Petrolero amigo de Rusia será el secretario de Estado de Trump

Presidente electo apuesta a consolidar vínculo con Putin, pero su idea sigue causando resistencias
Si algo faltaba para confirmar la forma en que suele manejarse el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ayer quedó de manifiesto una nueva muestra con la designación de quien encabezará la política internacional del gobierno que asumirá el próximo 20 de enero.

El nombramiento para conducir el Departamento de Estado recayó en Rex Tillerson, un ingeniero de 64 años y director gerente de la petrolera ExxonMobil, a quien se señala como uno de los pocos empresarios que hoy tiene estrechos vínculos con el gobierno de Vladímir Putin en Rusia (ver perfil).

La jugada de Trump es consecuente con algunas de sus promesas preelectorales, ya que durante la campaña realizó numerosos guiños a Vladímir Putin, lo que había generado encendidas protestas de su rival demócrata, Hillary Clinton, y del propio mandatario, Barack Obama.

Tillerson –que fue un abierto opositor de las sanciones económicas impuestas en su momento por Washington a Rusia– afianzó sus vínculos con el Kremlin desde que administró un consorcio de explotación de crudo en la isla Sajalín, en el este del país.
Incluso, en 2012, Putin lo había condecorado con la Orden de la Amistad.

Sus conexiones con Putin fueron claves en la decisión, ya que el presidente electo desea mejorar las relaciones con Moscú, que sufrieron un fuerte deterioro desde 2014 tras la anexión de Crimea.

Tillerson "ha tenido más tiempo de relaciones" con Putin que cualquier otro estadounidense, "con excepción de Henry Kissinger", dijo John Hamre, del grupo de análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

El anuncio de Trump se produjo en medio de la polémica sobre la interferencia rusa en las recientes elecciones presidenciales.

Tillerson dirigirá el Departamento de Estado luego de que Trump y su equipo barajaran el nombre de pesos pesados de la política y los negocios para ese cargo.

En una nota oficial, Trump destacó que con el nombramiento de Tillerson "los estadounidenses vuelven a tener un líder de clase mundial trabajando por ellos".

Al frente de la inmensa máquina diplomática que es el Departamento de Estado, Tillerson tendrá como prioridad la defensa "de los intereses estadounidenses" y ayudar a "revertir años de política exterior equivocada que debilitó la seguridad y la posición de Estados Unidos en el mundo".

Tillerson, aseguró Trump, "sabe cómo administrar una organización global y cómo navegar exitosamente la compleja arquitectura de los negocios mundiales y los diversos líderes extranjeros".

Instantes después de conocerse el nombramiento, la cancillería rusa reaccionó al afirmar que el futuro secretario de Estado tiene "buenas relaciones de trabajo" con Putin.
Inconvenientes

Pero la proximidad de Tillerson con Rusia puede convertirse en un enorme problema para Trump.

La designación generó tanto esceptitismo como críticas en EEUU. Un peso pesado como el senador conservador John McCain dijo que los lazos de Tillerson con Putin –al que trató de "matón y asesino"– son "fuente de preocupación".

Otra inquietud latente es que un empresario petrolero esté al frente de las negociaciones sobre el cambio climático.

Rex Tillerson

Rex Tillerson, un ingeniero de 64 años nacido en Wichita Falls, Texas, dedicó toda su carrera profesional a Exxon, a la que ingresó en 1975. En 2006, fue nombrado director ejecutivo y tenía previsto su retiro en marzo. Tillerson es considerado uno de los estadounidenses de mejor trato con el gobierno de Rusia.

La advertencia del gobierno chino


Además de la polémica con Rusia, Tex Tillerson tendrá otro tema delicado a tratar desde que asuma su cargo el 20 de enero: las relaciones con China.

Desde principios de este mes, Donald Trump multiplicó sus críticas declaraciones sobre Pekín, que pareció sin embargo haber recibido con benevolencia su elección el 8 de noviembre.

El régimen chino lanzó una primera advertencia el lunes, en nombre de la defensa de su "principio de una sola China" que Trump amenazó el domingo.

"No entiendo por qué debemos estar ligados a la política de una sola China, salvo que lleguemos a un acuerdo para obtener otras cosas, incluso en el comercio", había dicho el presidente electo el domingo pasado.


Fuente: Agencias

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