Para Uruguay, la relación con Venezuela ya no es un buen negocio

El vínculo con el chavismo trajo salvadoras soluciones pero también dolores de cabeza
El comercio con Venezuela, que tuvo un impulso vigoroso a principios de esta década, empezó a caer en los últimos años. El país caribeño, que llegó a ocupar el cuarto puesto en el ranking de países receptores de exportaciones uruguayas en 2013, cerró el 2016 en el puesto número 21.

El año pasado, las exportaciones a Venezuela apenas superaron los US$ 49 millones, casi un 90% menos que tres años antes, cuando habían totalizado los US$ 449 millones. Teresa Aishemberg, gerente general de la Unión de Exportadores, dijo a El Observador que esa acelerada caída se debe sobre todo a la incertidumbre que genera la posibilidad de no cobrar en tiempo y forma. Aishemberg señaló que "todavía hay algunas deudas impagas que se están gestionando con el gobierno a través de la embajada", pero agregó que la coyuntura política actual dificulta las conversaciones.

Respecto a los sectores más perjudicados por las deudas, Aishemberg afirmó que muchas empresas lácteas ya han cobrado lo que se les debía pero que hay otros grupos, como laboratorios y especialistas en genética, a los que "no se les pagó nada".

La Unión de Exportadores se reúne regularmente para gestionar esa deuda ante las autoridades venezolanas, pero según Aishemberg, el país caribeño debe resolver primero sus problemas políticos para poder generar un "ambiente favorable al comercio", que incluye "dar certezas a la hora de instalar un negocio y que Venezuela asegure poder responder con un plan de pagos".
"Esperemos que todos los problemas que hay ahora se resuelvan con diálogo para que se pueda reiniciar la corriente comercial que teníamos", concluyó Aishemberg.
En el sector lácteo, el gobierno de Maduro mantuvo una deuda con Conaprole de US$ 39 millones. Si bien se puso en marcha un mecanismo que implementó el gobierno para pagarle a proveedores, dejaron a Conaprole para el final y quedó sin cobrar. En el sector de carne aviar, en tanto, Tres Arroyos era la única empresa que exportaba, pero dejó de hacerlo debido a que le debían US$ 12 millones en 2016.

La deuda se redujo a US$ 5 millones, pero aún está pendiente de pago. Estos temas comerciales estuvieron en el centro del diálogo entre los gobiernos en los últimos meses, ante la desesperada insistencia de los exportadores.

Negocios progresistas

En 2006, cuando apenas iba un año del primer gobierno de izquierda en la historia uruguaya, transcendió la noticia de que la cooperativa de ahorro Cofac cerraba sus puertas.
El tema generaba temores de todo tipo, en momentos que aún estaban frescos los efectos de la crisis de 2002. ¿Qué pasos daría el Frente Amplio para evitar que ese cierre pasara a mayores? En ese momento más delicado, apareció un salvador: Hugo Chávez.

El Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) desembolsó una buena suma de dólares y se quedó con la operativa de la cooperativa, lo que aquietó a los mercados y despejó las dudas. El expresidente José Mujica se ha encargado muchas veces de destacar ese gesto que tuvo Chávez con Uruguay.

"Psicológicamente esas cosas son horriblemente peligrosas, porque pueden generar corridas. Y recuerdo que un llamado telefónico sirvió para que Chávez le diera una mano al Uruguay, en un momento muy difícil, porque cuando se dan esas corrientes psicológicas, suelen ser imparables. Yo no me puedo olvidar de eso", dijo Mujica en 2012, en momentos en que era presidente.

Tanto durante la presidencia de Tabaré Vázquez como de Mujica, los viajes entre Montevideo y Caracas eran frecuentes. En muchos de ellos, además de abrazos para la foto, hubo acuerdos y promesas de ventajosas ventas. Chávez lo destacaba con énfasis. "Uruguay tendrá en Venezuela todo el petróleo que necesite por un siglo. Y si no llegan a encontrar petróleo o gas en su tierra, sepan que aquí en Venezuela está el petróleo y el gas uruguayo", dijo el líder caribeño en 2010 y despertó los aplausos de quienes sostenían que esos gestos eran una muestra de la solidaridad latinoamericana. Aquellos elogios cruzados se transformaron hoy en duras declaraciones diplomáticas que abren un futuro incierto en la relación entre ambos países

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