Pronósticos vecinos más confiables

Aunque tiene pocas semanas al frente de Inumet, nada justifica las enredadas declaraciones de Renom

Las confusas explicaciones oficiales luego de la última tormenta que azotó a Montevideo y otras zonas confirman la insuficiencia de la actual estructura de pronósticos y la urgencia de mejorarla para proteger vidas y bienes ante la creciente frecuencia de virulentos fenómenos climáticos. Al tratar de justificar la ausencia de preaviso adecuado del vendaval y diluvio del lunes, lo único que dejó en claro Madeleine Renom, presidenta del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), es que la institución no es confiable en su forma actual. Adujo un error humano de algún técnico al no haber subido la advertencia de amarillo a naranja, aunque sin especificar si fue descuido o incompetencia. Su comentario, de todos modos, tiende a desacreditar el reiterado argumento de que los técnicos de Inumet son de primer nivel pero padecen la carencia de equipamiento moderno.

Renom cayó además en una contradicción inexplicable. Sostuvo que los pronósticos anticipados del tipo de tormentas que asolaron Montevideo y pocos días antes San Carlos “no se hacen acá y no se hacen en los países más desarrollados del mundo”. Pero no solo su colega de cátedra universitaria Marcelo Barreiro sostuvo que esos pronósticos son posibles si se dispone de la tecnología requerida. La propia Renom había dicho poco tiempo atrás que con un radar doppler, que Inumet no tiene, se puede “pronosticar o ver las posibilidades de la ocurrencia” de estos fenómenos. Y la misma tormenta que cayó al mismo tiempo sobre Montevideo y Buenos Aires fue anunciada con alguna antelación y precisión de sus alcances por el servicio meteorológico argentino, mientras que el de Uruguay descansaba en una plácida advertencia amarilla.

Aunque tiene pocas semanas al frente de Inumet, nada justifica las enredadas declaraciones públicas con las que Renom trató de salvar la cara del organismo. Si su cuerpo técnico no es plenamente confiable, como parece indicarlo la referencia a un error humano, obviamente hay que buscar reemplazos en el sector privado, pese al desatinado anuncio reciente del gobierno de que solo se permitirán los pronósticos de Inumet, aunque sean errados o tardíos. Y las carencias técnicas del organismo exigen rápida solución, luego de la desaprensiva inacción de sucesivos gobiernos. Barreiro enfatizó que, en la región, los radares necesarios para mejorar pronósticos existen en Argentina, Paraguay y Brasil, y que “el único país que no tiene es Uruguay”.

Las angustias financieras que ahogan a la administración Vázquez, producto de los errores de gestión de los dos primeros gobiernos del Frente Amplio, pueden dificultar la compra inmediata del equipamiento que se precisa. Si no es posible adquirirlo y disponer de personal idóneo para manejarlo, el mejor camino es dejar de lado la ilusión de un servicio propio que funciona a los tropezones y acordar con los países vecinos, que disponen de sistemas más avanzados, que pronostiquen también lo que sucederá en el nuestro. Los desastres son cada vez más frecuentes y violentos. Ya han costado vidas, causado decenas de heridos y provocado daños cuantiosos a propiedades y otros bienes privados y públicos. Es una realidad que impone acción urgente del gobierno para mejorar Inumet o, de no ser viable, pedir ayuda predictora a otros países, especialmente Argentina, de donde llega la mayoría de las perturbaciones atmosféricas.


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