Paro de doble cara perjudicial

E l paro general de mañana tiene dos caras igualmente perjudiciales

E l paro general de mañana tiene dos caras igualmente perjudiciales. Por un lado, detendrá la actividad en buena parte del país sin beneficio alguno, ya que el PIT-CNT reclama cambios que el gobierno rechazó categóricamente, razonable decisión oficial en momentos de contracción del crecimiento económico. Por otro, profundiza la trabazón a la acción gubernamental por divisiones en el Frente Amplio y contradicciones dentro del propio Poder Ejecutivo. Pese a integrar el Consejo de Ministros, el Partido Comunista resolvió apoyar el paro, algo así como si Luis Suárez pateara hacia el arco del Barcelona o del seleccionado celeste. Confirma este mundo del revés el ruego público del subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, a la conducción de la alianza de izquierda de que deje de hacer oposición al gobierno.

El reclamo sindical, por otra parte, es poco responsable porque anticipa algo que nadie sabe si ocurrirá. Se exige que se flexibilicen las pautas salariales fijadas por el gobierno para los Consejos de Salarios, aduciendo que conducirán a pérdida de salario real. La afirmación carece de base sustentable. Es posible pero no es seguro que ocurra en el futuro, ya que dependerá de la evolución de muchos indicadores de la economía. El salario real desaceleró su crecimiento en mayo a 0,77%, casi medio punto por debajo del resultado de abril, pero igualmente siguió mejorando. Lo reconoció incluso el director nacional de Trabajo, Juan Castillo, jerarca ministerial afiliado al Partido Comunista. Dijo que no se ha detectado pérdida global, aunque el PIT-CNT asegura que ya existe en 13 sectores de actividad.

Por otra parte, está el tema del empleo. Los analistas que encuesta El Observador anticipan que este año disminuirán los puestos de trabajo, por encima de los alrededor de 30.000 que ya se han perdido. Pero estiman una recuperación de 13.400 empleos el año próximo, por efecto de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del orden del 1%, luego de cerrar 2016 con estancamiento, como ya ocurrió el año pasado. Pese al desempleo y al pobre resultado previsto para este año, sin embargo, el salario real ha seguido aumentando. El ritmo menor de mejora corre paralelo a la baja en la actividad. Pero como se vislumbran algunas señales modestamente auspiciosas, incluyendo el crecimiento del 6,6% en las exportaciones en los 12 meses a junio, carece de base augurar como segura una pérdida del salario real en momentos en que se espera un leve aumento del PIB en 2017.

Las pautas fijadas por el gobierno para los Consejos de Salarios de este año reflejan esa situación, lo que les asigna una validez que no existe para la exigencia sindical de que se flexibilicen. Es obvio que el debilitamiento de la economía afecta inevitablemente a todos, por declinación de la actividad de las empresas privadas y públicas. Pese a esta realidad, a la que nadie escapa, el salario real mantiene hasta ahora cierto margen de mejoramiento, que podrá o no disminuir o desaparecer en función de lo que ocurra con la economía en los meses próximos. Es comprensible que, ante esta incertidumbre, el movimiento sindical exprese la misma preocupación que también tienen el gobierno y el sector empresarial. Pero la preocupación no justifica el comienzo de la “gigantesca conflictividad” con que ha amenazado el PIT-CNT y que, si se concreta, perjudicará sin excepción a todos los sectores de la vida nacional. Ahí seguro que bajará el salario real y aumentará el desempleo.


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El Observador

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