Para lograrlo hay que ser constante

Grandes bodegas de vino de mesa incursionan (por suerte) en el vino fino

 

Por Martín Viggiano

La vida es corta para tomar vinos malos, dijo alguien alguna vez y muchos lo recuerdan en carteles para estimular el consumo de productos de calidad. La premisa es muy compartible, pero a veces se confunden los tantos.

Una cosa es un vino malo, y otra es un vino que dentro de su categoría puede ser correcto. Es decir: a un vino de mesa no se le puede pedir una expresión que no tiene, porque directamente no fue elaborado para tenerla. O a un vino fino joven, de gama media baja, tampoco se le puede pedir que conmueva el paladar, porque no es un gran reserva que se elabora con excelente uva y un proceso cuidado y costoso. En definitiva: cada uno juega su partido en su cancha.

En Uruguay existen empresas medianas y grandes (a la escala del país) dedicadas a la producción de vino de mesa casi exclusivamente. Apuntan a ese público que fideliza con la caja (tetra) de 1 litro, la botella de 1,5 litros o damajuana en sus distintos tamaños. Son productos que, como se ha dicho, no son buenos o malos, sino que deben ser considerados dentro de su categoría. Algunas de esas empresas grandes que tienen una presencia fuerte en el mercado de vino de mesa se han animado en los últimos años a dar un paso interesante para abrir su mercado. Tienen materia prima, tienen tecnología y mano de obra. Y en ese sentido hay más de un ejemplo.

En los últimos días salió a luz una línea gran reserva de Familia Dardanelli (propietaria de bodega 3 Palmas), que incluye tres vinos varietales: tannat, cabernet sauvignon y sauvignon blanc. El blanco es del año y los otros dos tintos son cosecha 2012, con un pasaje de 12 meses por barricas francesas y americanas nuevas. La línea lleva el nombre Constante, en homenaje al primer Dardanelli que llegó a Uruguay en 1922 desde Piamonte (Italia).

Lo primero que buscan este y otro tipo de apuestas es diferenciar la marca: “El primer desafío es diferenciar la marca, 3 Palmas con lo que es Familia Dardanelli, que la gente nos conozca como Familia Dardanelli como elaborador de vinos finos, algo nuevo. Mucha gente que no conoce 3 Palmas y te está conociendo como Familia Dardanelli te pregunta desde cuándo  estas en esto, si sos nuevo… y cuando le decis que no, que desde 1949 estamos en la familia del vino, quedan impactados. Este es el público del vino fino, no consumidos de vino de mesa, al que estamos apuntando y haciéndole llegar que Dardanelli también elabora vinos finos”, comentó a Sacacorchos Eliana Comesaña, de Familia Dardanelli.

Eliana junto a su hermano Diego son los responsables directos de este paso al mundo del vino fino por parte de la bodega que desde hace varias décadas tiene una fuerte presencia en el mercado de vino de mesa.

Ariel Casao es enólogo de la bodega desde hace más de 30 años. En diálogo con Sacacorchos contó que una de las claves para obtener uvas de buena calidad que sirvan para la línea Constante es tener un acuerdo beneficioso para ambas partes con productores de la zona de Las Violetas y Santa Lucía (Canelones). De allí sale la uva para esas etiquetas, que están en el mercado desde hace algunas semanas.

“Es un desafío para nosotros y para la familia, para decir que se puede hacer esto”, comentó el enólogo.

Fiel al nombre del fundador, Eliana, Diego y el resto de la bodega eligieron ir más allá de su zona de confort dada en el mercado de vino de mesa, y en esa constancia ahora logran una línea gran reserva que busca codearse con las grandes etiquetas locales. 


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