Pese a más medidas, los ruidos molestos en Rocha no dan tregua

Vecinos denuncian todas las noches por música alta en casas
Si algo le queda claro a los vecinos de La Pedrera es que los jóvenes que eligen el balneario para veranear los primeros días de enero, no son hijos del rigor. Desde el verano anterior, la Intendencia de Rocha endureció las medidas sobre ruidos molestos a partir de la modificación de un decreto de 1998 y aumentó los controles de inspectores, pero la música alta sigue sin dejar dormir a quienes quieren pasar unas vacaciones tranquilos. "En la zona residencial hay denuncias todas las noches. Con los boliches no hay tantos problemas, pero el tema son las previas en las casas", dijo a El Observador Alice Méndez, exintegrante de la comisión de vecinos de La Pedrera, que hace dos años que está inactiva.

Un decreto de marzo de 2014 de la comuna rochense estableció multas equivalentes a cinco unidades reajustables ($ 4230 según el valor actual), que puede llegar al doble en casos de reincidencias, en lugares donde el sonido supere los 45 decibeles o los 39 si se trata de casas. La multa la abona el propietario, no el inquilino.
A eso se le suma el control por parte de cuatro inspectores en La Pedrera y La Paloma y cuatro más en Punta del Diablo, que no solo controlan casas y boliches, sino también a los autos y motos. Según el decreto, un vehículo que circule con la música muy alta puede quedar "inhabilitado para circular".
A pesar de que los vecinos de La Pedrera no notan un cambio con respecto a años anteriores, la Intendencia de Rocha no tiene registradas tantas denuncias como otros años. El secretario general, Gabriel Tinaglini manifestó a El Observador que los balnearios más complicados son La Pedrera y Punta del Diablo, pero que no han habido incidentes graves con respecto a los ruidos molestos. "Dio resultado tener reuniones con los dueños de los boliches. Eso debe haber ayudado. De todas formas, la música en las casas sigue siendo el mayor problema, aunque muchos pubs abren temprano para que los jóvenes hagan previa ahí y no molesten a los vecinos", dijo.

La denuncia más concreta fue la semana pasada, cuando la prueba de sonido de un recital despertó y molestó a muchos de los veraneantes de Punta del Diablo. Estaba previsto que comenzara a la hora 16, pero la prueba de sonido fue a las 11 de la mañana y las denuncias no se hicieron esperar. En ese caso, se hizo una advertencia, pero no se llegó a la amonestación. Tampoco hubo casos de cierres provisorios o definitivos en lo que va de la temporada.

"Los que ayudaron a descongestionar bastante fueron los boliches que abrieron en La Aguada (La Paloma)", agregó Tinaglini.

Pero más allá de que en la Intendencia sostienen que las denuncias no son muchas, los vecinos siguen padeciendo los ruidos. La forma que encontró Méndez para poder descansar, fue empezar a tomar pastillas para dormir y consolarse con que queda poco para que el barullo termine. "Por suerte el domingo se termina y viene la gente que de verdad quiere descansar", dijo con alivio.

La Barra no duerme

Si bien están muy cerca, las noches de Punta del Este y La Barra de Maldonado son prácticamente opuestas. Mientras en Punta del Este no se han registrado en lo que va del año denuncias por ruidos molestos, en La Barra hay entre 20 y 30 por noche.

El comisario de Punta del Este, Rodney Silva, señaló a El Observador que "este año, a diferencia de otros, hubo más patrullaje y más operativos que evitaron las denuncias por ruidos molestos, por lo menos hasta el momento".

Por su parte, el alcalde del balneario esteño, Andrés Jafif, dijo que no se han habilitado fiestas importantes pero que "es muy importante delimitar las zonas donde hay que realizar la diversión".

"Se van a perder muchas familias que vienen a Punta del Este. Lo que queremos es que la gente quede contenta. Si no, vamos a hacer de Punta del Este una misa. Son necesarias las fiestas y no son permanentes", agregó.

En los últimos dias, en La Barra hubo una ola de denuncias por ruidos molestos, que llegaron a más de 20, según dijo a FM Gente el alcalde interino de San Carlos, José Luis Curbelo.

Curbelo señaló que hay tres funcionarios que trabajan en el tema, pero que existe un "vacío legal" que no permite ejercer un mayor control. En Maldonado, las multas llegan a dos unidades reajustables ($ 1692).

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