PIB creció 1,5% en 2016 por consumo e inversión

La economía recobró el dinamismo el año pasado

Luego de un arranque de año difícil, la economía uruguaya dejó atrás el estancamiento en 2016 y consolidó un una aceleración respecto al período previo. De hecho, en su último tramo consolidó la expansión de la mayoría de los sectores que meses atrás estaban en caída.

Según los datos difundidos ayer por el Banco Central (BCU), la economía uruguaya logró encadenar 14 años consecutivos de crecimiento. En 2016 la expansión fue de 1,5%, lo que implicó una aceleración respecto al magro desempeño de 0,4% del año anterior –en la publicación de Cuentas Nacionales de ayer la autoridad monetaria corrigió ese dato desde el 1% que manejaba previamente–, aunque todavía muy por debajo de la tasas alcanzadas entre 2004 y 2014. Uruguay destacó así en el último año respecto al desempeño de las economías regionales. En el mismo período, la actividad argentina se contrajo 2,3% y en Brasil la caída fue de 3,6%.

El crecimiento de la economía uruguaya fue en ascenso a lo largo del año. Durante el primer trimestre la economía se mantuvo estancada (0%) y en el último cuarto del año logró una expansión de 3,4% respecto a igual período de 2015.

El desempeño del último año se dio en línea con los pronósticos de los analistas privados. La mediana de expertos que contestaron en febrero la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador preveían una expansión de 1,4%, apenas una décima de punto por debajo del dato efectivo. El gobierno, en tanto, esperaba una expansión de 0,5% que había sido estimada en la Rendición de Cuentas del año pasado, luego de recortar su previsión inicial para 2016 de 2,5% contenida en la Ley de Presupuesto.

Además, el fuerte dinamismo que mostró la economía uruguaya en el último tramo de 2016 sorprendió a más de un analista privado, que ahora revisará al alza sus previsiones de PIB para este año.

Los motores del crecimiento

La reactivación del consumo y la inversión fueron claves para recuperar el dinamismo de la economía durante el último año, como también una sustitución de bienes y servicios comprados en el exterior por producción local. En 2015, tanto el consumo como la inversión terminaron en caída. El gasto de los hogares se contrajo 0,5% ese año y la formación bruta de capital fijo tuvo un derrumbe de 9,2%.

Sin embargo, en el último año ambos componentes de la demanda volvieron a los números verdes, aunque su dinamismo es todavía moderado. El consumo –que llegó a ser en la segunda mitad de la década de bonanza el principal motor del crecimiento– creció a una tasa de 0,7% anual. Eso no evitó, por ejemplo, que el comercio acumulara una caída de su actividad a lo largo del año, aunque sí permitió que el sector recuperara dinamismo en el tramo final.

Por su parte, la inversión se expandió 0,9% a lo largo del año. Ese crecimiento se explicó completamente por el desempeño de la inversión pública en infraestructura, que creció a una tasa de 7,9% luego de un 2015 de fuerte caída (-12,2%). A nivel privado, la menor ejecución de obras de construcción y en la compra de maquinaria y equipos llevó a un retroceso de 0,8% en los niveles de inversión. De todas maneras, la caída de la formación bruta de capital fijo privado se dio a un ritmo más lento que en 2015, cuando se contrajo 8,5%.

Por el lado del gasto público –sin contar inversiones–, hubo un empuje de 1,6%, alineado con el desempeño de la economía en el último año aunque con una leve desaceleración respecto a 2015, cuando el gasto final del Estado compensó parcialmente el magro desempeño de la actividad local con un aumento de 2,2%.

En línea con la fuerte caída de las economías regionales, las exportaciones de bienes y servicios cerraron el año en rojo. Las ventas al exterior cayeron 1,4% en volumen físico, incluso más que el año anterior, cuando el retroceso fue de 0,6%. Sin embargo, en 2016 se continuó el proceso de sustitución del gasto en el exterior de los uruguayos por compras domésticas que se había manifestado –y con mayor intensidad– el año anterior.

Esto quiere decir que el consumo y la inversión, además de alcanzar mayores niveles que el año pasado, tuvieron un mayor componente nacional, lo cual estimuló aún más la economía. Las importaciones de bienes y servicios cayeron 2,9% en el último año, lo que explicó prácticamente un punto porcentual del crecimiento de 1,5% de la economía en el último año. En 2015 la caída de las compras al exterior había sido de 7,3%.

Mayoría de sectores con cierre de año positivo

La mayoría de los sectores de la economía que contrajeron su actividad en 2015 recuperaron el dinamismo este año, en particular durante el segundo semestre.

Mientras que en 2015 el agro se contrajo 0,9%, en el último año tuvo una expansión de igual magnitud. Por su parte, la industria mantuvo un magro crecimiento de 0,4%, lejos de la expansión de 4,9% de 2015. De todos modos, si se mira solo el cuarto trimestre, la industria había recuperado algo de dinamismo –creció 2,3% interanual– de la mano del sector frigorífico y la celulosa. La logística creció 6,5% este año y el suministro de electricidad, gas y agua lo hizo a una tasa de 15,6%.

Sin embargo, la construcción se mantuvo en rojo, con una caída de la actividad de 3,9% a lo largo del año. Otro sector con mal desempeño fue el comercio, que se contrajo 1,6% respecto a 2015.


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