es un segundo”, suele ser la excusa que utilizamos para que nadie nos rezongue.

Los niños y jóvenes absorben estas conductas y, como el resto de sus comportamientos y costumbres de todos los días, las replican.

Luego de revisar varias investigaciones sobre el tiempo que pasan los más jóvenes frente a una pantalla y las consecuencias indeseadas que esto genera (cansancio, irritabilidad, problemas de vinculación social, conductas adictivas, entre otros), dos expertos de la Facultad de Salud Pública de Harvard, Steven Gortmaker y Kaley Skapinsky elaboraron una guía práctica para ayudar a los padres a tomar el control. En ella se recomiendan algunas herramientas de uso simple, a las que pueden recurrir padres e hijos para mantener las pantallas a raya.

Los expertos advierten que nunca es fácil ganar una guerra en la que el enemigo está armado hasta los dientes. Las herramientas sirven y colaboran pero por sí solas no hacen milagros. Si los padres no fijan un objetivo, lo comparten con sus hijos y aprenden a negociar constantemente –lo que conlleva trabajo y paciencia- no servirán para nada los servicios que se decida usar.

En el fondo estos tomas y dacas que intentan cambiar tiempo frente a la pantalla por otras actividades, son transacciones que tiene un costo elevado para las dos partes que negocian. Si los padres intentan controlar personalmente y minuto a minuto el uso, el costo de esta transacción se vuelve muy alto. En cambio, si luego de definir los objetivos y establecer las reglas –y las consecuencias, si éstas no se cumplen- los padres recurren a este tipo de herramientas, la transacción se vuelve un poco más manejable, dicen los expertos de Harvard.

La Asociación de Pediatría de Estados Unidos estableció en un máximo de dos horas el tiempo diario recomendable frente a pantallas, sin contar el que se usa para hacer deberes o tareas escolares en una computadora. Aquí algunas estrategias para que este ideal se convierta en realidad (o casi).

Para limitar el tiempo frente a la tele (ya sea para ver televisión o jugar videojuegos)

TV Time Bob es un pequeño aparato que se conecta a la electricidad y limita el tiempo que una persona puede pasar mirando tele. En vez de enchufar la TV en la pared se conecta a este dispositivo; luego los padres pueden establecer una “dieta especial” para cada uno de sus hijos, dependiendo por ejemplo de su edad y responsabilidad.

Cada niño tiene una contraseña de cuatro números que debe ingresar en el aparato cada vez que quiere mirar TV. Si el máximo establecido por día es de una hora, por ejemplo, el niño podrá ver una hora de corrido o dividir el tiempo como mejor le parezca. Esto también sirve para los pequeños adictos a los videojuegos.

El calendario de control también se puede establecer en base a una semana, con lo cual los niños deben aprender a administrar sus tiempos para que cuando llegue su serie favorita la cuota no se haya agotado.

Este dispositivo también permite anular totalmente ciertas horas en las que el niño tiene prohibido ver TV. Por ejemplo, luego de las ocho de la noche. En esos casos no se puede usar parte de la cuota establecida previamente.

Quienes estudiante estos temas recomiendan como primera medida evitar que los niños y adolescentes tengan televisores en sus cuartos, lo que hace al control mucho más complicado.

TvTime Bob cuesta unos 80 dólares en EEUU.

Para limitar el tiempo frente a la computadora

En este caso tanto el sistema operativo Windows que se usa en PC, como el que potencia a las Mac, tienen controles parentales que son fáciles de establecer y que ayudan al niño a limitarse en el uso de su computadora, así como en las horas en que puede hacerlo

Windows (tanto PC de escritorio como notebook)

Hay que ir al Panel de Control y cliquear en Cuentas de Usuario y Seguridad Familiar. Allí seleccionar “Establecer controles parentales para cualquier usuario”.

Es posible fijar controles tanto de lunes a viernes como para fines de semana, así como bloquear determinadas horas en las que el niño o adolescente no podrá usar la computadora.

