Principal líder talibán fue abatido por Estados Unidos

El mulá Akhtar Mansur estaba catalogado como una "amenaza para EEUU"
El jefe de los talibanes afganos, el mulá Akhtar Mansur, fue abatido este fin de semana por un drone estadounidense en Pakistán, según confirmaron fuentes gubernamentales estadounidenses y el servicio secreto de Afganistán. Mansur lideraba la insurrección islamita desde julio del año pasado, después de que falleciera su predecesor.

Mansur representaba una "amenaza inminente para el personal de Estados Unidos, los civiles afganos y las fuerzas de seguridad afganas", había declarado el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, antes de conocerse la confirmación de su muerte. "Se oponía directamente a las negociaciones de paz", agregó.

A su vez, una fuente gubernamental estadounidense precisó más tarde que fue el propio presidente estadounidense Barack Obama quien autorizó este ataque. El bombardeo se llevó a cabo con un conjunto de drones de las fuerzas especiales estadounidenses en Pakistán, en una zona apartada "en el suroeste de la ciudad de Ahmad Wal", según explicó este funcionario.

Estados Unidos "ha apoyado siempre la idea de que el proceso de reconciliación dirigido por los afganos era el medio más seguro para garantizar la paz. La paz es lo que queremos, Mansur era una amenaza para ella" explicó Kerry.

La muerte del mulá Mansur asesta un fuerte golpe al movimiento islamista, que se encuentra enfrentado a una dispersión de sus tropas, de las que algunos han desertado para unirse a las filas del grupo Estado Islámico (EI), que gana popularidad dentro de los demás grupos yihadistas.

En su momento, la designación de Mansur provocó fuertes desacuerdos internos en el movimiento talibán afgano. Algunos de los grandes jefes se separaron y se opusieron a su facción. Otros se unieron a las filas del EI.

Su posible sucesión dará lugar a una "lucha de poder y varios candidatos estarán en la disputa", alegó el analista y periodista pakistaní Ahmed Rashid. Entre los candidatos figuran sus dos adjuntos, Sirajuddin Haqqani y Haibatulá Akhundzada, ex jefe de los tribunales de los talibanes, e incluso el mulá Yacub, hijo del difunto mulá Omar, antecesor de Mansur.

Este ataque surge en medio de un asedio que los talibanes han desplegado sobre el gobierno afgano, para lo cual se han valido de múltiples atentados en los últimos meses. Durante el último gran ataque, el pasado abril, 64 personas murieron en un atentado suicida perpetrado contra un edificio de los servicios de inteligencia en Kabul. En el ámbito militar, hace poco consiguieron tomar la gran ciudad de Kunduz, en el norte de Afganistán.

Bajo la dirección del mulá Mansur, los talibanes afganos se mostraron reacios a la reanudación de las conversaciones de paz con Kabul iniciadas el verano pasado y suspendidas tras el anuncio de la muerte del mulá Omar, el fundador del movimiento.

"El mulá Mansur era un obstáculo para la paz y la reconciliación entre el gobierno de Afganistán y los talibanes, al prohibir a los dirigente talibanes participar en las conversaciones de paz", explicó el portavoz del Pentágono, Peter Cook.

Desde enero, Afganistán, China, Estados Unidos y Pakistán han organizado varias reuniones destinadas a alentar, en vano, a los talibanes a sentarse en la mesa de negociación. El miércoles, Pakistán acogió una nueva ronda de conversaciones internacionales, que terminó sin ningún avance visible.

Fuente: AFP

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