Radicalización transforma a Venezuela en una olla a presión

Decreto de excepción y cruces entre gobierno y oposición crispan al país
América Latina está pasando por una etapa de recambio político. De distintas formas, los gobiernos progresistas parecen estar perdiendo terreno en algunos países, como el caso de Argentina o, tras la destitución temporal de Dilma Rousseff, Brasil. Sin embargo, Nicolás Maduro no esta dispuesto a permitir que el chavismo sea apartado de la conducción de Venezuela, tras 17 años en el poder. Para esto se valió de un decreto de excepción que confiere distintas facultades adicionales al gobierno, entre las que se incluye la restricción del derecho de reunión y protesta, a la vez que autoriza detenciones sin orden judicial.

A través de este sistema, buscará frenar a una oposición abocada a conseguir la convocatoria a un referéndum revocatorio del mandato presidencial para antes de enero de 2017.
Pero la oposición tampoco está dispuesta a dar el brazo a torcer y ya convocó a masivas movilizaciones para hoy en rechazo a la medida.

A su vez, declaraciones cruzadas entre opositores y chavistas, más las presiones constantes de ambos sectores comienzan a generar un caldo de cultivo para una situación que puede escaparse de las manos tanto al gobierno como a la oposición. Por lo tanto, la principal preocupación parece ir en una sola dirección: que la olla a presión en la que hoy se transformó Venezuela explote y que eso desemboque en una situación crítica como sucedió hace un par de años, cuando la violencia escaló a límites excesivamente altos.

En ese sentido, la oposición, nucleada en la alianza parlamentaria Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se reunió ayer en el Parlamento, donde es mayoría, para debatir el estado de excepción impuesto para frenar la convocatoria del referéndum de revocación.

Tal y como se esperaba, la Asamblea General rechazó la medida del gobierno, pero de todos modos, este rechazo no sería un problema para Maduro, ya que el Tribunal Supremo de Justicia, que tiene la última palabra, seguramente fallará en favor del mandatario.

Más allá de lo estrictamente jurídico, Venezuela parece estar cada vez más radicalizado. El discurso de Maduro contra la oposición nunca se caracterizó por ser especialmente conciliador, pero en estos últimos días endureció fuertemente sus acusaciones. "Han pretendido hacerle fraude a la ley, burlar la voluntad y mal utilizar un recurso democrático (el referéndum) para sus perversos intereses", manifestó el mandatario ayer en rueda de prensa.

"Ninguna de las opciones que ha anunciado la derecha para acabar con la revolución y para derrocarme o revocarme tiene viabilidad política e histórica, y ninguna va a tener éxito", afirmó Maduro.
Maduro dijo haber recibido un informe sobre "el desastre que se está encontrando" en las firmas, por parte de las autoridades que encabezan la comisión del gobierno que verifica el proceso de solicitud de la oposición.

A su vez, el presidente acusó a la oposición de promover estallidos de violencia en las calles para ocultar ese "desastre" y reiteró su advertencia de que "por cada firma falsificada, demanda garantizada". "Así va a ser. Vamos a batallar", sentenció. "Ellos no quieren referendo revocatorio, quieren golpe de estado, intervención extranjera, guerra económica, a lo que le ponen un barniz, un disfraz".

Decisión militar

Mientras tanto, Henrique Capriles, principal emblema de la oposición en la lucha contra el chavismo, apuntó ayer directamente a un sector de Venezuela que hasta ahora se mantuvo ajeno a la lucha política del país: las Fuerzas Armadas. "Le digo a las Fuerzas Armadas: aquí está llegando la hora de la verdad, de decidir si ustedes están con la Constitución o ustedes están con Maduro. Esa será una decisión que le corresponderá a la Fuerza Armada Nacional tomar", dijo Capriles, durante una rueda de prensa celebrada ayer.

A su vez, el dirigente opositor estableció que el orden de excepción de Maduro "es absolutamente nulo; este es un decreto inconstitucional. Y Maduro no está por encima de la Constitución". Por ello, propuso que si Maduro "pretende insistir con este decreto", el país deberá ignorarlo, ya que asegura que lo ampara la Constitución ante una medida que "se presta para cualquier cosa". Capriles incluso retó al presidente a que si quiere aplicar su decisión "que vaya preparando los tanques de guerra, que vaya sacando los aviones de guerra y los tanques a la calle, porque tendrá que aplicarlo por la vía de la fuerza", lo que significa una clara señal de que la crispación política en Venezuela va en aumento.

La oposición pretende realizar el referéndum este año, pues si se lo hace después del 10 de enero de 2017, cuando se cumplen cuatro años del mandato presidencial iniciado por Hugo Chávez en 2013, y Maduro pierde, los dos años restantes los completaría el vicepresidente, designado por el mandatario en su momento.

Denuncia complot encubierto de EEUU

Nicolás Maduro tiene entre ceja y ceja el objetivo de su ataque: Estados Unidos. Pese a que es la oposición venezolana quien impulsó la revocación de su gobierno, Maduro, al igual que Chávez, no pierde ocasión de culpar a la principal potencia mundial de la situación venezolana. El presidente cree que Washington y la CIA están detrás de un complot opositor para desestabilizarlo mediante una "guerra económica" y sanciones contra varios funcionarios.

A su vez, Maduro denunció este martes una doble incursión de un avión militar de EEUU la semana pasada en territorio venezolano, ante lo cual anunció una protesta diplomática.

"Nuestra Fuerza Aérea, nuestra Aviación Militar Bolivariana, detectó el ingreso ilegal para labores de espionaje inusuales del avión Boeing 700 E-3 Sentry, que tiene todos los mecanismos para el espionaje electrónico", dijo Maduro en una rueda de prensa realizada en el palacio presidencial de Miraflores.

"Este tipo de aviones es utilizado para apoyar comunicaciones de grupos armados en zonas de guerra, o para preparar condiciones para inutilizar equipos electrónicos de funcionamiento del gobierno, la Fuerza Armada o la economía", afirmó el gobernante, al subrayar que poseen"capacidades técnicas letales".

Fuente: Agencias

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