Quién asesinó a Romero, 2

La fiscalía de El Salvador, reabrió la investigación del asesinato y ahora busca a Álvaro Saravia, de quien nada se sabe
Roberto d'Aubuisson murió de cáncer de esófago el 20 de febrero de 1992. Tenía 48 años. Representó en vida a la extrema derecha de El Salvador y es sindicado como autor intelectual del asesinato de Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), arzobispo de ese país.

D'Aubuisson fue caracterizado por aliados y enemigos como un tipo tan impredecible como irascible.

Militar de carrera, estudió en el Western Hemisphere Institute for Security Cooperation, conocido también como Escuela de las Américas, ubicada en Columbus, Georgia, en el sur estadounidense, donde fueron adiestrados varios de los principales torturadores de la historia latinoamericana reciente, además de varios afamados militares inescrupulosos, como los generales Manuel Noriega y Leopoldo Fortunato Galtieri.

Años atrás, a raíz de una nota de investigación que por diferentes razones nunca llegué a escribir (resultó imposible atar los cabos), entrevisté a un abogado estadounidense que conoció de primera mano la "otra historia" del asesinato de Romero y me juró que la CIA no solo no había tenido nada que ver con el caso, sino que tenía órdenes de detener la conspiración que había para llevarlo a cabo, algo que no pudieron concretar pues, según la fuente, se enteraron tarde de la fecha elegida para ejecutarlo.

Uno de los asesinos de Romero fue el capitán Álvaro Saravia, quien habría sido el cabecilla de la operación junto con d'Aubuisson.

La vida de Saravia, quien está prófugo, es un misterio y hay quienes creen que es la única persona capaz de revelar la verdad completa sobre el caso y dar a conocer el hombre del sicario que apretó el gatillo.

Se supone que Saravia abandonó El Salvador tras haber caído en desgracia y se fue a vivir con otra identidad a Estados Unidos, donde en 2004 una corte federal lo condenó a pagar 10 millones de dólares a la familia de Romero. Pero nadie conoce su paradero.

¿Continúa Saravia prófugo o lo ejecutaron y luego hicieron desaparecer su cuerpo? El Juzgado 4° de Instrucción de San Salvador, que acaba de reabrir el caso contra Saravia, intenta ahora aclarar la muerte de Romero, un misterio que desde hace 37 años viene pidiendo justicia, para poner fin a lo que es una escandalosa impunidad.

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