RAE: "No somos la policía del idioma"

Su director habló sobre "la contaminación del inglés" y la influencia de lo digital
Limpia, fija y da esplendor. Parece el eslogan de un detergente", cuchichearon en broma los periodistas mientras miraban el lema de la Real Academia Española (RAE) al recorrer su señorial sede en Madrid en el marco del XV Encuentro Santander América Latina que se lleva a cabo en España esta semana. La cita era con el director de la RAE, Darío Villanueva, en el salón de actos del antiguo edificio. "Y esto se parece a una iglesia", comentó otro de los periodistas al entrar a la sala de incuestionable belleza en la que predomina el color bordó y que, en lugar de santos o vírgenes, está adornada por alegorías de la Poesía y la Elocuencia.

"Muchos la comparan con el eslogan de un detergente. Y esto nos hace gracia", sonrió Villanueva, como si hubiese escuchado a los periodistas, y al ser consultado sobre la vigencia del lema, creado junto a la propia fundación de la RAE en 1713. Explicó que el lema fue seleccionado en un marco de preocupación por la "contaminación" que se estaba produciendo de la lengua más influyente del momento, el francés; algo similar a lo que ocurre hoy con el inglés. Y que sí, sigue vigente, porque la RAE cumple funciones normativas vinculadas a la educación. Contó que en 1713 la elección del lema generó un gran debate. Había otros candidatos, como por ejemplo "Aprueba y reprueba". Fue descartado, continuó Villanueva, porque la RAE no se define como "la policía del idioma", sino por su interés en preservar la unidad de una lengua que está en evolución y expansión.

Decir "tablet" es un error

El director de la RAE explicó que una palabra nueva es incorporada por la frecuencia y extensión de su uso. El organismo tiene desplegados en España y América equipos que relevan información sobre las palabras que se usan a diario, investigando en los medios –tanto escritos como orales– y en la producción literaria, entre otras fuentes.

Villanueva abordó con naturalidad el tema de los palabras extranjeras –en referencia básicamente a los anglicismos– y recordó que se han incorporado palabras de esa procedencia aunque uno no lo tenga presente, porque ya se ha dado un proceso de asimilación. Puso el caso de la palabra fútbol o de vagón, que llegó con la revolución inglesa de los trenes a vapor. Pero más allá de estas palabras asimiladas, Villanueva reconoció que existe una honda preocupación por el uso cada vez más frecuente de palabras en inglés. La preferencia de la RAE es que se dé una traducción, aunque la duda es si las personas aceptan ese modo de adaptación.

El director de la RAE puso entonces un ejemplo: "Es un error utilizar la palabra tablet" cuando existe su equivalente en español, 'tableta'. Señaló que se plantea un problema en cuanto a la adjudicación de género (no se sabe si es la tablet o el tablet), y en materia de plural (el plural tablets no es admisible en la lengua española).

En mayo de este año la RAE y la Academia de Publicidad lanzaron una campaña en la que se advertía –utilizando un marcado tono jocoso– sobre la excesiva utilización de anglicismos en la producción publicitaria. "Al describir productos en inglés, se puede estar incurriendo hasta en publicidad engañosa; porque no se está diciendo las cosas como son", amplió Villanueva. Esta tendencia responde en general, según el director de la RAE, a exigencias de los anunciantes, que entienden que un producto parece mejor si es publicitado en inglés, lo que en realidad esconde "un complejo de inferioridad".

A Villanueva el tema de la utilización de términos en inglés en exceso le preocupa mucho más que la manera en que se escribe en mensajes de texto o Whatsapp. Recordó lo que pasó con el telégrafo, donde las palabras eran abreviadas porque en ese caso se cobraba por letra. "Se admiten licencias que solo son válidas para esos tipos de comunicación", puntualizó.

El fenómeno de "lo políticamente correcto"

La RAE recibe múltiples pedidos para que ciertas palabras sean retiradas de su diccionario por ser ofensivas en términos sexistas. Para Villanueva el lenguaje no sexista se enmarca en el fenómeno más amplio de lo "políticamente correcto". Fue contundente al recordar que la RAE no inventa las palabras sino que recoge lo que se dice. "Se habla para ser caballero pero también para insultar y ser canalla. El diccionario tiene que recoger lo uno y lo otro", reafirmó. Para Villanueva el modo en que se habla pone de manifiesto cómo es la persona, y el lenguaje no es sexista hasta que se utiliza de esa manera.

El director de la RAE abordó con mucha gracia la utilización innecesaria de los "famosos dobletes". El género inclusivo en español es el masculino, apuntó, al referirse a la tendencia de comenzar discursos con los vocativos en sus versiones masculina y femenina.

Villanueva opina que esa práctica redunda en un agobio. Si por ejemplo un político iniciara diciendo "Compañeros y compañeras, estamos aquí reunidos", en realidad debería decir "reunidos y reunidas" y así cada vez que lo ameritara. "La coherencia absoluta de los dobletes convierte al discurso en una carrera de vallas", concluyó.

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