Qué medidas tomaron los tres departamentos que no tienen muertes en el tránsito

Rocha, Rivera y Florida hicieron énfasis en la necesidad de mayor fiscalización y en educar a la población

Todo pasa rápido. Un auto choca contra otro en plena ciudad. La persona que circula por ahí ve lo que pasa y llama al 911 para pedir asistencia. La Policía llega entre tres y cuatro minutos más tarde, según los tiempos promedio. Cerca el área y la prepara para la atención médica. Ocho minutos después del llamado aparece la ambulancia. Constata que hay una persona muerta. Los policías se encargan de la parte más dura y contactan a familiares de la víctima para dar la noticia: su hijo, su madre, su hermano, murió en un accidente de tránsito.

En el primer semestre de 2016 solo tres departamentos –Rocha, Rivera y Florida– se salvaron de repetir esa historia. Fueron las únicas intendencias que no registraron muertos por accidentes de tránsito dentro de sus ciudades el primer semestre de vigencia de la normativa de alcohol cero para conductores, que rige desde el 9 de enero. El buen resultado en la primera mitad del año les sirvió además como estímulo para intentar terminar 2016 con resultados similares.

La cantidad de fallecidos en Uruguay por siniestros de tránsito viene en descenso desde 2011, aunque los resultados todavía son tímidos en comparación con las tasas europeas, a las cuales las autoridades toman como modelo pero no esperan alcanzarlas en el corto plazo. En los países más desarrollados la tasa de mortalidad en el tránsito es de 4 cada 100 mil habitantes. En Uruguay, mueren 14 por cada 100 mil personas.

En 2015 hubo 506 muertos, casi 70 menos que los que se registraron cuatro años atrás. El último dato procesado por la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) corresponde al primer semestre de 2016, cuando murieron 219 personas a raíz del tránsito, lo que implica 100 fallecidos menos de los que hubo en el primer semestre de 2011.

Los resultados son dispares. Si se toman en cuenta los informes anuales de siniestralidad vial, en los últimos cuatro años ningún departamento logró escapar a la muerte. Sin embargo, al separar los accidentes mortales en ciudades y en rutas, en algunas zonas del país los datos se muestran más alentadores.

En el primer semestre de 2013 no hubo fallecidos por tránsito en las ciudades de Florida ni en las de Lavalleja. Los primeros seis meses de 2014 también pasaron sin víctimas fatales en Florida y en Treinta y Tres, y en el semestre siguiente no hubo fallecidos en zonas urbanas de Soriano. Luego se libró Lavalleja y en el último semestre de 2015 Flores sorteó la muerte por este tipo de siniestros.

En los primeros seis meses de este año nuevamente en Florida no hubo víctimas fatales y aparecieron otros dos departamentos –Rocha y Rivera– en donde no se registraron muertos en ciudades a raíz del tránsito.

¿Cómo se alcanza ese resultado? Si bien es clave el factor poblacional –algo así sería difícil de conseguir en la zona metropolitana, donde la densidad de población es muy superior–, en los tres casos las autoridades departamentales destacaron un cambio de actitud en el modo de aplicar las medidas de prevención para evitar las muertes en centros urbanos.

En los tres casos se llegó a la misma conclusión: la visibilidad de los inspectores en las calles y la educación vial son la clave.

Que el inspector se vea

El exceso de velocidad, sobre todo de las motos, es uno de los problemas más habituales en el departamento de Rocha, lo que llevó a la administración a realizar controles en puntos concretos de la ciudad para fiscalizar el cumplimiento de las normas, afirmó a El Observador el director de Tránsito y Transporte de Rocha, Marcos Rodríguez. Los operativos empezaron a fines del año pasado, ya que antes "no se estilaba" realizar controles en zonas puntuales.

A partir del mapa geográfico con los siniestros de tránsito que realiza la Unasev, la Intendencia de Rocha detectó los puntos críticos de la ciudad en donde era más probable que hubiesen accidentes con víctimas mortales. Con esa información en las manos, la comuna aplicó diferentes planes para minimizar las consecuencias. Por ejemplo, uno de esos puntos fue la intersección de las avenidas Rivera e Ituzaingó, en donde se definió colocar reductores de velocidad. Rodríguez consideró que la señalización, sumada a los operativos de control en la vía pública, fueron determinantes para evitar muertes en los primeros seis meses del año.

"La presencia de inspectores es fundamental. Disuade y la gente se cuida muchísimo más. Se han cambiado las conductas en el tránsito", dijo el director rochense en diálogo con El Observador. El hecho de no haber tenido muertos en las ciudades durante los primeros seis meses del año fue motivo de festejo para la intendencia, que en 2015 obtuvo el récord departamental por tener la tasa más alta de accidentes con fallecidos de todo el país (21,7 cada 100 mil habitantes).

