¿Quién es Duque, el perro que se salvó de la garrafa de 13 kilos?

El ovejero alemán, uno de los protagonistas de la escena del clásico del pasado domingo, sufrió una lesión en un omóplato y está siendo tratado

Duque, el pastor alemán de la Guardia Republicana al que le cayó una garrafa de 13 kilos el pasado domingo durante el operativo clásico, es uno de los 52 perros que trabajan para la fuerza en la actualidad.

En los últimos días el can se hizo conocido a través de las redes sociales tras ser herido durante el operativo de seguridad que desplegó el Ministerio del Interior para el clásico entre Nacional y Peñarol, que se terminó suspendiendo debido a los disturbios.

El perro tuvo una lesión en el omóplato izquierdo a raíz de una garrafa que cayó desde la Tribuna Ámsterdam y que también hirió al oficial que lo llevaba. El oficial, que tuvo un traumatismo de hombro por el golpe de la garrafa, recibió el alta médica según informó la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior.

"La lesión (de Duque) fue un traumatismo a nivel de la cruz, eso ocasionó un hematoma y ahora está siendo tratado con antinflamatorios y analgésicos", dijo a El Observador el capitán John Severo, jefe del K-9, la unidad canina de la Guardia Republicana. "Como viene evolucionando, a mi criterio, va a estar operativo en un par de semanas", afirmó Severo.

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El plantel de perros de la Guardia Republicana tiene diferentes tareas, que van desde el control de masas hasta la detección de sustancias o explosivos. "No necesariamente todos los perros trabajan en todas las especialidades", sostuvo el capitán, quien agregó que depende de "las condiciones naturales" de los animales. Duque es uno de los perros que trabaja controlando disturbios y su función es más "psicológica que represiva", dijo Severo.

"Imagino que a nadie le gustaría llevarse una mordida de perro. Si yo tengo un arma, no puedo tirarle a una persona en una multitud si no está armada", afirmó el capitán. En esos casos, el valor agregado de la unidad canina es fundamental, porque pueden morder a quienes estén causando incidentes. "El perro si tuviera que morder, va a morder en una medida razonable al disturbio que se esté ocasionando", agregó.

El entrenamiento de estos perros lleva de tres a cuatro meses y los cachorros no pueden estar operativos, por lo que toda la unidad canina tiene más de un año y medio. "El perro no va a morder a cualquiera que pase por él, va a morder a aquel que esté debidamente identificado", subrayó Severo.

Los animales de la Republicana reciben estrategias de defensa y ataque, que están a cargo de un adiestrador y un instructor canino. "Nosotros tenemos que habituarlos a cualquier tipo de situación bajo estrés", afirmó el capitán.

De hecho, no todos los perros que llegan a la fuerza sirven para integrar el plantel. "Muchas veces hay perros que no tienen el temperamento tan aplomado, entonces vemos que se frustran y se echan para atrás. Un perro que eche para atrás en un control de masas no nos sirve", dijo Severo. En estos casos, los animales no se descartan, sino que se utilizan para funciones "sociales", como llevarlos a escuelas para que los niños los conozcan.

"Estamos trabajando con el pastor alemán común, también con el pastor alemán pero de línea de trabajo, que es de color gris sable, como es la raza de Duque", sostuvo el capitán. Estos perros suelen ser utilizados para los operativos de control de masas, pero también usan cocker o labrador para la detección de sustancias. "Nosotros acá tenemos varias razas, pero tratamos de mantener siempre la raza, no hacemos cruzas", dijo Severo.

El plantel de perros de la Jefatura de Policía de Montevideo se unió este año al K-9 de la Guardia Republicana. Sin embargo, hace más de 84 años que se usan animales en operativos policiales. "Acá en la unidad lo que hay son antecedentes de dos perros que murieron en un acto directo al servicio", dijo Severo. Uno murió en un tiroteo en 1939 y el otro por un tiro de escopeta en 1998.


Explosión poco probable

En cuanto a otros daños que pudo haber generado la caída de la garrafa, según explicó a El Observador el representante comercial de Ducsa, Ruben Aguer, es "poco probable" que hubiera ocurrido una explosión. Señaló que las garrafas son normalmente muy resistentes y no "explotan" ante un golpe.

Pero sí existe riesgo de que si una garrafa cae desde una altura de varios metros, como en este caso, y golpea en la soldadura ubicada en la circunferencia o en la válvula, se produzca un escape de gas. Eso sí puede ocasionar una explosión si el elemento toma contacto con cualquier fuente inflamable, como un cigarrillo, una chispa o un auto en marcha, por ejemplo. En ese caso lo que explota no es la garrafa sino el combustible.




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