Planes de lechería sostenibles son un desafío en la cuenca del río Santa Lucía

La operativa comenzó en la zona de Paso Severino en Florida
Hugo Ocampo, enviado a Florida

La puesta en marcha en forma obligatoria de los planes de uso y manejo de suelos en los predios lecheros, que para los tambos con menos de 300 vacas en ordeñe de la cuenca del río Santa Lucía incluye apoyos económicos especiales, incorpora además el manejo y distribución de efluentes, lo que implica abordar en forma integral el Plan de lechería sostenible (PLS) que las autoridades vienen impulsando desde 2014.

El plan que fuera lanzado el pasado viernes en un acto desarrollado en el Centro Recreativo de Paso Severino, Florida, tiene especial relevancia porque la referida cuenca es la principal fuente de agua potable para más de la mitad de la población del Uruguay. Se brindarán US$ 16 mil no retornables por productor y US$ 2.000 para la elaboración del proyecto.

100 tamberos ya iniciaron proyectos de uso y manejo de suelos

Ya hay unos 100 planes de uso y manejo de suelos presentados en el plan piloto que comenzó en la zona de Paso Severino, destacó a El Observador la directora General de Recursos Naturales, Mariana Hill. Explicó que la aplicación de los planes de uso y manejo de suelos para promover su ordenamiento según la calidad de los mismos es un tema que se viene trabajando desde 2010. En 2013 comenzó su aplicación en la agricultura y había quedado establecido que la próxima etapa era de la de lechería.

A raíz de los problemas de la calidad de agua y considerando que la erosión de los suelos es uno de los factores que al igual que actividades industriales y otras urbanas inciden sobre ese recurso natural, es que se encaró esta campaña oficial contra la erosión. Por lo tanto, desde ahora se empezó a trabajar en forma piloto en un área lechera definida en el entorno de la represa de Paso Severino.

Para el ministro Tabaré Aguerre no es una buena noticia que en un momento difícil para el sector lechero se llegue con la necesidad de encarar este tipo de adecuaciones, pero las responsabilidades de tipo ambiental con respecto a los efluentes de tambos existen ahora que la leche vale US$ 0,25 el litro, pero también cuando valía US$ 0,40. Por lo tanto, no se trata de decir que porque existen problemas no se enfrentan esos problemas, por eso se duplicó el apoyo que se ha brindado para estos casos, sostuvo el ministro.

"Gastemos, pero gastemos bien", dijo ministro Aguerre sobre construcción de efluentes en tambos

Para el ministro es importante hacer bien este tipo de proyectos, para hacer un gasto correcto. "Gastemos, pero gastemos bien", sostuvo en referencia a la construcción de obras para los efluentes de los tambos. A continuación recordó que horas antes en la recorrida de tambos que hizo en las cercanías de Paso Severino había entrado a una pileta de esos efluentes.

Pero con los 400 mm que han llovido, "tengo sí mis botas embarradas, pero no entré a nado. Quiere decir que esa pileta está filtrando". Remarcó la importancia que tiene el hacer las cosas bien y de asumir las responsabilidades en las cadenas productivas. Dijo que las exportaciones agroindustriales representan el 78% de las exportaciones totales del país y que las agroindustrias explican el 48% de la industria total. Si bien el motivo de esta convocatoria eran los efluentes en los tambos, la propuesta es un plan lechero sostenible, que arranca con un uso ordenado del recurso suelo. Por eso "intentamos transformar un pasivo ambiental como los efluentes de tambos en un activo productivo como puede ser una fuerte irrigación".

La comparación de los residuos

El ministro Tabaré Aguerre mostró dos frascos y repitió la escena hecha ante un consejo de ministros. Explicó que cuando se habla de efluentes de tambos, se trata de la bosta de una vaca lechera con un poco de agua, que exhibió en uno de esos recipientes. Mostrando el otro frasco, dijo que si estos residuos fueran de una vaca carnicera "no teníamos reunión, porque esa vaca hubiera hecho su bosta arriba del pasto". El problema es cuando una vaca lechera va dos veces por día al tambo y un 50% de sus deposiciones las hace en ese lugar.

Por lo tanto, hay que lavar con agua esos residuos y se transforma en esto (mostrando el frasco con la bosta diluida de la vaca lechera). Explicó que si se logra poner esos residuos donde la vaca Hereford ponía la bosta, se resuelve el problema ambiental. Pero además se devuelven los nutrientes que son transportados a la sala de ordeñe y luego van concentrados a las fuentes de agua.Hay que resolver que la materia orgánica de nitrato y de fósforo no vaya al agua de los ríos, lo que no se resuelve si no existe una rotación integradora de la rotación de suelos con el manejo de los residuos de los tambos en una forma de regar las pasturas de los tambos, sostuvo Aguerre.