PIT-CNT: "No sabemos cómo" ayudar al exrecluso de Guantánamo

La central obrera se desvinculó de los refugiados, aunque mantiene contactos informales con ellos

El secretario de Relaciones Internacionales del PIT CNT, Fernando Gambera, señaló que la central obrera dejó de tener vínculo con los exreclusos de Guantánamo luego de que los refugiados consiguieran lugares donde vivir de manera definitiva. Al ser consultado sobre la situación de Jihad Diyab, que realiza una huelga de hambre desde hace un mes, dijo que la central no sabe cómo ayudar en esa situación.

En diálogo con El Observador, Gambera señaló que de todos modos algunos integrantes del PIT-CNT mantienen contacto con la mayoría de los exreclusos que llegaron a Uruguay en 2014, salvo con Jihad Diyab, quien se encuentra realizando una huelga de hambre desde hace 28 días como un modo de reclamar el reencuentro con su familia.

"Sin duda es un caso muy complicado, está mal, pobre, y no sabés cómo ayudarlo tampoco. Desde el punto de vista humano no solo el PIT-CNT, cada uno tenemos la actitud de ver cómo podrías ayudar, pero en realidad no sabemos cómo, porque aparentemente lo único que quiere es irse a otro lado y eso lo está tratando de resolver el gobierno y nosotros no tenemos ningún resorte en eso", dijo Gambera a El Observador.

"Sin duda es un caso muy complicado, está mal, pobre, y no sabés cómo ayudarlo tampoco". Fernando Gambera, PIT-CNT.

"Yo no sé qué debería hacer el gobierno, pero está haciendo lo que él pide que es ir a otro lugar donde lo reciban. El problema es que la voluntad es de los demás, no del gobierno de acá", agregó.

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Gambera dijo que el temor de que Diyab termine muriendo "lo tiene cualquiera que se informe un poco de la la situación", aunque señaló que no se trata de "un problema de voluntades" del gobierno uruguayo. "Si no le dan la visa para otro país, ponerlo en un avión sería lo más irresponsable porque en definitiva demoraría 48 horas en estar acá de nuevo porque lo deportan", expresó.

El PIT-CNT se había involucrado con la situación de los refugiados de Guantánamo cuando los seis hombres llegaron a Uruguay en 2014. En ese momento la central sindical les había prestado una casa ubicada en el barrio Palermo donde vivieron hasta que fueron consiguiendo lugares definitivos donde alojarse. Una vez que la dejaron libre, a mediados del año pasado, los contactos siguieron para lograr su inserción laboral, pero el vínculo entre los refugiados con el PIT-CNT se disolvió con el tiempo y ahora solo se mantienen contactos informales entre los dirigentes que formaron un vínculo con los exprisioneros.

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