Participación en misiones de paz volverán al debate político en 2017

Tras el retorno de los militares uruguayos en Haití, se considerarán nuevas ofertas
Cuando Uruguay habla en Naciones Unidas sobre Operaciones de Paz es, quizás, sobre el único tema que los demás escuchan con atención y no solo como una mera formalidad protocolar, dijo a El Observador un diplomático de mucha experiencia de la cancillería.

Ese respeto que muestra la comunidad internacional ante las palabras de la representación uruguaya en ese tema particular no es una coincidencia, sino que es fruto de una reputación que el país ganó a lo largo de 82 años desde que una misión mediadora uruguaya fue enviada en 1935 al Chaco Boreal para poner fin al conflicto que mantenían Paraguay y Bolivia.

Sin embargo hoy, a pesar de ese presitigo internacional, de ser escuchado el país en la ONU y de servirle a los soldados que viajan la remuneración extra que reciben, en el partido de gobierno no es un tema sencillo de digerir.

Las discusiones se repitieronen estos años en el Frente Amplio y el último ejemplo fue a fines de diciembre, cuando se prorrogó –se dijo que por última vez– la participación de Uruguay en la misión de paz en Haití.

De acuerdo a lo resuelto en el Parlamento, los militares deberán volver a Uruguay a mediados de abril próximo.

En esa sesión que avaló la prórroga, hubo legisladores del Frente que votaron a favor, no por convencimiento, sino por disciplina. Hubo también legisladores de izquierda que fueron críticos de la permanencia en Haití y el debate registró incluso la agresión del diputado oficialista Gabriel Courtoisie a su colega Eduardo Rubio de Unidad Popular. Rubio defendió el regreso inmediato de las tropas uruguayas.

En 2015 había sido el diputado Luis Puig (PVP) el que se negó a votar que los militares sigan en Haití, un país políticamente inestable y que enfrentó la devastación de un terremoto en 2010 y los efectos del huracán Matthew en 2014.

En la actualidad Uruguay tiene tropas desplegadas en tres lugares: 1.160 efectivos en la República Democrática del Congo, 253 en Haití y 57 en la Península del Sinaí. Además hay dos observadores en la misión de India-Pakistán; dos en Costa de Marfil y 14 en la misión política especial que se formó para Colombia.

La coyuntura replanterá en el Parlamento un debate sobre la futura dirección de la presencia uruguaya en Misiones de Paz de Naciones Unidas. Además Uruguay tiene nuevos ofrecimientos para ser parte de esos cuerpos de paz.

Entonces en el correr de este año se desmantelará la misión en Haití y se reverá la presencia de cascos azules en el Sinaí que están en su última fase.

Por eso es que el gobierno deberá decidir qué hace en un tema que le ha dado réditos al país en materia de reputación, además de los dividendos económicos que significa para la tropa.

Cada soldado que integra la misión en Haití recibe un pago de US$ 1.100 mensuales y sigue cobrando su sueldo en Uruguay. La oficialidad cobra unos US$ 30 mil anuales.

Por otro lado, el Ejército, Fuerza Aérea y la Marina, reciben el pago de millones de dólares para amortizar el uso del material militar que envían.

Otra invitación

"Hay más de una propuesta", dijo el vicecanciller, José Luis Cancela, en entrevista con el programa La Mañana de radio El Espectador, la semana pasada.
Está pendiente la decisión del gobierno a la oferta de Naciones Unidas para que un contingente uruguayo se sume a los esfuerzos de paz de la ONU en la República Centroafricana, dijeron a El Observador fuentes de cancillería y de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, una fuente política del Ministerio de Defensa dijo que "formalmente" no llegó ningún pedido y que por lo tanto no hay nada planteado.

No obstante, un estudio de viabilidad militar de las Fuerzas Armadas dio una opinión favorable para el desembarco de tropas uruguayas en ese país africano, dijeron dos fuentes castrenses a El Observador. Los informantes subrayaron que ahora la decisión está en el nivel político.

Uno de los puntos fundamentales que se evaluarán es el balance de tropas con que queda el país luego del retiro de Haití y, por eso, se manejaba la posibilidad de demorar la decisión sobre República Centroafricana hasta que retorne la misión en el país caribeño.

El segundo punto que se evaluará es si el mandato para el país africano está acorde a la política exterior que tradicionalmente desarrolló Uruguay: no intervención en los asuntos internos de otras naciones, libre autodeterminación de los pueblos y solución de las controversias a través de medios pacíficos.

La situación política y social en República Centroafricana es muy inestable.

La violencia sectaria entre cristianos y musulmanes dejó miles de muertos y cerca de un millón de desplazados. La Minusca (Misión de Naciones Unidas en República Centroafricana) tiene el mandato de proteger a los civiles y ayudar con el proceso de transición política. Pero los más de 12.800 cascos azules no logran impedir que los civiles sean víctimas del conflicto.

Durante el 2016, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas trató la situación en el país africano en varias sesiones en las que resolvió extender la misión y seguir con el embargo de armas y congelamiento de fondos para ese país.

"Uruguay sigue con preocupación la frágil situación humanitaria del país, donde más de 2,3 millones de personas, prácticamente la mitad de la población, sigue dependiendo de la asistencia humanitaria, al tiempo que se estima que hay más de 450.00O refugiados en países vecinos y cerca de 380.000 desplazados internos", dijo el representante uruguayo ante ONU, Luis Bermúdez, cuando se trató la situación de la República Centroafricana en el Consejo de Seguridad en octubre del año pasado.

Oferta pendiente

En diciembre de 2015 el presidente, Tabaré Vázquez, ofreció 250 efectivos del Ejército, perros de trabajo, un avión Hércules, plantas potabilizadoras y lanchas de patrullaje para ser utilizadas en misiones de Naciones Unidas.

En setiembre de ese año, el secretario general de Naciones Unidas, Ban ki Moon, felicitó al presidente Tabaré Vázquez por el aporte de Uruguay a las misiones de paz de Naciones Unidas.


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