La forma de activar este servicios puede variar según su versión de Windows, pero en todos los casos es necesario que cree tantos usuarios como niños o adolescentes tengan permiso para usar esa máquina. Cada uno contará con su nombre de usuario y contraseña personal, que no debe compartir con sus hermanos porque cada una tendrá una cantidad de horas o un tipo de contenidos permitidos. Solo uno o los dos padres pueden tener una cuenta de tipo “administrador”, que es la que permite establecer los controles parentales.

Si está usando Windows 8 vaya a Panel de Control allí a Cuentas de Usuario y protección infantil y elija la opción Configurar Protección Infantil para todos los usuarios. Allí seleccione la cuenta que previamente creó para su hijo y active la protección. Puede elegir entre estos niveles (explórelos para entender de qué se trata cada uno).

1)    Filtrado de sitios web

2)    Límites de tiempo

3)    Restricciones de juego

4)    Restricciones de aplicaciones

En el nuevo Windows 10 que se estrena mañana 29 de julio, existe una nueva función de Seguridad Familiar, a la que se accede también desde Panel de Control. Puede activar todo desde su PC u online, en este link y utilizando su usuario y contraseña de Microsoft (que es la misma de Hotmail o Outlook)  

Mac

Hay que ir a Preferencias del sistema. Allí se pueden establecer controles sobre el uso de la computadora en días de semana o fines de semana, así como horas prohibidas.

Para limitar el tiempo frente a smartphones y tabletas

Es el área más complicada de controlar, porque existen pocas herramientas para hacerlo. Si su hijo usa un dispositivo Android, puede probar con una app todavía experimental llamada Lockwork. El único problema es que está en beta, aunque se espera que pronto pase a formar de Google Play, la tienda de aplicaciones de Android.

Para descargarla hay que bajar este pequeño archivo 

Fue desarrollada por dos investigadores del Centro de Nutrición y Actividad Física de la Facultad de Salud Pública de Harvard. Permite “trancar” el smartphone o tableta durante determinadas horas. Lo que hace en realidad es transformar el teléfono inteligente en uno “bobo” o más bien tradicional. El niño puede llamar a ciertos números establecidos como de emergencia –entre los cuales pueden estar los de familiares y amigos- pero no puede navegar en internet ni usar apps de ningún tipo.

También se puede generar una agenda de uso para cada día de la semana.  Es ideal para eliminar las peleas frecuentes que se generan por las limitaciones de la noche. Los expertos recomiendan que los niños no tengan contacto con pantallas al menos en la última hora antes de ir a dormir. Esta es una buena forma de lograrlo.

Para saber más sobre el funcionamiento e instalación de esta app, lea aquí

Si en cambio su hijo usa iPhone o iPad, no hay herramientas efectivas que hagan algo similar. Es posible lograr algún tipo de control parental ingresando a Ajustes, General, Restricciones.

Allí se pueden “trancar” ciertas apps, pero de manera más o menos definitiva. Para eso hay que crear un PIN de cuatro números que deberá manejar el padre para trancar y destrancar. Este sistema tiene muchas limitaciones y sirve más para bloquear alguna app en particular que para controlar el uso del tiempo que pasa el niño frente al dispositivo.

Muchos padres se preguntan cuándo es demasiado tarde para comenzar a aplicar límites a las pantallas omnipresentes, pero quienes investigan estos temas dicen que siempre hay tiempo para cambiar, aunque cuanto más grande sea el niño más complicado será el proceso. Si, en cambio, se usan algunas de estas herramientas y consejos desde que el niño es pequeño, todo resultará más natural y sencillo. Pero nunca perfecto.

En todos los casos se recomienda que los niños y adolescentes no tengan televisión en sus cuartos y que siempre dejan celulares y tabletas fuera de sus dormitorios un tiempo antes de irse a dormir.


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