Por siempre "Tomasito"

El escritor y abogado Tomás de Mattos falleció ayer y fue recordado por sus colegas y contemporáneos

El escritor uruguayo Tomás de Mattos murió ayer a sus 68 años. Nació en Montevideo en 1947, pero su crianza y su legado literario están arraigados a la ciudad de Tacuarembó, en la que vivió desde su juventud. Allí murió. De Mattos perteneció a una generación activa de escritores en la década de 1980 y fue reconocido por sus novelas históricas, con las que alcanzó éxito en ventas y entre la crítica.

Su novela más popular, ¡Bernabé, Bernabé! fue publicada en 1988 y se centró en la figura del fundador de San Fructuoso, Bernabé Rivera. Entre 1996 y 2002 publicó La fragata de las máscaras, A la sombra del paraíso, Ni dios permita y La puerta de la misericordia. Escribió a partir de 2010 dos volúmenes sobre José Pedro Varela (El hombre de marzo) y en 2014 editó su última novela, Don Candinho o las doce orejas. También fue autor de varios libros de cuentos (Libros y perros, Trampas de barro, La gran sequía) en sus primeras publicaciones como autor.

"Era un sabio", indicó a El Observador el escritor Mario Delgado Aparaín. "Tenía una humildad increíble con una cultura vasta. Por su formación, que lo vinculó al pensamiento religioso, y por su condición de abogado que lo vinculo al Derecho Penal y a la criminología, creó historias muy duras vinculadas a la muerte. Su bajage operó en su vida como una doble fuente de reflexión, donde estaba la filosofía, la historia, la literatura y la religión. También fue fuente de creación. Ahí surgieron obras monumentales", recordó.

Además de su faceta como escritor y su carrera como abogado, De Mattos también ejerció como director de la Biblioteca Nacional entre 2005 y 2010. Fue académico emérito de la Academia Nacional de Letras y colaborador en medios como Cuadernos de Marcha, Brecha, El País y Caras y Caretas.

"El legado de Tomás es importante. Fue un gran escritor uruguayo. Tenía todas las condiciones de un gran novelista", señaló el escritor y periodista Carlos María Domínguez. "¡Bernabé, Bernabé! fue su titulo más reconocido a fines de la década de 1980. Fue un bestseller y hacía tiempo que no se daba un éxito de ventas uruguayo de esa magnitud. Un libro muy apreciado por la crítica y por el público", indicó Domínguez.

"Tuvo otros grandes trabajos. Un cuento como Trampas de barro es inolvidable, un mojón en la literatura uruguaya. O La puerta de la misericordia o A la sombra del paraíso...tantos títulos. Es una gran pérdida", agregó Domínguez.

De Mattos falleció en Tacuarembó, departamento que supo colarse en sus escritos en reiteradas oportunidades. Carlos Benavides, guitarrista y cantante oriundo de allí, comentó que la atracción de De Mattos por la vida en la ciudad era detectable desde joven. "Fue una persona excepcional. Muy estudioso. Su padre fue profesor de Química y en su casa se respiró el estudio, indicó Benavides. "Siempre estaba investigando, leyendo y preocupándose por las costumbres, las distintas vicisitudes que pasan en un pueblo".

Según recuerda Benavides, la afición de De Mattos por Tacuarembó también se vio reflejada en otras disciplinas artísticas como la música. El escritor disfrutaba de presenciar los espectáculos musicales realizados en la ciudad.

"Cuando yo grabé mi primer disco allá por 1974, uno de los primeros que me los trajo para autografiar fue él. Era una persona muy preocupada por los acometimientos musicales de nuestro departamento. Concurría a los recitales de los Eduardos (Larbanois y Carrero) y todo los conciertos s de los músicos de Tacuarembó lo tenían presente", agregó el músico. "Una persona muy querible y una pérdida grande para todos nosotros. No solo los que lo conocimos sino también para toda la cultura de nuestro país."

Por su parte, el poeta y músico Washington Benavides escribió un homenaje dedicado al autor. "Para el tacuaremboense común, murió "Tomasito". Este Tomasito que se fue gestando, paso a paso, como uno de los mayores creadores de relatos y novelas, de este, nuestro país, tan pródigo en grandes artistas y de grandes olvidos también" escribió Benavides, al mismo tiempo que repasó la bibliografía de De Mattos.

Para Delgado Aparaín, llevará tiempo fue un grande y se va a demorar muchos años en digerir su obra y su legado en la literatura uruguaya: "Se fue un grande, un gran narrador."

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