¿Qué rarezas se conservan en la Biblioteca Nacional?

Un paseo conmemorativo permite encontrar mucho más que libros. Este año, un ciclo mostrará esos objetos a la ciudadanía. Vea las imágenes
Por Elena Bernadet, especial para El Observador

La actual Biblioteca Nacional se inauguró el 26 de mayo de 1816 bajo el lema "sean los orientales tan ilustrados como valientes". La Provincia Oriental, ya libre de todo poder extranjero, comenzaba su nueva vida y lo cultural, apuntalado por el presbítero Dámaso Antonio Larrañaga, exigía la creación de la primera biblioteca pública.

Larrañaga opinaba que era necesario que la población contara con una biblioteca pública, que se podía lograr con el mínimo costo y donde pudieran concurrir todos los que desearan aprender. Él mismo donó una gran cantidad de libros de su propiedad y aceptó los de sus amigos. También se ofrecía como director honorario y pedía un edificio donde funcionar. Así, el 26 de mayo de 1816 se inauguró oficialmente con libros donados por Larrañaga, por Pérez Castellano y por los Padres Franciscanos. Artigas, sensible a la jerarquía de este hecho, dispuso que el santo y seña del Ejército fuera, a partir de ese momento la frase que todos conocemos: "Sean los orientales tan ilustrados como valientes". Y como parte de la conmemoración del 25 de mayo de 1810, se inauguró la Biblioteca Pública.

archivo biblioteca nacional

Como primer director, Larrañaga pronunció su oración inaugural y dijo que "una biblioteca no es otra cosa que un domicilio o una ilustre asamblea donde se reúnen los ingenios literarios, donde se concentran las luces más brillantes". Artigas después de leer la Oración Inaugural agregó: "Estamos para formar hombres, lo que hará la felicidad y la gloria del país".

El actual edificio de la Biblioteca Nacional, ubicado en 18 de Julio y Tristán Narvaja, fue proyectado por el arquitecto Luis Crespi e inaugurado oficialmente en 1964. Y desde entonces, no solo es el lugar icónico de la cultura de Uruguay sino también uno de los reservorios de curiosidades y objetos que cuentan parte de la historia.

mapas biblioteca nacional

Acervo, curiosidades y rarezas

Algunos objetos de la Biblioteca Nacional son tan importantes como desconocidos para el uruguayo. Por ejemplo, allí hay ejemplares raros y a veces únicos, como uno de los primeros periódicos editados en el país: la Estrella del Sur del año 1807. Bajo el virreinato del Río de la Plata, se editó en inglés y español entre mayo y julio de 1807.

estrella del sur

También hay un antiquísimo breviario que contiene cantos gregorianos, que se estima que pertenece al año 1300 y está encuadernado en madera y cuero.

libro de la biblioteca nacional

Otro libro valioso editado en Venecia en el 1700 es de Ludovico Ariosto, el gran poeta italiano. Es una de las mejores ediciones, se conserva en perfecto estado encuadernado en cuero, tiene las tapas y lomos adornados con filetes y arabescos en oro, con cantos dorados.

O el "libro pugilar", una carta que escribió Galileo Galilei a Madame Cristina de Lorena en el año 1615, está escrito en italiano. Mide apenas 10 milímetros por 15 milímetros, tiene 205 páginas y está encuadernado en pergamino. En el mundo hay solo siete ejemplares.

librillo galileo

Pero no todos son libros en la biblioteca. Entre las pertenencias de escritores encontramos un aparato mecánico compuesto por rodillos que José Enrique Rodó utilizaba para aprender inglés. De Giovanni Battista Piranesi, nada menos que 12 grabados, que según la directora de la Biblioteca Nacional, Esther Pailós, se venden hoy en Europa a un precio de US$ 10 mil aproximadamente.

Del autor Horacio Quiroga se conservan varias herramientas, pinzas, prensas, un cortaplumas, dos pequeñas vasijas y una libreta confeccionada por él, con el cuero de una víbora que él mismo había ultimado. Además, del poeta, dramaturgo y ensayista Julio Herrera y Reissig se conserva nada menos que un rulo de cabello y un pequeño estuche con jeringas con las que se inyectaba morfina. Sufría fuertes palpitaciones cardíacas, que fueron la causa de su muerte a los 35 años.

objetos jhr

Del escritor, periodista y político Eduardo Acevedo Díaz quedó un catalejo, un sable, lentes, medallas, una boquilla, una bandeja y el uniforme protocolar de diplomático que usó cuando fue enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Roma. Y además, allí se conserva la valija que el dramaturgo Florencio Sánchez usó en su recordado viaje a Europa. Fue en Milán, que entonces era centro de gran actividad teatral, donde a los 35 años lo sorprendió la muerte.

objetos rodó

De la poetisa Delmira Agustini se guardan objetos muy significativos. Hay varios cuadros, una pandereta, una alcancía, una cocinilla de juguete, un par de guantes blancos y un moño de corbata de su esposo. En una caja que oficia de ataúd, desde 1896 descansa Pedrito: un pájaro que perteneció a la autora. "Asesinado por la sirvienta María Campos, su muerte causó una enorme pena y papá lo hizo embalsamar en el Museo Nacional", dice el manuscrito escrito en lápiz en el dorso de una tarjeta de visita de Delmira.

pajaro agustini

Y para cerrar la atípica recorrida, también está nada menos que el vestido de novia de encaje bordado y satín y los zapatos que Delmira usó el día de su boda.

vestido agustini

vestido agustini

Ciclo histórico

Como parte de las actividades por los 200 años de la Biblioteca Nacional, la institución tiene pensado organizar un ciclo de exposiciones para mostrarle al público algunas de las colecciones que guarda en su edificio, desde fotografías hasta objetos insólitos.

delmira agustini


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