Perjudicial cambio de las pautas

El error de aumentar las pautas oficiales para los Consejos de Salarios se ha agravado por partida doble

El error de aumentar las pautas oficiales para los Consejos de Salarios se ha agravado por partida doble. Por un lado, se ha frustrado la esperanza del gobierno de comprar paz laboral con esa concesión al PIT-CNT. Aunque por mínima mayoría de los miembros de su Mesa Representativa, la central sindical no solo resolvió mantener el paro parcial previsto para la primera quincena de setiembre sino que dispuso consultar a todos los sindicatos para hacer un nuevo paro general de 24 horas si el gobierno no cede aun más a sus demandas. Por otro, el sector empresarial le advirtió al presidente Tabaré Vázquez que las micro y pequeñas empresas no podrán cumplir con las nuevas pautas, lo que conducirá a pérdida de puestos de trabajo.

Una delegación de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) se reunió con Vázquez y el ministro de Economía, Danilo Astori, para plantearles las consecuencias de la sorpresiva ampliación de las pautas para la nueva ronda negociadora de convenios colectivos, pese a que el gobierno había sostenido hasta ese momento que no las modificaría. El cambio fue una concesión de Vázquez en una previa reunión con el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, y su secretario general, Marcelo Abdala. Sobre la base de ese gesto presidencial, los dos dirigentes sindicales recomendaron suspender el paro programado para setiembre.

Pero la posibilidad de desactivar la “gigantesca conflictividad” con que había amenazado el PIT-CNT se diluyó prontamente. Como ha sucedido tantas veces desde que el Frente Amplio llegó al poder, el gobierno extendió una mano pero el movimiento sindical se apodera de todo el brazo. La propuesta conciliatoria de Pereira y Abdala fue rechazada por una mayoría de dirigentes radicalizados que reclaman un cumplimiento más amplio de sus demandas de mejoras, como parte de una plataforma que incluye hasta el absurdo de que se eliminen las AFAP.

El perjuicio de la decisión gubernamental le fue explicado a Vázquez y Astori por la CNCS. Su presidente, Carlos Perera, señaló el riesgo de que pequeñas empresas dejen de ser rentables, lo que conduce inevitablemente a su cierre o, en el mejor de los casos, a una reducción de sus plantillas. Según trascendió de esa reunión, los empresarios incluso plantearon la opción de reflotar su protesta ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por incumplimiento gubernamental de normas dictadas por la institución que rige las relaciones laborales en todo el mundo. La OIT había validado las ocupaciones siempre y cuando se permitiera el ingreso de los trabajadores no huelguistas y de los directivos a los locales tomados, condiciones que nunca se cumplieron.

Las razonables advertencias empresariales y la renovada rebeldía sindical auguran dificultades en la negociación de convenios en 109 ramas de actividad. La única forma de evitarlas es que los sindicatos actúen con madurez en los Consejos de Salarios, acompasando sus demandas con la realidad de las empresas, especialmente las de menor porte, para evitar un mayor desempleo que contraría su propia responsabilidad de defender las fuentes de trabajo. Pero la posición mayoritaria en la Mesa Representativa del PIT-CNT, exigiendo mayores concesiones, no autoriza a tener muchas esperanzas de contar con la paz sindical que el gobierno creyó infructuosamente que podía asegurar con su marcha atrás en las pautas salariales.


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