Plan Ceibal: El sueño de una computadora por niño

Con la misión de equiparar tecnológicamente a todos los niños uruguayos, durante su primer presidencia Vázquez anunció la puesta en marcha del Plan Ceibal

Era la década de 1980. El doctor en medicina Antonio Battro y Nicholas Negroponte, la cabeza detrás del programa que busca darle una computadora a cada niño, One Laptop Per Child (OLPC), conversaban por los pasillos del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT). "Me dijo 'mirá, Antonio, vamos a hacer una computadora de US$ 100, una laptop'", recordó Battro. En ese momento, ponerle dicho precio a un ordenador portátil rozaba el delirio. "Y bueno, fantástico", fue la respuesta de Battro, quien décadas después sería jefe de la Oficina de Educación de OLPC, el emprendimiento de Negroponte que hizo realidad esa idea y que fue fundado en 2005, iniciando su producción masiva un año después.

"Es un proyecto educativo, no un proyecto de laptops. Si podemos hacer que la educación sea mejor –particularmente en primaria y secundaria–, el mundo será mejor". Esas fueron las palabras de Negroponte en el Foro Económico Mundial de Davos en 2005.

Pero el proyecto no comenzó con buen pie. Educadores cuestionaban si no sería preferible gastar en libros o salarios para profesores (una controversia jamás saldada). En medio de la polémica, Uruguay atrajo la atención de la organización, en gran parte por la insistencia de Miguel Brechner, en ese entonces presidente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay, ingeniero electrónico egresado del Kings College de Londres y máster en Ingeniería de telecomunicaciones del Imperial College.

En diciembre de 2006, el presidente Tabaré Vázquez anunció que se pondría en marcha el Plan Ceibal y que, con él, cada alumno y cada maestro de las escuelas públicas de todo el país recibirían de forma gratuita una computadora portátil. Se eliminaría así la brecha digital entre grupos sociales y Uruguay se convertiría en un laboratorio y ejemplo para todo el mundo.

Los niños de la escuela de Villa Cardal, un pueblo de Florida de menos de 2.000 habitantes, fueron los primeros en recibir 150 máquinas donadas por OLPC el 10 de mayo de 2007. A fines del mismo año, luego de que la organización ganara un llamado de licitación internacional para la compra de las primeras 100 mil computadoras, el Plan Ceibal se expandió a los demás departamentos del interior, y en 2009 llegó a la capital.

Su nombre es el acrónimo de Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea, y refiere, además, a un símbolo del país, su flor nacional, la del ceibo. Como señaló Vázquez en el acto de presentación del programa: "Hubo que hacer, lo voy a confesar, malabarismos para encontrar qué podíamos hacer para que 'Ceibal' se transformara en una sigla, bueno, y ahí está (...). Esto quiere decir una computadora para cada niño y la misión es equiparar tecnológicamente a todos los niños en nuestro Uruguay".

Años de desarrollo y mejoras por parte de OLPC dieron origen a las XO. Bajo costo, software libre y resistencia al trato de los pequeños eran condiciones indispensables. Luego aparecieron las Magallanes, para los liceales, y las tabletas, acompañando los cambios tecnológicos.

"Hoy en Uruguay, para un niño, tener una computadora y un acceso a internet es un dere-cho, no un privilegio", señaló Brechner.

En total, desde 2007 Uruguay ha entregado más de 1,4 millones de equipos, además de habilitar conexión a internet y fibra óptica en todos los centros educativos públicos del país. En 2015 se entregaron 183 mil equipos; la mayoría correspondió a laptops nuevas (127.500), 49 mil tabletas y 5.200 computadoras remanufacturadas.

De las 770.110 máquinas que están en plaza, el 87 % son computadoras y el 13 % tabletas. De esta manera ya se ha logrado cubrir por completo a los alumnos de Educación Primaria y Media Básica de todo el país, en el sector público.

El programa actualmente demanda US$ 55 millones anuales y ya logró alcanzar a la gran mayoría de su público objetivo: tiene 99 % de penetración en Primaria, 94 % en el Ciclo Básico y en la Educación Media Rural, 99 % en la Educación Técnica, y 97 % en el Consejo de Formación en Educación. El récord de alumnos conectados en horario de clase, según la Memoria del Plan Ceibal de 2015, fueron 100 mil de manera simultánea.

Como reconocimiento, el Plan Ceibal se encuentra dentro de los 50 proyectos más innova-dores de educación y tecnología del mundo, según el ranking Makers and Shakers de la Cumbre Mundial de Innovación para la Educación (WISE, por su sigla en inglés) junto con EdTech, un título que comparte con su director. Así los han destacado: "El Plan Ceibal ha permitido que todos los estudiantes de 4o a 6o grado estén aprendiendo inglés a través de un plan muy innovador, todas las escuelas intermedias tienen acceso a la programación, robótica y otras iniciativas de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, por sus iniciales en inglés). Su proyecto se basa en una profunda visión de la igualdad de oportunidades que pone énfasis en la inclusión social como un medio para cambiar el aprendizaje, la educación y la infraestructura tecnológica del país".

Esta nota forma parte de la publicación especial de El Observador por sus 25 años.