Qué se dice cuando se dice ser de izquierda

En el Frente Amplio debaten acerca de los alcances de una definición que ya tiene más de dos siglos
"Yo me considero de izquierdas en cuanto a política pero, siempre que me preguntan, nunca sé bien cómo contestar. ¿Alguien me podría decir claramente por qué se es de izquierdas?". La, en apariencia, cándida pregunta fue realizada por un usuario del servicio Yahoo respuestas, y aquellos que le contestaron estuvieron a la altura del escaso rigor de esas páginas de internet.

Sin embargo, el desvelo acerca de la respuesta a la ya añeja pregunta "qué es ser de izquierda" suele despertar una y otra vez el interés de personas en apariencia más formadas e informadas que las que andan averiguando o dando consejos en la web.

Y, muchas veces, a los dirigentes locales les pasa aquello que le pasaba a san Agustín con un asunto más arduo: "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé", se excusaba el santo.

Sin ir más lejos, por estos días, economistas y dirigentes del Frente Amplio se sumieron en debates públicos acerca de ese "ser de izquierda" y las respuestas casi siempre dejaron grietas más o menos anchas por donde se cuelan dudas surtidas sobre el alcance de esa definición política.

Por ejemplo, el ministro de Economía, Danilo Astori (Frente Líber Seregni), tiró una definición que, probablemente, hubiera dejado insatisfechos incluso a los preguntones de Yahoo.

"Ser de izquierda sigue teniendo un significado muy claro: la prioridad absoluta es cambiar a favor de la igualdad de oportunidades, de la calidad de vida de la gente, de toda la gente, y en particular de los que viven de su trabajo en el sentido más amplio", declaró Astori el 28 de diciembre en La República como queriendo atrapar en esa red ideológica a casi todo lo que se mueve.

Un par de días antes, el vicepresidente Raúl Sendic había hablado en el Encuentro Internacional de la Izquierda Democrática en México y allí dio su parecer sobre algunos de los atributos del izquierdismo. "Yo creo que no hay corrupción de izquierda. Si es corrupto no es de izquierda, si no eres demócrata no eres de izquierda, si se ponen por encima los intereses particulares no eres de izquierda", dijo sin abundar demasiado sobre un asunto que se remonta hasta los tiempos de la Revolución Francesa.

Fue a partir de la Asamblea Nacional Constituyente del 11 de setiembre de 1789, surgida de esa revuelta, cuando se empezaron a usar los términos "izquierda" y "derecha" para marcar los extremos ideológicos. Aquel día, los partidarios de prorrogarle el poder absoluto al rey se sentaron a la derecha del presidente de la Asamblea. A la izquierda se ubicaron los que querían recortar los atributos del monarca. Así, la izquierda empezó a emparentarse con el cambio y la derecha con la conservación de lo ya establecido.

Volviendo a estas costas y a este siglo XXI, en el último día de diciembre, el dirigente socialista Fernando Isabella escribió en La Diaria un artículo titulado "¿A la izquierda del crecimiento económico?", en el que advirtió que hay señas de identidad que están cambiando a fuerza de realidad. "Si bien coincido plenamente con la idea de que el crecimiento económico NO es una seña de identidad de la izquierda, como sí lo es la redistribución de ingresos y riquezas, creo que sí es un elemento esencial para que las verdaderas señas de identidad se desarrollen de forma tal que sean entendidas, valoradas y apropiadas por los sectores populares, dando así sustentabilidad a las reformas", escribió Isabella. Esa columna fue respondida en Brecha por el economista Rodrigo Alonso, quien dijo que el énfasis puesto por Isabella en la importancia del crecimiento económico "deja la sensación de eslogan vacío, más propio de una consigna de las cámaras empresariales que de una reflexión de izquierda". "Desde una perspectiva de izquierda, los límites de los de abajo no pueden ser los privilegios de los de arriba", agregó.

En el debate público terció el politólogo Gabriel Delacoste, militante del grupo Casa Grande de la senadora Constanza Moreira, con un artículo en La Diaria titulado "El partido que no estaba a la izquierda del capitalismo". Allí advirtió acerca de las políticas de alianzas demasiado amplias. "La apuesta a una alianza de clases amplísima hace difícil comunicar la naturaleza del proyecto político, instalando la sensación de que 'es todo lo mismo'", escribió Delacoste.

Consultados por El Observador, el expresidente colorado Julio Sanguinetti (ver nota aparte) y el politólogo Adolfo Garcé coincidieron acerca de que la preferencia de la igualdad por sobre la libertad ha caracterizado el transcurrir de la izquierda en el mundo. "Desde fines del siglo XVIII estos valores fueron dejando una huella profunda y persistente. La izquierda asigna un énfasis muy especial al valor de la igualdad. Y la obsesión por la igualdad, dependiendo del contexto, puede suponer restricciones a la libertad (a la libertad política en los regímenes comunistas, a la libertad económica en la tradición socialdemócrata europea o desarrollista latinoamericana). Para la izquierda, en última instancia, la igualdad está primero", dijo Garcé.

En todo caso, la respuesta a la pregunta acerca de qué es ser de izquierda puede llenarse de palabras diferentes cuando el pensamiento se hace verbo. Y, a veces, se corre el riesgo de no poder explicar lo que se cree saber. Como le pasaba a san Agustín con el tiempo.

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