En Rocha hay 16 inspectores abocados al tránsito de la ciudad. El resto (unos 45 funcionarios) son inspectores generales y por lo tanto realizan tareas en todas las áreas que requiere la administración y no solo las vinculadas con la seguridad vial. Eso hace que la intendencia tenga que definir las urgencias y variar los recursos humanos destinados a cada situación según las necesidades. "Los inspectores de tránsito no son queridos, pero en algunos lados son muy reclamados. Estamos rotándolos para tratar de abarcar todo", dijo Rodríguez.

El incremento del control de las motos no reglamentadas también fue otra práctica en la que el gobierno de Rocha hizo énfasis este año.

Si bien van nueve meses del año y todavía no se registraron muertos en el tránsito, todavía quedan por recorrer los tres meses más complicados: el calor, la llegada de los primeros turistas y las fiestas hacen que la gente esté más tiempo en la calle y por lo tanto aumentan los riesgos en la circulación. Por ese motivo, Rodríguez señaló que en lo que queda del año se reforzarán los operativos de control los fines de semana y sobre todo en la noche, que son los de mayor presencia joven en la vía pública.

En el caso de Florida, el director de Tránsito, Hermógenes Fernández, dijo que el énfasis estuvo en la requisa de motos para constatar si son aptas para circular y operativos "sorpresivos" de control en diferentes puntos de la ciudad. "Debemos ser de los pocos departamentos que estamos exigiendo todos los requisitos legales para poder circular en la vía pública: en motos, el casco homologado, la cinta reflectiva y que tengan buenas luces, y, en cuanto a los autos, que se use el cinturón de seguridad y sillitas" infantiles, comentó Fernández a El Observador. En ese departamento, la tasa de siniestralidad también estuvo en 2015 por encima del promedio nacional y alcanzó en 2015 los 18,8 fallecidos cada 100 mil habitantes.

En Rivera el punto fuerte también fue la fiscalización. "Nuestros inspectores, si tienen que multarte, te multan. Los conductores ven de lejos y bajan la velocidad, porque saben que 'corren lápiz' (ponen multas); son muy profesionales para trabajar", señaló, por su parte, el director de Tránsito riverense, Mauricio González.

Otra de las medidas que tomaron Rocha, Rivera y Florida, según aseguraron sus jerarcas, fue hacer énfasis en las campañas publicitarias y en enseñar a niños y jóvenes sobre las precauciones que deben tomar a la hora de circular en la vía pública. Por ejemplo, en Rivera, un grupo de inspectores se dedicó en el último año a visitar todas las escuelas y liceos del departamento –adonde asisten 35 mil niños y adolescentes– para enseñar sobre las normas de tránsito y que puedan marcar los errores de conducción a sus padres.

Además, en ese departamento los aspirantes a sacar las licencias de conducir están obligados a recibir una charla de una hora sobre los peligros en el tránsito, lo que se suma a exámenes teóricos y prácticos que se realizan habitualmente.

Final trunco

El director de Tránsito de Rivera, Mauricio González, señaló con orgullo el trabajo de sus 28 inspectores de tránsito, que en un año realizaron 60 mil intervenciones a vehículos, aplicaron 9.000 multas y 3.800 advertencias, que la comuna considera infracciones "leves" y por lo tanto las perdona por única vez. También resaltó "los operativos de tolerancia cero" que realizan los fines de semana y en donde se fiscaliza la velocidad, la presencia de alcohol en conductores, el cinturón de seguridad y el uso del casco para el caso de las motos.

Rivera es el segundo departamento con menor tasa de siniestralidad –8,4 cada 100 mil habitantes– luego de Treinta y Tres, –que en 2015 fue de 7,9–.

Los resultados del departamento fueron destacados incluso por el director de la Unasev, Gerardo Barrios, por considerar que fueron fruto de una "estrategia de control" y de las políticas educativas.

Sin embargo, el viernes pasado un joven de 19 años cambió la tendencia al chocar en su moto contra un camión del Ejército. En esa esquina había un cartel de ceda el paso que en este caso no logró evitar la muerte del motociclista.

La meta a 2020

A pesar de que los casos de Rivera, Florida y Rocha "son estimulantes", el director de la Unasev señaló que el país aún está lejos de alcanzar los objetivos. El más próximo que se trazaron es bajar la tasa nacional de 14 a 8 muertes cada 100 mil habitantes para 2020.


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