Perspectivas algo menos pesimistas

El repunte de la confianza de los consumidores y señales de mejora externa hacen pensar que 2017 será menos desalentador

El fuerte repunte de la confianza de los consumidores y leves señales de mejora externa apuntalan la presunción de que el año próximo puede ser menos desalentador para la estancada economía uruguaya. El Índice de Confianza del Consumidor, que confeccionan la Universidad Católica y Equipos Consultores, registró en julio una recuperación sin precedentes del 16,4%. Fue el mayor salto desde que existe este indicador y refleja tanto mayor predisposición de los uruguayos a comprar bienes durables como un enfoque menos pesimista de su situación económica personal y del país. La conclusión es que los consumidores se acercan a la línea de “moderado optimismo”, en reemplazo del pesimismo que venía registrando el estudio.

Inciden decisivamente en este cambio la combinación de la pronunciada depreciación del dólar y la anticipación de que la modesta caída de la inflación en julio indique una tendencia declinante en este impuesto, que castiga con dureza el valor adquisitivo de los salarios, especialmente en los sectores de ingresos medios y bajos. La declinación de la divisa estadounidense por un lado reduce la rentabilidad de las empresas exportadoras pero, por otro, tiende a impulsar el consumo interno. Pero el dólar y la inflación no son los únicos factores de esperanza de que 2017 sea menos sombrío que el año pasado y el actual. Una rápida concreción de los compromisos gubernamentales para la nueva planta de celulosa de UPM, a la que el presidente argentino, Mauricio Macri, le dio luz verde pese a las protestas de los ambientalistas entrerrianos, apunta a un empuje de corrientes inversoras que generan actividad y empleo.

Inciden también un atisbo de amanecer en Brasil y Argentina, países de los que dependemos agudamente en intercambio comercial, pero hasta ahora hundidos en procesos recesivos que golpean nuestras exportaciones, así como cambios favorables en Estados Unidos y China, las dos mayores potencias económicas del mundo. Las perspectivas algo más alentadoras fueron precisadas por el economista Aldo Lema, director de Vixión Consultores, en una reciente conferencia. Señaló que en Brasil, todavía en recesión y con una caída del 3,8% del Producto Interno Bruto, tanto las operaciones bursátiles como el fortalecimiento del real reflejan expectativas de recuperación, luego de la caída de la economía y los escándalos de corrupción que llevaron al juicio político a la presidenta Dilma Rousseff. Y el nuevo gobierno argentino está restableciendo trabajosamente el orden administrativo y financiero hecho trizas por 13 años de ineficiencia y corrupción del kirchnerismo. Lema destacó también que tienden a atenuarse la política monetaria expansiva de Estados Unidos y el enfriamiento de la economía china, dos factores que afectan el comercio mundial.

Ni la atenuación del pesimismo de los consumidores uruguayos ni las mejores perspectivas regionales y mundiales tienen aún la solidez y la envergadura necesarias para dar por descontado que Uruguay zafe resueltamente en 2017 del estancamiento y las peripecias fiscales de los dos años previos y retome cierto nivel de crecimiento. Pero, aunque haya que tomarlo con prudencia, tiene fundamento esperar que, antes de lo pensado, queden atrás los recientes años aciagos desde el fin de la década de bonanza exportadora, que los dos primeros gobiernos del Frente Amplio no supieron aprovechar para blindar financieramente al país.


Acerca del autor

El Observador

El Observador

Comentarios