¿Pueden los bebés acabar con el bullying en las aulas?

El encanto de los pequeños ayuda a que los niños entren en contacto con sus propias emociones y aprendan a identificar que su comportamiento puede afectar a otros

Por Valeria Pacheco

De acuerdo con la propuesta del programa canadiense “Raíces de la Empatía¨ o “Roots for Empathy¨: Sí.

Y para lograrlo, se apoyan nada más y nada menos que en un grupo de bebés “voluntarios¨ y que acompañados por sus padres, se dirigen a las diferentes escuelas participantes a lo largo del año escolar, a convivir con niños de kínder y primaria durante nueve sesiones en las que exploran y aprenden el concepto de EMPATÍA, esa habilidad para ponerse en el lugar del otro e incluso sentir lo que esa otra persona podría sentir o pensar como consecuencia de nuestras acciones.

La principal idea de este programa es que el encanto irresistible de estos “profesores en pañales” ayuda considerablemente a derrumbar  las barreras que puedan existir para que los niños entren en conexión con sus propios sentimientos o emociones, y aprendan así a reconocer los de los demás y la forma en que su comportamiento puede afectar a otras personas.

La empatía, según diversos estudios, ha demostrado ser una poderosa herramienta para prevenir los comportamientos sociales negativos o agresivos como el bullying, un fenómeno social que desafortunadamente tiene una presencia constante en las aulas causando preocupación e incluso intervención con programas creados a nivel gubernamental como en el caso de México, que ha optado por un enfoque integral, e incluso a nivel federal, para combatir este mal.

Según Mary Gordon, fundadora y presidente de ¨Rooths for Empathy¨, la empatía, al igual que muchas otras capacidades o habilidades sociales, también puede enseñarse y aprenderse. Por eso, según los fundadores de Roots for Empathy, el  reconocimiento y la atención de las emociones que manifiesta un bebé puede conducir a los  niños a interesarse por otros y cuidarlos,  teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.

Emma Brown, quien escribió un reportaje sobre el tema para el Washington Post, describe que durante las visitas a las escuelas participantes, un instructor voluntario elabora preguntas formuladas con la intención de ayudar a desarrollar las habilidades emocionales y sociales de los niños que se colocan en círculo alrededor del bebé. Las preguntas pueden girar en torno a las razones por las que puede llorar un bebé hasta el análisis de las emociones que sienten o demuestran al realizar diversos juegos o cantar canciones.

Durante la actividad, cada estudiante tiene la oportunidad de interactuar directamente con este “joven profesor” ya sea mirándolo a los ojos, apretando un dedito de su pie, o sencillamente observando su respuesta ante diferentes estímulos y respondiendo a las preguntas o compartiendo observaciones sobre esta experiencia.  De este modo, las lecciones giran en torno a lo que significa preocuparse por los sentimientos de otros y actuar hacia los demás de manera amable y considerada. Otros temas que se describen en el currículo de Roots for Empathy, son: “alfabetización emocional”, participación democrática, temperamento y prevención de la violencia entre otros.

Según sus fundadores, el simple pero potente hecho de reconocer que nuestras acciones tienen consecuencias en la forma en que hacemos sentir a la gente que nos rodea e identificarnos con esos sentimientos y sensaciones, puede conducirnos a tener un comportamiento más amable con los demás que forman parte de nuestra comunidad.

Un video producido por PBS registra los resultados de varios estudios sobre el tema. Una investigación  llevada a cabo por la Universidad de Virginia registró un descenso  del 29% en los casos de agresión  y comportamientos hostiles entre los estudiantes de las escuelas participantes. Los estudiantes en este tipo de programas muestran mayor compasión y amabilidad en el trato hacia sus compañeros que los que no participan en ellos e incluso, tienen un mejor rendimiento académico. A su vez, Emma Brown  también menciona en su reportaje que según Mary Gordon  y quienes apoyan su enfoque,  “diferentes investigaciones han puesto de manifiesto las conexión  entre el aprendizaje socio-emocional y el progreso académico,  y que el acoso escolar es un problema generalizado vinculado al bajo rendimiento académico y las altas tasas de deserción escolar”.

Esta no es la primera vez que se aplica un método diferente o “alternativo”  para reducir comportamientos violentos en la sociedad.   En Washington DC, en 1993 se llevó a cabo un ejercicio de meditación durante dos meses en el que llegaron a participar hasta 4,000 personas.  Según los datos proporcionados por el Proyecto Mundial para la Paz, se logró una reducción del 23,6 por ciento en crímenes violentos como asalto y violación. Datos que según esa fuente,  están corroborados por la “Unidad de Estadísticas del Crimen del FBI (FBI Uniform Crime Statistics).

Roots for Empathy se fundó en Toronto en 1996 con la misión de colaborar a construir sociedades más empáticas y por lo tanto pacíficas. Dados los resultados mostrados durante más de 20 años, el programa se ha expandido a los Estados Unidos de América, Europa y Nueva Zelanda

La  constante presencia en las aulas del bullying y de otras formas de violencia escolar sugieren que las técnicas utilizadas hasta ahora para combatir este fenómeno social no están arrojando los resultados esperados. Tal vez, por eso mismo, es tiempo de  probar nuevas fórmulas…

 

Pacheco es especialista en comunicaciones en el Departamento de Relaciones Externas del BID. Twitter: @Valeriappacheco
 
Este post fue publicado en el blog Sin miedos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)


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