¡Pura vida!

Gabriela Castro Fontoura insta a desentonar con el gris y el bajo perfil tradicional del uruguayo

El año pasado tuve el placer de viajar por negocios a Costa Rica. Estaba fascinada de conocer un país que, dicen, se parece tanto a Uruguay. Sin embargo, prácticamente ya al bajar del avión noté una diferencia crucial. El dueño de la empresa a la que visitaba de parte de mi cliente contesta a mi pregunta de “cómo te va, Luis?” (por cierto que allá usan el “vos”, como acá) con una expresión que me dejó en shock. Me dice, con una cálida sonrisa, “¡pura vida!”.

“Pura vida” me acompañó durante todo el viaje. Imaginate que le preguntes a alguien cómo está y en vez de decirte “tirando”, “ahí va”, “y qué querés, como está la cosa, ahí, marchando”, alguien te conteste “¡pura vida!”. Y, cuidado, porque es contagioso. Dicen que los viajes te abren perspectivas y te ensanchan el alma, y así lo sentí. “Pura vida” es más que una expresión, es una forma de ver la vida, y ¡qué linda forma!

Ahora no puedo dejarme de preguntar qué pasaría si los uruguayos puravidearamos un poco…

Porque luego de 13 años en el exterior, imagínense volver. “¿Para qué? ¿Estás loca?”, “acá no hay oportunidades”, “bienvenida al tercer mundo, seguro que dentro de poco te volvés para allá”. Luego de 12 años de crecimiento económico ininterrumpido, el uruguayo sigue gris. Por suerte, ahora tenemos la “crisis” para justificarnos. Para los empresarios, para los emprendedores, los jóvenes, los del medio, los “seniors”, para los que estudian, para los que trabajan, para los públicos y para los privados. Para todos hay un tono de gris uruguayo a la medida. Para todo hay un “pero”. Como si fuera ilegal disfrutar de la vida y expresarlo sin miedo a desentonar con el “bajo perfil” que dicen que tenemos. Probalo. Cuando te pregunten cómo estás, decí “sensacional, y ¿vos?”. Cuando te pregunten cómo va el negocio, decí “estupendo, no lo cambiaría por nada”. Cuando veas la cara de tu interlocutor, sabrás lo que te digo.

Costa Rica no está exenta de problemas pero me resultó, en un primer viaje donde hablé con unas treinta personas, mucho más positiva. Serán los omnipresentes volcanes, los posibles terremotos, los reptiles venenosos o los cocodrilos peligrosos que te dan otra perspectiva de valorar el presente, quejarnos menos y disfrutar más, no lo sé. No tiene por qué estar todo bien todo el tiempo y con todos para puravidear. Alcanza con valorar lo poco o mucho que tenemos.

Recuerdo las sabias palabras de Mafalda… “"Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo." Desentonemos, felices, y a pura vida, entonces.


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