¿Por qué la norma es que la máxima sea de 45 kms en calles urbanas?

Cámaras comenzarán a monitorear con más severidad; vea en este mapa los máximos permitidos en cada calle y por tramos
Haciendo clic en cada tramo resaltado, se puede ver exactamente entre qué calles es la excepción en cada caso.

Como norma general en todas las calles de Montevideo la velocidad máxima permitida es de 45 kilómetros por hora; en el mapa se especifica esa velocidad solo en tramos donde antes o después rigen otras velocidades.

En todos los caminos la velocidad es 60 km/h.

Independientemente de cuál sea el límite de velocidad permitido, para los conductores siempre parece poco. Y si bien en algunos lugares de la ciudad la velocidad máxima a la que pueden circular los vehículos es de 75 kilómetros por hora, el promedio general de circulación siempre tiende a ser mayor al permitido.

Desde que la Intendencia de Montevideo anunció que la infracción de esas disposiciones se controlará a través de cámaras, la velocidad se ha convertido para algunos en una obsesión.

Los límites no son caprichosos, sino que tienen su razon de ser. Al establecer las velocidades "lo que se trata de hacer es adaptar el diseño de la vía a condiciones de seguridad" y las medidas "apuntan a proteger al peatón", explicó a El Observador el presidente del Instituto de Seguridad Vial (Isev), Arturo Borges.
En general, en las diferentes ciudades del país y también en Montevideo, la velocidad máxima permitida en zona urbana es de 45 kilómetros por hora. Esto se debe a que a más velocidad la probabilidad de que luego de ser embestido un peatón sufra consecuencias graves aumenta sustancialmente.
Mientras que a esa velocidad las chances de fallecer rondan el 50% –según indican estudios internacionales- a una velocidad de 60 kilómetros por hora ese porcentaje se eleva a más de un 90%. Dicho en otras palabras, a la velocidad máxima general permitida, la persona embestida "tiene las mismas chances de vivir que de morir. A 60 kilómetros está muerto", dijo Borges a El Observador.

¿Cómo se define el límite?A la hora de decidir a qué velocidad se puede circular en una calle se consideran diferentes factores, explicó el experto, como pueden ser los grupos etarios de las personas que viven en la zona, el tipo de pavimento con el que está construida esa calle o avenida, o el caudal de vehículos que circula por allí.

También se tiene en cuenta si se trata de zonas de ingreso o salida de la ciudad, o de sentido preferencial de circulación.

Así, por ejemplo, con el establecimiento de bici sendas, varias calles, como Tristán Narvaja entre 18 de Julio y La Paz, o San Salvador entre Javier Barrios Amorín y Julio Herrera y Reissig, pasaron a tener como límite máximo los 30 kilómetros por hora.

En otras vías, como la calle San José en el tramo que pasa por debajo de la intendencia de Montevideo –entre Ejido y Santiago de Chile- el máximo es incluso menor, y según la normativa municipal no se puede superar los 20 kilómetros por hora.

"La normativa es bastante permisiva", dijo Borges, y en algunos lugares de la capital, como tramos de avenida Italia o de la rambla, los vehículos pueden circular a 60 o incluso a 75 kilómetros por hora, algo que en otras ciudades del mundo solo se permite en autopistas. El técnico explicó que en el caso de la rambla, la excepción se da porque se la considera como una vía de paso, y debido a que no tiene calles que la crucen.

De todas formas, según el digesto municipal, esos límites "no eximen al conductor de la responsabilidad de conducir con prudencia y dominio del vehículo, según los lugares y circunstancias".

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Control y fluidez

La decisión de la intendencia de realizar un control de la velocidad a través de cámaras, y que comenzará en la rambla de Montevideo, puso en alerta a los conductores. Es que pese a ser uno de los lugares donde se puede circular a más velocidad, allí también se excede el máximo permitido.

