Quejas de escritores ante las nuevas bases del premio Onetti

Los autores manifestaron su discrepancia con las bases del premio Juan Carlos Onetti
La presentación de las basaes de la edición 2016 del concurso literario Juan Carlos Onetti, que anualmente organiza la Intendencia de Montevideo, generó polémica entre los autores nacionales por la inclusión de una nueva cláusula, que establece la entrega de menciones en cada categoría (narrativa, literatura juvenil e infantil, historieta y dramaturgia) para aquellos textos que refieran a "igualdad y estereotipos de género" y otra sobre "inclusión y diversidad sexual".

Para algunos escritores, que manifestaron sus molestias en las redes sociales, esto presenta una contradicción con las bases del premio, que es de temática libre.

"Grave desde lo conceptual"


Carlos Rehermann es escritor e integrante de la directiva del recientemente creado Colegio de Escritores del Uruguay. Ante la repercusión generada por la publicación de las bases, la organización publicó un comunicado en el que rechaza el establecimiento de condicionantes para los autores por parte de la administración.

Rehermann explica que el problema no es con la temática en la que se establecen las menciones extra, sino con el hecho de que se favorezca un tema puntual en las obras postuladas.

"Hay gente que critica diciendo que los escritores están en desacuerdo con la agenda de derechos, pero no es así. A nosotros no nos importa el tema puntual, sino el hecho de que condicionar a los autores con estas menciones adicionales está mal", dice Rehermann.

"Históricamente este tipo de condicionamiento le hizo mal a las artes", afirma", y considera que al tratarse del único premio literario otorgado por la Intendencia de Montevideo le parece "grave desde lo conceptual", que se establezcan estos criterios.

"En general hay un rechazo por parte de los creadores porque sabemos cómo funciona el proceso creativo, y establecer condiciones no lo ayuda. Sabemos por experiencia", concluye.

En este sentido, Rehermann se hizo eco de la comparación que el escritor Amir Hamed realizó en su perfil de Facebook, en el que dice que el premio debería llamarse "premio Stalin". Para Rehermann, hay un punto de contacto con lo que sucedió en la Unión Soviética en sus primeras épocas: el comisario de
Educación, Anatoli Lunacharski, estableció una educación basada en la ideología, con la finalidad de fortalecerla luego de la aún reciente revolución. Sin embargo, cuando su sucesor intentó dar un giro hacia el conocimiento técnico, fue fusilado por orden de Stalin. "No creo que acá lleguemos a los fusilamientos, pero si hay un parecido con el establecimiento forzoso de condicionantes y de direccionamiento de los autores".

Asimismo, el escritor, periodista y conductor de El Observador TV, Jaime Clara, también considera esto como una contradicción y explica que se trata de un choque con la literatura de Onetti, quien consideraba a la escritura como un "acto de libertad".

El escritor considera un "error" la decisión de la organización al aplicar esta condición al premio Onetti, y cree que sería más adecuado generar un premio diferente que se centre en esa temática concreta.

Clara asegura además que existe una división entre sus colegas sobre si presentarse o no al premio, considerando que "ya se sabe a dónde va a ir el jurado", aunque también están aquellos que desean presentarse de todas formas "para que peleen el premio las mejores novelas sin importar la temática".

Rehermann coincide con Clara en que la creación de un premio paralelo enfocado en obras que traten la cuestión de género, diversidad sexual e inclusión sería una solución más adecuada.

Las bases para el concurso Onetti solamente incluyen otro cambio con respecto al año pasado, y es el incremento en el monto del premio principal de $30.000 a $40.000 , y el establecimiento de una mención por categoría que reciba un premio de $5.000, con otras dos menciones honoríficas.

Este aspecto también fue criticado por la escritora Mercedes Rosende, quien estableció en su cuenta de Facebook que se trata de "un insulto", en comparación con los salarios que reciben los funcionarios municipales.

El Observador intentó comunicarse con los responsables de las divisiones de Cultura y su subdivisión de Artes y Letras para conocer más sobre la perspectiva municipal sobre el asunto y su polémica, pero no obtuvo respuesta.

Populares de la sección