Paro fue para "poner en agenda" agresión en liceos

Los profesores de Secundaria pararon ayer por 24 horas; creen que autoridades están "omisas" en hechos violentos en centros
Para la directora general de Secundaria, Celsa Puente, el paro de 24 horas realizado ayer en los liceos de todo el país por la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), "es muy triste". Entrevistada por radio Sarandí, la jerarca consideró, además, que genera una situación "de ruptura de vínculo entre el profesor y el alumno".

En contraposición a lo que opinó Puente, para los profesores, el paro fue la única forma de exponer los cinco casos de violencia a docentes que denunciaron este año y que tuvo como detonante la agresión verbal de un alumno del liceo 49 de Punta de Rieles a una profesora.

El dirigente del gremio de docentes de Secundaria de Montevideo (ADES-Montevideo)m Luis Martínez, consideró que la medida se tomó "ante la omisión y la falta de responsables". "Es la forma que tenemos de poner el tema sobre la mesa. (En Secundaria) barren abajo de la alfombra. El paro es un derecho y un deber y el tema (de la agresión a docentes) ahora está en la agenda", dijo a El Observador.

El miércoles, el secretario general de Fenapes, José Olivera, explicó en conferencia de prensa que la agresión de ese joven a su profesora fue "la gota que derramó el vaso". El estudiante había sido trasladado de otro liceo algunos meses atrás luego de que tuviera la misma actitud con otra profesora. Según el gremio, Secundaria se había comprometido a trabajar con ese joven, pero eso no sucedió. Puente aseguró que sí se le había brindado atención para que no tuviera más reacciones de ese tipo. La directora de Secundaria señaló que el "foco de atención" está en la ayuda "a la familia y el joven" denunciado para poder ayudarlo y pidió no exponerlo públicamente.

Martínez, por su parte, indicó que no se trata de hacerlo quedar como el victimario, sino de trabajar con su familia y con la de los alumnos en general. "Citamos a los padres y a los chiquilines, pero si hay una patología social o biológica, ¿quién resuelve el problema?", se preguntó.

El dirigente opinó que el paro implica "defender los valores y los derechos humanos" y que es contrario a "romper un vínculo con el alumno". "Es aportar en el rechazo a la violencia de género y contra la mujer porque las agredidas han sido profesoras", dijo.

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