¿Por qué las empresas deberían involucrarse en la educación?

Conferencia de Deres hizo foco en el rol de las instituciones educativas en la inclusión laboral de jóvenes en empresas

La educación y concretamente, cómo hacer para mejorar los niveles educativos de los jóvenes uruguayos, es un tema recurrente en varias conferencias en las que participan empresarios y actores públicos. No fue la excepción la última jornada de Deres, que organizó dos paneles en donde representantes de instituciones educativas de gestión público-privada expusieron sus modelos de gestión ante empresarios y especialistas en la temática educativa.

Desde el punto de vista de la empleabilidad, los alumnos que egresan de estos centros de gestión público-privada, están más preparados para ingresar al mercado laboral no sólo por los conocimientos adquiridos sino en base a la internalización de hábitos y habilidades blandas, según se destaca en un informe de Deres.

Además, la conferencia contó con la presencia del ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, que fue categórico al comenzar la exposición. “Es clave recuperar la cultura de trabajo, que se ha perdido en Uruguay”, puntualizó. El buque insignia de la cartera es el plan “Cultura de trabajo para el desarrollo”. Para ejecutarlo, el secretario de Estado mencionó que una de las claves es incentivar la participación público-privada. Respecto a la educación de los futuros trabajadores uruguayos, Murro señaló que “hay que formar a los jóvenes en valores, ética, en responsabilidad y respeto al trabajo”.

Que las empresas se involucren, no sólo en la donación económica, sino como “formadoras” de los jóvenes, fue destacado por el ministro. “Estas iniciativas (participación privada) se deben repetir para que el futuro Uruguay sea próspero y se recupere la cultura del trabajo”, sintetizó.

Iniciativas que funcionan

“El reservorio de la fuerza laboral uruguaya va a salir de contextos críticos”, dijo el subdirector de Planificación y Desarrollo del Liceo Jubilar, Álvaro Cristiani. Por esto, explicó, es necesario que las empresas se involucren directamente en las instituciones“más allá de lo económico”. “Invertir en la educación es invertir en el empleo del mañana, pero además, estar en contacto con los jóvenes es fundamental para inculcar esa cultura del trabajo”, a la que se refirió Murro, sintetizó Cristiani.

Por su parte, el representante del Centro Providencia, Juan Pablo Gil, comentó que las empresas deben tener el rol de ser “co-educadoras de los jóvenes”, enseñándoles los hábitos de trabajo, mediante prácticas sostenidas que acompañen la formación académica.

El director de Los Pinos, Pablo Bartol, comentó que la formación de los jóvenes “debe darse según la demanda de la empresa”. Por esto, a la institución asisten técnicos de empresas que apoyan a Los Pinos, para enseñarles el trabajo y específicamente, lo que esperan que ellos hagan. Bartol también agregó que no todos los jóvenes “pueden trabajar en todas las empresas”, por eso, “hay que evaluar qué tipo de empresa puede calzar mejor con las voluntades del joven”.


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