Perros disfrazados: una original campaña de adopción de mascotas

Vea las adorables fotos e historias de una campaña de adopción con fotos de perros como diseños de artículos de moda y merchandising

Así como en Uruguay existen varias organizaciones -como Animales Sin Hogar- que rescatan animales de las calles para darlos en adopción, la estadounidense Union County Animal Protection Society (UCAPS) de la localidad de El Dorado, en Arkansas, tiene el mismo cometido.

Con el objetivo de mejorar el nivel de adopciones, dos integrantes de UCAPs crearon el proyecto Shelter Pets, que consiste en una campaña de recaudación de fondos y de adopción a través de fotos de los perros disfrazados con ropa y accesorios de humanos. El dúo de diseñadora y fotógrafa, Tammy Michael y Tammy Swarek, es el responsable de esta idea.

Con un estilo muy "retro", las fotos no solo son parte de los afiches y las imágenes de la campaña en redes sociales sino que también se usan como estampado para diferentes elementos de merchandising que se comercializan para recaudar fondos en la fundación.

Libretas, mazos de cartas, carteras, almohadones, puzzles, toallas, chocolates, remeras, tazas, llaveros, colgantes, imanes, entre muchos otros productos con las imágenes de estos adorables animales son ofrecidos por la organización a través de su catálogo en línea.



Varios de estos perros se volvieron famosos ya que la revista Vogue Italy se interesó por presentar esta serie de diseños y fotos en varios números de su revista.

De acuerdo con la raza y las propias características de la personalidad de los animales, estas jóvenes le personalizan los outfits a sus perros. Por ejemplo, un adorable perro llamado Big Dave fue dado en adopción por su familia luego que se robara toda la carne que estaba preparando en una barbacoa. Por eso, cuando eligieron su look para la foto tuvieron en cuenta esta característica y lo disfrazaron de cocinero.


Una de las historias más emocionantes de adopción contadas a través de la cuenta de Instagram de Swarek fue la que ella misma tuvo con Butter Bean, un perro que fotografió y del que se enamoró y que, finalmente, adoptó.

"Tengo un hijo con el grado más grave de autismo; no habla, siempre tuve miedo de despertar y que el pequeño estuviera sufriendo y un día mi temor se volvió realidad. Me desperté con los ladridos del perro en la cara, quien me avisaba que mi pequeño estaba convulsionando. Ese perro le salvó la vida a Matthew".

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