Posible inicio de políticas de Estado

La convocatoria del presidente Tabaré Vázquez a quienes lo precedieron en el cargo puede convertirse en un buen primer paso

La convocatoria del presidente Tabaré Vázquez a quienes lo precedieron en el cargo desde la restauración democrática puede convertirse en un buen primer paso hacia la concertación de políticas de Estado, cuya ausencia debilita nuestra estructura institucional. Pero el petróleo, tema de la reunión, no es la prioridad tope en la necesidad de políticas permanentes que trasciendan a los períodos de gobierno. Más apremiante es que todo el sistema político acuerde y ejecute con energía la reforma de la resquebrajada educación pública. Se intentó al comienzo de la administración anterior con un acuerdo interpartidario que se diluyó sin pena ni gloria ante la oposición de los sindicatos docentes y la incompetencia de las autoridades. Desde entonces la formación estudiantil, especialmente en Secundaria, deriva en parches ineficaces.

La eventual utilidad del encuentro de Vázquez con los expresidentes depende de que no se limite al petróleo y marque el comienzo de la marcha hacia políticas de Estado en la educación y otros asuntos cruciales. Si se cumple esta concepción más amplia, es valioso que el presidente recurra a la experiencia y las opiniones de Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle y José Mujica. Pero aunque mantengan prestigio, ya no comandan a sus partidos, excepto por Mujica en el sector mayoritario del Frente Amplio, por lo que no pueden comprometer el respaldo permanente de sus colectividades. Este requisito solo puede cumplirse mediante acuerdos duraderos con quienes ejercen actualmente la jefatura en los partidos y en sus sectores principales, negociación que debería seguir al cónclave de Vázquez con los expresidentes.

Por otra parte, se anunció que la convocatoria de Vázquez es para discutir sobre la eventual explotación de petróleo autóctono, un sueño sin despertar que ronda desde hace décadas. Pero aunque se anuncia la exploración internacional en nuestra plataforma marítima, el momento no es el más adecuado. El costo de extracción del crudo desde 6.000 metros de profundidad sería muy superior a su derrumbado precio actual de venta de US$ 30 el barril, convirtiendo el negocio en deficitario. Este desnivel puede cambiar en el futuro, pero por ahora no se avizora. Y aunque la operación fuera financieramente redituable en algún momento, solo se justificaría si existiera un firme compromiso de todo el sistema político de utilizar racionalmente la renta en construir un fondo de reserva, como hizo Chile con el cobre y Noruega con sus yacimientos del mar del Norte.

La experiencia uruguaya en ese sentido es más bien desalentadora. Lo demostró el desaprovechamiento de la reciente década de altos ingresos. Fueron gastados imprudentemente en su totalidad sin anticipar la reversión del ciclo expansivo, lo que actualmente tiene al gobierno en severos aprietos. Incluso la exitosa transformación del marco energético, única política de Estado en marcha hacia el autoabastecimiento y baja de costos a los usuarios, tropieza actualmente, aunque sea en forma coyuntural, en las necesidades recaudatorias del gobierno. Las políticas de Estado son vitales para el desarrollo. Pero requieren una voluntad política general y permanente que hasta ahora no ha existido y la adecuada fijación de los temas prioritarios. La cumbre presidencial criolla puede ser el comienzo, si se revierten los antecedentes de tantos anuncios frustrados.


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