Pese a que no hay una amenaza terrorista real, Uruguay está alerta

Los servicios de Inteligencia estatal monitorean la situación del país
Si bien no hay una amenaza concreta a la vista, Uruguay empieza a discutir sobre terrorismo.

El número creciente de atentados en distintas partes del mundo encendió las alarmas en los servicios de inteligencia del país.

Unidades especializadas de los ministerios del Interior y Defensa monitorean la situación ante la necesidad de estar preparados.

El Ministerio del Interior reforzó los controles en las fronteras, mientras que para la Armada Nacional las dos prioridades en la vigilancia antiterrorista son los cruceros y las plataformas donde se busca hidrocarburos en aguas jurisdiccionales, según fuentes de esa fuerza consultadas por El Observador.

Sobre los cruceros, las fuentes militares explicaron que lo que se examina es la procedencia de los pasajeros o la tripulación. Un motivo para un ataque también puede ser la bandera del barco o la empresa transnacional a la que pertenece.

Desde el Ejército, un general retirado señaló que si bien el país no es un objetivo ni un lugar propicio para una acción terrorista, lo mejor es "no descuidarse".

Para eso trabaja la Dirección de Inteligencia Estratégica, que es una dependencia del Estado Mayor de la Defensa, que tiene vínculos con otros países con los que intercambia información sensible.

Otra fuente militar explicó, a modo de ejemplo, que cuando supuestos integrantes del Estado Islámico se mueven, de inmediato se avisa a los demás países para que estén atentos.

Esta fuente también entiende que "no hay indicios" de que Uruguay sea un blanco del terrorismo.

El Ejército tiene en el Batallón 14 de Paracaidistas una unidad antiterrorismo altamente especializada, mientras que la Marina cuenta con una sección de reconocimiento a cargo de los Fusileros Navales que también tiene un entrenamiento específico.

Desde el Ministerio del Interior también se aseguró a El Observador que hoy "no hay una amenaza real" contra Uruguay pero en un mundo en conflicto como el actual "hay que estar preparados", comentó un jerarca cercano al ministro Eduardo Bonomi.

En tal sentido, el Poder Ejecutivo remitió en diciembre un proyecto al Parlamento sobre antiterrorismo y otro sobre los servicios de Inteligencia.

El ministro Bonomi informó del tema a los senadores de la Comisión Especial de Seguridad Pública, pero para no revelar la información que manejan los servicios, la sesión fue reservada, es decir que no hubo versión taquigráfica ni los integrantes pueden revelar lo allí conversado.

Bonomi fue al Parlamento invitado por el senador colorado Pedro Bordaberry.

Convocan a ministros

El senador nacionalista Javier García propuso ahora convocar a los ministros de Defensa e Interior para discutir de terrorismo, cuando se retome la actividad parlamentaria. "No se puede pensar que estamos fuera del radar", dijo el legislador a El Observador. "La idea es discutir en términos de país porque se trata de estar preparados", agregó.

García recordó que en la región el terrorismo explotó en 1994 la sede de la mutual israelita AMIA en Buenos Aires y también la embajada de Israel en ese país, dos episodios que aún se investigan.

Además en el mundo, recientemente hubo una serie de atentados (Francia, Alemania, Turquía, Israel, Estados Unidos, entre otros) con Uruguay ocupando un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desde ese lugar, Uruguay participó activamente en los debates que hubo con la intención de dar una respuesta global al terrorismo.

Específicamente apoyó varias resoluciones del Consejo que apunta a estrechar la cooperación en materia judicial entre los diferentes países.

Estado Islámico en la región


Un estudio de la empresa The Soufan Group, publicado en diciembre de 2015, reflejaba la globalización de Estado Islámico.

El informe señalaba que se duplicó la cantidad de combatientes extranjeros que fueron a sumarse a grupos radicales en el norte de Siria, donde opera el Estado Islámico que reivindicó varios de los últimos atentados.

Se estima que en ese año se enrolaron unas 30.000 personas, mientras que en 2014 habían sido 12.000.

Entre los combatientes que se anotaron había algunos argentinos y brasileños, de acuerdo a ese informe.

En Estados Unidos creció durante 2015 la cantidad de arrestos de personas involucradas en algún tipo de actividades para atentar en suelo americano.


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