Políticas de seguridad llevan a la renuncia de una ministra clave

Taubira, baluarte de la izquierda, no compartía las medidas de Hollande
La política de seguridad adoptada por Francia tras los atentados del 13-N llevó a dimitir a la ministra de Justicia, Christiane Taubira, cabecilla de la izquierda en el seno del gobierno socialista.

La dimisión de la ministra fue anunciada por la Presidencia el mismo día en que el primer ministro, Manuel Valls, presentó ante los diputados el texto definitivo del proyecto de reforma constitucional, que incluye el estado de emergencia y la retirada de la nacionalidad para los autores de crímenes terroristas binacionales.

De 63 años y natural de la Guayana francesa, Taubira es una mujer de gran cultura, fuerte personalidad y excelente oradora. Era uno de los blancos favoritos de las críticas de la oposición de derecha y de extrema derecha desde que hizo adoptar la ley sobre el matrimonio homosexual, y fue objeto a menudo de insultos racistas por ser negra.

Como ministra de Justicia debía defender ante el Parlamento la reforma constitucional y no lo soportó. Nunca ocultó su oposición a la retirada de la nacionalidad a las personas nacidas francesas pero que tienen doble nacionalidad (medida posible ya en la ley francesa para los naturalizados) y a su inscripción en la Constitución.

Esa medida fue anunciada por Hollande después de los atentados del 13 de noviembre y era reclamada por la oposición. Pero el asunto dividió a la izquierda, donde se considera que de esta forma se crea una diferencia entre los ciudadanos, algo sumamente sensible en Francia, donde se estima que más de tres millones y medio de personas tienen doble nacionalidad.

Desde hacía varios meses que Taubira estaba en desacuerdo con la política del gobierno, y expresó públicamente sus divergencias respecto a la ley sobre los servicios de información, sobre el giro liberal en economía o sobre las "palabras de la derecha" adoptadas por la izquierda en materia de seguridad. Pese a ello, había permanecido en el equipo de François Hollande.

Pese a todo, el discurso de la ministra desentonaba del del resto del gobierno y ella quedaba cada vez más aislada. Otras figuras de la "izquierda de la izquierda", como Benoît Hamon, Arnaud Montebourg o la ecologista Cécile Duflot se habían ido ya del Ejecutivo.

"A veces resistir es quedarse y a veces resistir es partir", escribió la mujer en su cuenta de Twitter, en una reacción que contó con el lirismo y la fuerza característica de su oratoria.

Horas después, en una comparecencia ante la prensa, admitió que se retira por un "desacuerdo político importante" y advirtió de que aunque "el peligro terrorista que amenaza al país es grave", no se le debe "conceder ninguna victoria, ni militar, ni diplomática, ni política, ni simbólica".

"Opté por ser fiel a mí misma, a mis compromisos, a mis combates", dijo Taubira.

Hollande aceptó la dimisión porque es necesario que haya una "coherencia colectiva" en la acción del Ejecutivo, según dijo ante el consejo de ministros.

Fue reemplazada en el cargo por Jean-Jacques Urvoas, allegado al primer ministro Valls y especialista de cuestiones de seguridad, que presidía hasta ahora la comisión de leyes de la Cámara Baja.

La derecha y la extrema derecha se congratularon por la dimisión. "Es una buena noticia para Francia", declaró la presidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, acusando a Taubira de haber "degradado" la seguridad y "debilitado la autoridad del Estado" con una política penal "laxista".

"La dimisión de Christiane Taubira es lógica, no estaba ya en coherencia con el gobierno", estimó el diputado Hervé Mariton, del partido de derecha Los Republicanos.

Desde la izquierda, en tanto, numerosos políticos le rindieron homenaje, ensalzaron su "valentía" y manifestaron "respeto" y "afecto".

Fuente: Basado en AFP

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