"Quiero que los proyectos vengan con una experiencia de vida"

Gastón Pauls habló con El Observador sobre sus obras cinematográficas más recientes, su actuación en la película uruguaya El sereno, que se estrena en marzo, y su rechazo a la televisión
Entrevista con Gastón Pauls

El actor argentino Gastón Pauls llegó a protagonizar el filme uruguayo El sereno casi por casualidad. El guion de este largometraje, dirigido por Oscar Estévez y Juacko Mauad, llegó a sus manos luego del contacto que había tenido hace años con Estévez por la serie documental Héroes de la comunidad, en la que había participado por su faceta social. Ahora el filme llega a las salas, primero con un preestreno en el Festival Internacional de Cine de Punta del Este, que se está desarrollando por estos días en el balneario, y luego en el circuito comercial el 9 de marzo. Allí encarna al guardián de un edificio a punto de ser derrumbado y que esconde algunos tétricos secretos.

¿Cómo se incorporó a El sereno?
Fue loquísimo. Hace cuatro o cinco años me llamaron para decirme que querían hacer un programa especial de la Casa de la Cultura de la Calle para Uruguay. Yo no voy hablando lo de la Casa en los medios, pero me pareció serio y dije que sí. Uno de los directores era Oscar Estévez, y con ese programa ganó un Emmy. Quedamos en buena onda, y después me invitó a una tertulia con actores que organizó en su escuela de cine. Ahí me dijo que quería escribir una película sobre un lugar que iba a ser demolido, y que tenía tres meses para hacerla. Al mes me mandó un guion que estaba buenísimo y lo hice. La filmamos en poco tiempo y fue una experiencia increíble. Fue de las más lindas que tuve y en la que más libre me sentí. De 45 películas que hice, es en la que como actor me sentí más libre.

¿Tuvo que ver en eso el poco tiempo de trabajo?
Sí, me parece que a veces cuando uno se prepara, se termina estructurando demasiado. Acá fue tirarse a la pileta, y cuando todos se tiran y nadan para el mismo lado, lo disfrutás.

También se estrena en poco tiempo una película hondureña en la que participa, Un lugar en el Caribe. ¿Busca esos trabajos en el exterior o se los ofrecen?
Hubo algunos años en los que no quería viajar mucho porque mis hijos eran muy chicos. Ahora tengo películas en Colombia, Chile, otra en Uruguay. En este caso me llamaron. El director vio Nueve reinas y algunas otras películas me llamó y me interesó lo qué quería contar, y cómo lo quería contar. Y me fui a filmar tres semanas a una isla paradisíaca. A esta altura no solo quiero que me interesen artísticamente los proyectos, también quiero que vengan con una experiencia de vida. Me interesa el viaje físico y el emocional, pero el guion no puede ser berreta.

Tanto El sereno como Tu forma de ver el mundo, uno de sus trabajos más recientes, son óperas primas para sus directores. ¿Le pasa eso de que gente que vio su trabajo anterior lo empieza a convocar?
Me hace sentir joven y viejo a la vez. Viejo porque reconocen que tengo una trayectoria. Y por otra parte me gusta el riesgo, paso de hacer Nueve reinas, que también era un director debutante, a trabajar en Sábado, que era una película chica, con un presupuesto mínimo, en la que no cobramos y que el director también era debutante. Después me interesan proyectos extraños como La educación prohibida, que la hice gratis. Estaba pensada para YouTube y ahora tiene 20 millones de visitas, algo que en el cine en estos países es imposible.

Hace dos años que no trabaja en televisión. ¿Volvería a ese medio?
Hice un avance para un proyecto que se llama Barrabrava, pero la verdad es que no veo televisión. Miro solo películas. Lo que me pasa a esta altura de mi vida, con 45 años, es que no hago cosas que no vería. No veo y, por ende, no hago.
¿Y de cine qué ve?
Trato de ser variado, porque soy bastante cinematogáfico. Pienso como actor que quiere dirigir, que tiene dos proyectos en carpeta: un documental sobre los medios de comunicación y otro de ficción.

Una charla de TEDx en Cabo Polonio respecto a los niños que viven en la calle

Hace 13 años, Gastón Pauls se encontró con un grupo de jóvenes. Era de noche, en el barrio porteño de Palermo, y el actor vio a una decena de niños que dormían sobre un colchón en una plaza. Se estaban drogando con pasta base y pegamento, y Pauls les dijo que deberían dejarlo. "¿Y si dejo la bolsa que hago?", le preguntó uno de los muchachos. Ahí el artista se dio cuenta de que tenía medios para cambiar su realidad, y así nació la Casa de la Cultura de la Calle, una organización que Pauls creó y que presentará en una charla TEDx en Cabo Polonio este viernes a la hora 20.

¿Cómo funciona la organización?
Trabaja con chicos en situación de vulnerabilidad de derechos, judicializados, que están en reformatorios, correccionales de menores, en hogares o que viven en la calle. Y el trabajo que hacemos es a través del arte: la música, la actuación, el dibujo, la pintura, la literatura, la danza, ofreciéndoles las herramientas para que puedan elegir. Muchos de ellos ni siquiera saben que pueden elegir. Piensan que están condenados a un determinado tipo de vida, y creen que la sociedad, en todo sentido, es un enemigo que les cierra puertas –lo que a veces es así–, pero mostrarles que ellos pueden avanzar. Y la fundación en ese sentido está sólida, y es lo que quiero contar en la charla. Hoy trabajamos con 3.000 chicos y ellos salen de su ostracismo para contar su experiencia.

¿Aquel grupo original sigue vinculado hasta hoy con la organización?
Hablo con ellos, a varios les di luego clases particulares de actuación, por fuera de la organización. (Uno de los chicos,) Adrián, es uno de ellos y creo que es uno de los mejores actores argentinos. Antes no te hablaba, miraba al piso, y ahora si sigue por este camino tiene mucho para decir. Ahora lo ves y es increíble, es de los mejores que vi en Argentina.

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