La falta de control existente, señaló Borges, hace que "en todas las vías, la velocidad media sea superior a lo que está marcado". De la investigación de los expedientes de tránsito surge que el exceso de velocidad es la infracción más cometida en Uruguay, dijo, ya que al ser los controles menos estrictos, "el conductor se cree impune".
Sin embargo, según el experto, en un recorrido de 5 kilómetros, hay muy poca diferencia entre conducir a 45 kilómetros por hora y hacerlo a 75.
Con lo mismo coincidió el director del Centro de Gestión de Movilidad, Boris Goloubintseff. Si hay obstáculos, independientemente de la velocidad, no hay diferencias en lo que se tarda en llegar de un punto a otro.

Así, se apunta a que "los tiempos perdidos se disminuyan para que el tiempo total (de viaje) sea menor", dijo.

Para la intendencia, lo que se debe fomentar es aumentar la fluidez en el tránsito y no la velocidad instantánea que puedan alcanzar los vehículos. Por tanto, no hay intenciones de cambiar las velocidades a las que se puede circular en la ciudad.

Goloubintseff dijo a El Observador que si bien eventualmente podría analizarse la necesidad de un cambio, "por ahora no está previsto" y por tanto la velocidad es la que está determinada y ya dispuesta en la ordenanza municipal. Y eso es lo que se va a controlar.

Para Borges, "permitir mayor velocidad con la circulación casi anárquica que hay en la ciudad, es contraproducente".

Explicó en ese sentido que la velocidad tiene dos ingredientes "muy complicados". Por una parte, la persona se adapta sensorialmente muy rápido, y es entonces que si circula mucho tiempo a una misma velocidad, le parece insuficiente; por otra, "el individuo siempre sobrevalora su capacidad con respecto a las leyes físicas y a su vehículo", dijo.

Con algunos cambios, la comuna aspira a que el tiempo promedio de los traslados disminuya en entre un 15 y 20%. Goloubintseff dijo que se está "tratando de buscar una mejor coordinación semafórica, vinculada a los volúmenes de tráfico reales, para poder lograr que haya menores detenciones y tener un tránsito más uniforme, que no quiere decir más rápido".

Para Unasev, "hay rezago en los controles de velocidad"Conducir por encima de los límites de velocidad permitidos es considerado uno de los cinco principales factores de riesgo en la conducción, y la velocidad excesiva o inadecuada está implicada en uno de cada tres siniestros graves y fatales. Sin embargo, los controles de velocidad sobre todo en rutas nacionales "no están siendo masivos", dijo a El Observador el director de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Pablo Inthamoussu, algo que preocupa a las autoridades.

Según explicó Inthamoussu, la velocidad es una de las líneas de trabajo principales que estableció la Junta Nacional de Seguridad Vial.

La idea es aumentar los controles en las rutas nacionales, donde se circula a más velocidad y por tanto la severidad de los siniestros es mayor, dijo el director de Unasev, a través de radares móviles.

En ese marco, el gobierno se encuentra procesando información sobre incumplimiento de velocidad en rutas, para trasladar al Ministerio del Interior en virtud de lo que se adquirirá tecnología para empezar a trabajar en la fiscalización de esos puntos.

"Donde podamos detectar que hay importante falta e incumplimiento, la idea es empezar a controlar intensivamente", dijo Inthamoussu. La idea es que los puntos de control sean móviles, para que el límite de velocidad no se respete solamente en un punto fijo, sino en todo el recorrido.
Si bien en rutas nacionales según datos de 2015, se registró el el 38.3% de fallecidos por siniestros de tránsito, la proporción de fallecidos en ciudades y caminos departamentales ha aumentado consecutivamente en los últimos cinco años.
Es entonces que para el director de Unasev, los radares que utiliza la intendencia de Montevideo, deben extenderse a todo el país, ya que como sucede en otros ámbitos, en el tránsito "si hay controles el conductor se cuida mucho más".

Inthamoussu reconoció que a nivel general "hay cierto rezago" en los controles de velocidad, por lo que la idea es comenzar a controlar más en rutas nacionales para luego lograr que se extienda a los diferentes departamentos. El solo conocimiento de que efectivamente se controla, agregó Inthamoussu, "tiene un efecto disuasivo".

Además, el director dijo que la tecnología que permite una prueba fotográfica, hace que los conductores tengan garantías cuando son multados.

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