Policías capacitan ciudadanos para combatir el delito

Cada vez más ciudadanos se involucran y reciben formación para combatir al delito y un experto asegura que esa vía es la más positiva y efectiva

Mientras el país debate a todo nivel sobre seguridad, policías comunitarios llevan adelante en distintos puntos del país jornadas educativas con ciudadanos. Las escuelas de seguridad ciudadana intentan acercar la Policía al vecino, y con información y discusión, buscan que cada vez más personas se conviertan en "promotores en seguridad".

Aunque sea a baja escala, la práctica parece cumplir con el discurso oficial sobre la responsabilidad compartida –y no solo del Ministerio del Interior– a la hora de garantizar seguridad.

Primero un policía comunitario identifica a organizaciones barriales como clubes deportivos o comisiones fomento, para luego generar la actividad. Consiste en un taller de cinco "clases", donde expertos de distintos temas exponen ante los vecinos. Allí se difunde información, se derriban mitos y se generan discusiones que sirven para formar a los asistentes. Son actividades gratuitas y voluntarias que se desarrollan hace varios años en silencio. En muchos casos derivan en espacios de catarsis colectiva, pero según los impulsores los talleres, son muy efectivos.

¿Sirve de algo que los ciudadanos se formen en seguridad, o esa responsabilidad recae solo en la Policía? ¿Son efectivas las vías alternativas de seguridad? ¿Es posible que la sociedad uruguaya se involucre con la seguridad pública?

Para el psicólogo y experto en criminología Gustavo Álvarez no hay duda de que las formas alternativas de seguridad son las más efectivas y baratas, aunque estas deben ser un eslabón de la cadena para cumplir con la seguridad de la población. El profesional entiende que esas acciones deben tener un límite, porque de ninguna forma se debe llegar a la justicia por mano propia. "La seguridad alternativa, como la que impulsan grupos de vecinos, es más efectiva porque no está presente desde la visión del delincuente", comentó a El Observador. Álvarez insistió en que no se debe sacar responsabilidad al Ministerio del Interior para frenar "la escalada de violencia que vive el país", pero tampoco se le debe reclamar que haya un policía por cada ciudadano, porque ello sería absurdo.

Cara a cara

El Observador participó días atrás en una charla de la escuela de seguridad ciudadana en El Colorado (Canelones), en el club deportivo de la localidad, ubicado sobre la ruta 48 y a unos pocos kilómetros de Las Piedras. Fue el segundo módulo dedicado a la tenencia y porte responsable de armas, tema sensible para una zona rural como esa. Una semana antes, esos vecinos habían escuchado una charla sobre el servicio 911, y por delante tenían talleres sobre legítima defensa, Policía Científica y primeros auxilios.

La comisión de la zona se formó seis años atrás para apoyar a la Policía local. En ese momento, los vecinos juntaron dinero para comprar un patrullero, contó Lucas a El Observador, uno de los referentes del grupo. Hoy continúan la tarea en contacto con las fuerzas de seguridad.

Marcelo Ferreira fue el policía comunitario de la seccional 5a de La Paz encargado de llevar adelante la charla. Fue él quien visitó casa por casa a los habitantes de El Colorado para invitarlos a las actividades.

"Delitos siempre hubo, pero lo que más preocupa ahora es la desinformación y el aislamiento de la gente", comentó Ferreira a El Observador en la cantina del club deportivo de El Colorado, donde se preparaba para recibir a los vecinos en la escuela de seguridad.

Desinformación, por ejemplo, porque muchos usan mal el servicio 911. "Hay gente que llama para preguntar a qué hora pasa el ómnibus", acotó Héctor, otro policía que trabaja en La Paz. Y cuando habla de aislamiento se refiere a la falta de contacto entre los vecinos. En general las personas, incluso en entornos rurales como El Colorado, saben más lo que dicen los informativos de la televisión que la realidad de su barrio y la del vecino de al lado, según el efectivo policial.

Ferreira contó que en La Paz, por ejemplo, él convocó a una jornada de mate en la plaza de la ciudad para que los vecinos se sienten a conversar y, de paso, ese espacio público no sea monopolizado por muchachos que van a tomar alcohol e intimidan a las familias. "La comunicación está fallando. No puede ser que le desvalijen la casa a una persona, y ningún vecino ve ni escucha nada. Tenemos que romper el esquema del 'no me importa' y el 'no te metas'", se lamentó el policía.

La noche anterior, Ferreira había estado en una reunión con 30 vecinos de Canelones. Todos estaban aterrados por la inseguridad que sentían por esos días. Al conversar sobre los hechos, ninguno había vivido situaciones violentas, aunque sí a alguno le habían robado. Sin embargo, lo que en realidad les asustaba eran las noticias. "¿No viste la tele?", le dijo una señora en alusión al homicidio del hombre en Carrasco norte en medio de una rapiña.

Los policías de La Paz, Las Piedras y El Colorado entienden que el avance de la tecnología ha sido bueno para los objetivos de seguridad. Pero la incorporación de cámaras de videovigilancia en las ciudades, por ejemplo, generan un corrimiento del delito a zonas antes no exploradas por los delincuentes.

Capacitación

Los policías comunitarios repiten varias cosas en las charlas con los vecinos. Una recurrente es pedir que hagan las denuncias y no se queden en sus casas o busquen justicia por mano propia ante un hecho. "La seguridad es parte de todos, y si denunciamos, los policías sabemos dónde se cometen los delitos y a partir de eso vamos tras los delincuentes", comentó Ferreira.

Otro consejo insistente a los vecinos es que se comuniquen entre ellos. Y para ello la opción más usada en muchas zonas es la aplicación de la mensajería móvil WhatsApp, que en los últimos años se extendió debido a la penetración de los teléfonos inteligentes con acceso a internet. Así, los vecinos están en contacto por si alguno deja la casa sola, o ven a alguna persona desconocida merodear la cuadra. "Yo les pido que me llamen y me avisen: 'Marcelo, anda una persona que no conocemos en la vuelta'", comentó Ferreira. "Así, yo puedo ir y preguntarle a esa persona si precisa algo, a quién busca y qué hace por esa zona donde nadie lo conoce", agregó.

Armas

Con el apoyo del comisario de La Paz, Juan Garagorri, Ferreira repasó la legislación vigente y explicó en la charla de la escuela de seguridad días atrás cómo deben hacer para tener sus armas en regla.

La ley de armas vigente desde 2014 (aunque sin reglamentar) establece que es un delito portar un arma sin la habilitación correspondiente. Eso generó inquietud a los vecinos, muchos de los cuales tienen armas, pero ninguno los "papeles".

"¿Quién de ustedes tiene armas?", preguntó el policía encargado de dar la charla, y desde el público empezaron a responder que sí, hasta que casi todos admitieron tener un revólver, escopeta o rifle. "¿Y alguno tiene tenencia o porte?". "Never", respondió un vecino de forma irónica en nombre de todos, y en la sala se escuchó una risa nerviosa. Fue cuando Ferreira empezó a explicar que la situación de los presentes era comprometida, según lo que dice la ley de armas. La mayoría entendió el valor de registrar sus armas, y más de uno quiso saber detalles de la legítima defensa, tema que estaba agendado para la siguiente clase.


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