Proyección oficial de PIB para este año es optimista, según expertos

Advierten por efectos recesivos del ajuste fiscal y contexto externo
En un contexto marcado por el estancamiento de la actividad y las medidas de ajuste fiscal dispuestas por el gobierno, expertos en economía debatieron ayer sobre la coyuntura y perspectivas de la actividad uruguaya para los próximos dos años.

Durante su presentación durante la conferencia organizada por la Liga de Defensa Comercial (Lideco) en el Hotel Casino Carrasco, la economista Tamara Schandy, de Deloitte, resaltó que la economía seguirá en un escenario de estanflación (bajo crecimiento y alta inflación) en lo que resta del año. La experta puntualizó que hoy existe el riesgo de que el "modo ajuste" en que ha ingresado la economía uruguaya sea "insuficiente" y se extienda en el tiempo, dado el desempeño negativo que está teniendo la actividad. En ese sentido, destacó que aunque el gobierno rebajó las proyecciones económicas, son pronósticos que pueden terminar siendo "optimistas".

"Si la economía tiene un desempeño inferior al que está contemplado en la programación fiscal hay un riesgo de que los ingresos vayan por debajo, y de que el gasto tenga una inercia más grande de lo contemplado y termine creciendo por encima de lo planteado", afirmó. A su juicio, esa situación puede contribuir a que el ajuste se "complete" con subas de las tarifas públicas e incluso anuncios de "mayores impuestos" el año que viene. "Ese es un escenario bastante nocivo en materia de expectativas que puede impactar en las decisiones de consumo de las familias y de inversión de las empresas", afirmó.

Schandy insistió en que buena parte de la perspectiva futura de la economía uruguaya está atada a una mejora de la competitividad del sector exportador. "Un escenario en que el dólar no suba de manera significativa es un escenario en que Uruguay queda caro en dólares y, más tarde o más temprano, tendrá implicancias", aseguró.

La economista reiteró que el ajuste fiscal "era necesario", pero que procesado en un marco de política monetaria contractiva y rezago cambiario supone "riesgos recesivos". Sobre este punto, dijo que un ajuste de US$ 500 millones basado en el gasto público hubiese sido "poco creíble" si no incorporaba modificaciones por el lado de los ingresos. La consultora Deloitte espera que el Producto Bruto Interno (PIB) caiga este año 0,3% y tenga un ligero crecimiento de 0,2% en 2017.

Por su parte, el director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Universidad de Montevideo), Ignacio Munyo, resaltó que los factores externos que inciden en el desempeño del PIB uruguayo hoy indican que "el viento en contra se frenó", por lo que las perspectivas en 2017 serán "mejores". Entre ellas destacó que Brasil "ya tocó el piso" y que Argentina tendrá una "recuperación marcada" en 2017. El experto dijo que este año el crecimiento de la economía será "prácticamente nulo" (0,1%) y que el año que viene se empezaría a revertir la situación con una expansión de 0,9%, siempre que las condiciones externas se mantengan. No obstante, consideró que el panorama es poco claro respecto a qué factores impulsarán el crecimiento de Uruguay luego de 2017.

Sobre la evolución del tipo de cambio, Munyo dijo que no es de esperar una tendencia "demasiada alcista" en lo que resta del año, por lo que el dólar cerraría en torno a $ 32,5. "Posiblemente no sea lo conveniente pero es hasta donde las tendencias dejarían el dólar en Uruguay, a menos que haya cambios relevantes a niveles global", apuntó.

En tanto, el asesor económico de la Cámara de Industrias, Sebastián Pérez, sostuvo que el corto y mediano plazo estará marcado por una demanda débil con disminución de ventas y exportaciones, caída de la rentabilidad de las empresas y de su valor, lo que puede abrir oportunidades de compra y venta.

También llamó a que el gobierno mejore el funcionamiento de las empresas públicas, perfeccione y profundice las políticas dirigidas a las pequeñas y medianas empresas, y concrete acuerdos comerciales con otros países, entre otras acciones. Por otro lado, Pérez también consideró que las empresas deberían focalizarse en acciones que apunten a mejorar la productividad, reducir costos, revisar la política de dividendos y repensar la estructura de financiamiento.

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