Piedra, papel, tijera y los líderes del gobierno

Rediseño de Presupuesto entre presión por más gasto y advertencias por límites fiscales
Tabaré Vázquez es el papel, que envuelve la piedra, que es José Mujica.

Danilo Astori es la tijera, que no puede con la piedra, pero sí corta al papel.

Pero la tijera no puede con la piedra.

Mujica tiene la fuerza con la que no puede Astori.

Y a su vez, el veterano tupamaro sobreestima su fuerza, y no admite que no puede con el actual presidente, que lo envuelve con la indiferencia y lo somete a la incertidumbre de la lejanía del poder.
Vázquez, sin necesidad de levantar la voz ni hacer otro gesto de fuerza, con la calma y una sonrisa provocada por sentir que tiene todo dominado, gana la pulseada.

Pero a su vez, Tabaré tiene múltiples propósitos para 2017 y años siguientes, los que no puede cumplir en plenitud porque siempre a su lado hay un Astori que con la tijera le recuerda que el presupuesto es finito, que el déficit no está controlado del todo, y que no se puede tomar riesgos de aumentar el gasto público.

Mientras, Mujica luce la debilidad que tiene la piedra frente al papel; se desvela por ser tenido en cuenta por el Poder Ejecutivo, se desvive por poder ayudar en la gestión, y por incidir en las políticas y manda mensajes a Vázquez sobre la conveniencia de reunirse.

"Pepe" sigue sin entender por qué en cualquier país del mundo se hace silencio sepulcral para escuchar sus consejos de vida, y en su propio país, su propio partido, sus camaradas de ruta política, no tienen interés alguno en oir alguno de sus pensamientos.

No entiende eso.

Además Mujica sabe que tiene la mayoría de la interna del Frente Amplio, es conciente sobre la incidencia del MPP (y de aliados ocasionales como Partido Comunista y 711), y además de su influencia en medios de prensa y opinión pública. Con ese peso, Mujica quiere tener peso.

Así llegan los tres principales líderes del oficialismo a una nueva instancia presupuestal, que en este caso adquiere una relevancia especial, dado que es el entramado de financiamiento para la gestión que desembocará en la próxima elección.

La senadora Lucía Topolansky, mujer fuerte del MPP y esposa de Mujica, se quejó esta semana por comentarios críticos de la gestión del quinquenio anterior, lo que parecía una respuesta a los partidos de oposición, o en su esquema de razonamiento, a "la derecha".

Pero las críticas más duras a la gestión de Mujica se pueden escuchar en la interna del propio Frente, donde se señalan planes inconclusos, enredos jurídicos, exceso de gasto sin control, y otros problemas. Eso se escucha en Hacienda y en las salas de la Presidencia.

Por eso no lo convocan a Pepe. Por eso no lo tienen en cuenta para compartir el diseño de políticas: porque tienen una evaluación negativa de su gestión y no creen en su aporte. A eso se suma una incompatibilidad de caracteres.

Podrá haber llamada de teléfono, podrá haber alguna reunión, hasta para no dejar en evidencia la falta de diálogo, pero no se siente la necesidad de contar con sus propuestas.

Si esto no fuera así, ¿por qué Vázquez no se reuniría con Mujica para evaluar situación y proyectar medidas?

El trabajo para el nuevo presupuesto ya ha comenzado en las primeras evaluaciones del equipo económico. Ya sabe la Presidencia que no habrá mucho margen para aflojar billetes, pero igualmente Vázquez quiere cumplir programas que indefectiblemente precisan recursos.

No se llegará ni cerca a un presupuesto educativo equivalente a 6% del PIB y ya saben en el gobierno que eso hará ruido en la interna frenteamplista, pero la preocupación presidencial está en lograr mejoras concretas en la enseñanza, más allá de seguir aportando dinero.

La preocupación está en la infraestructura que se precisa financiar para reafirmar la idea de "país productivo".

El tradicional y sencillo juego chino consta de esas tres imágenes que los dos participantes muestran con la mano al mismo tiempo, y que para ganar la partida, hay que tener suerte y olfato para anticipar lo que mostrará el otro.

La tijera gana al papel porque lo corta pero pierde con la piedra, porque al querer cortarla, se rompe.
El papel gana con la piedra porque la envuelve, pero pierde con la tijera.

Y la piedra gana a la tijera pero pierde con el papel.

Mujica es esa piedra que ya ha derrotado a Astori, en competencia electoral y en su gobierno cuando le imponía aumento de gasto público o le daba rienda suelta a UTE, ANTEL y ANCAP para que gastaran por encima de lo que avalaba el MEF.

Vázquez es el papel con el que no puede Mujica, y lo envuelve sin que Pepe se de cuenta.

Pero Tabaré respeta intelectualmente a Astori y aunque le muestra que él es el presidente y la decision final le corresponde, sabe que la tijera de Danilo está afilada, en base justamente a esa consideración lograda. Como hay que respetarlo, se hace respetar.

La bancada del Frente Amplio, en realidad de los sectores MPP, PCU, 711, PVP, Ir, ortodoxos del PS, Liga Federal y otros, no quiere quedarse en la platea y esperar que el proyecto de ley sobre rendición de cuentas y diseño presupuestal llegue al Palacio.

Y sin hacer un acuerdo explícito, todos esos juegan con la piedra de Mujica.

Vázquez sabe que se juega el resultado de su segundo gobierno y tratará de envolver todas las piedras, conciente de que si debe ceder en sus pretensiones, sólo podrá hacerlo ante la tijera de Astori.

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