Piden liberar a acusado de homicidio en Rocha por falta de garantías

Defensa de un hombre condenado en 2012 a 20 años de prisión, presentó un recurso ante la SCJ porque afirma que la Justicia se basó en una confesión ante la Policía
El asesinato del médico Eudoxio Vivas Tejera en la noche del 20 de enero de 2012 consternó a los vecinos de Lascano, Rocha. El cuerpo del cirujano rochense de 75 años fue encontrado por dos de sus amigos al día siguiente sobre su cama, con una puñalada en el cuello. El cuchillo utilizado para matarlo fue dejado sobre la mesa de luz de su cuarto.

Seis meses después, un hombre fue procesado por el caso y condenado a 20 años de cárcel. La defensa del acusado presentó hace algunas semanas un recursos ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en el que solicita que se anule el juicio y se lo libere.

Miguel Gallegos, abogado del presunto homicida, sostiene en el escrito presentado ante el máximo órgano de la Justicia que "no existe en todo el expediente una certificación científica, ni técnica, ni pericial, ni testimonial que sitúe (al acusado) en la escena del crimen aquella noche".

"La Policía Técnica no halló ninguna correspondencia entre los registros dactilares y las huellas encontradas en el cuchillo homicida, en la ventana donde supuestamente habría entrado (el asesino) y en el resto de la casa", agrega.

El hombre, que actualmente se encuentra cumpliendo la pena, se declaró inocente en las primeras declaraciones que realizó ante la Justicia. Sin embargo, la jueza de la causa dispuso que "la Policía continuara con la instrucción de claso fuera del juzgado", relata el abogado.

Gallegos afirma que el procesamiento de su cliente fue decidido en base a una confesión que realizó ante seis policías, sin que se le permitiera a la defensa estar presente. "Esa supuesta confesión no fue corroborada por ninguna otra prueba ni sopesada con la ausencia de otras evidencias en su contra.

A la inexistencia de huellas en la escena se suma que los hallazgos en la autopsia del cuerpo del doctor Vivas no se compadecen ni remotamente con las declaraciones (del acusado)", indica. Según su abogado, el procesado dijo que hirió a Vivas en una parte del cuerpo que no estaba lastimada.

Otro de los argumentos utilizados por la Justicia para procesarlo fue que el acusado se negó a participar de la reconstrucción del crimen algo que, para la defensa, tiene todo el derecho a hacer.

En el escrito que Gallegos presentó ante la SCJ -y que todavía está a estudio- señala que la condena por un "delito de homicidio muy especialmente agravado" se fundó "únicamente en una declaración autoincriminatoria del encausado que- según la ley y la jurisprudencia- no reviste en el caso la pretendida calidad de confesión, fue obtenida en violación a las normas que establecen el orden de los juicios en infracción a las normas".

El hombre condenado había apelado la sentencia, que fue confirmada en noviembre de 2015. El fiscal de Corte, Jorge Díaz, había solicitado a la SCJ que confirmara la condena porque consideró que la confesión era suficiente.

El abogado esperará la resolución de los ministros de la Corte para preparar una demanda al Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por "incumplir compromisos garantistas".

El caso

Vivas Texeira era un conocido cirujano de la ciudad rochense de Lascano. En la tarde del 20 de enero de 2012 regresó a su casa de jugar al paddle y fue sorprendido por una persona dentro de su casa que lo mató en su cuarto de una puñalada. El cuerpo del médico estaba sobre su cama, tapado y con los zapatos puestos.

Su casa estaba en perfecto orden y no parecía que nadie hubiera ingresado a la fuerza. Sin embargo, algo faltaba. La Policía constató que el doctor Vivas tenía el porte de un arma que no estaba dentro de la casa.

Fue, precisamente, ese revólver, el que involucró al defendido de Gallegos en el caso. Seis meses después de que el médico fuera asesinado, al hombre que terminó siendo procesado por el caso se le incautó esa arma y fue detenido.

La Policía indicaba en un comunicado emitido luego de su procesamiento que el presunto homicida había "estudiado" durante dos semanas los movimientos de la víctima para poder entrar a la casa por el jardín, sin que nadie se percatara. El objetivo no era matarlo, sino robarlo, según la Policía.

Populares de la sección