Rajoy empieza segundo mandato bajo presión y sin mayorías

Deberá negociar para aprobar el presupuesto y una reforma jubilatoria

El conservador Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), retoma esta semana las riendas de España en plenas funciones en medio de un contexto complicado de crisis independentista en Cataluña y la necesidad de reformas de fondo muy difíciles de implementar por un gobierno sin mayorías.

Nombrado oficialmente ayer por un decreto real como presidente del gobierno tras haber sido investido con mayoría simple la noche del sábado por el Parlamento, Rajoy, de 61 años, anunciará el jueves la composición de su gabinete para su segundo mandato.

El gabinete debe ponerse sin demora a trabajar para recuperar el tiempo perdido durante 10 meses de parálisis que mantuvo a España bajo un gobierno en funciones, sobre todo para aprobar el presupuesto del Estado que normalmente el Parlamento discute a partir de setiembre.

Para los grandes temas de Estado, a Rajoy le será difícil conseguir un interlocutor fiable en el opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE), desgarrado por una crisis tras disputas internas que se saldaron con la salida de su secretario general, Pedro Sánchez, el 1° de octubre.

En la agenda están la reforma del sistema de pensiones, una mejora educativa y la aspiración independentista de los catalanes.

Su nuevo equipo no presentará mayores sorpresas, aseguró a la AFP un alto dirigente del PP, quien considera probable la salida del controversial ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, acusado de intentar incriminar a adversarios independentistas catalanes.

La Comisión Europea pidió a España aclarar cómo planea reducir su déficit público a 3,1% del Producto Interno Bruto (PIB) tal y como se comprometió a hacer para 2017, una baja que pasaría por recortes de 5.500 millones de euros, rechazados por la izquierda, o alzas de impuestos, sobre todo sobre las empresas, resistidas por los círculos económicos.

Rajoy podría aprobar el presupuesto en parte gracias al apoyo de los 137 diputados de su partido y los 32 de los liberales de centroderecha de Ciudadanos, dispuestos a negociar.

Sin embargo, como lo señala el editorialista José María Marco del diario de derecha La Razón, para las grandes reformas "es indispensable el acuerdo en nuestro país entre el PSOE y el PP".

Cataluña


"El gran problema de España se llama Cataluña", advirtió el profesor de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo, quien estuvo en las listas de Podemos, un partido de izquierda radical. El gobierno independentista catalán prometió preparar las leyes que permitan "la desconexión" de la región de 7,5 millones de habitantes.

De hecho, el presidente catalán, Carles Puigdemont, amenazó con un referendo unilateral de autodeterminación para setiembre de 2017 si el gobierno central instalado en la capital española, Madrid, rechaza negociar.

"Mientras (la cuestión catalana) no se resuelva vamos a tener un lío fundamental", señaló Pérez Royo al destacar que este tema divide a la izquierda española, al punto de que hizo imposible un gobierno alternativo a Rajoy. Mientras Podemos se mostró favorable a un referéndum, el PSOE se opuso.

"Los nacionalismos siguen siendo la clave del gobierno", afirmó el sociólogo Narciso Michavila, quien en su carrera asesoró a Rajoy. Desde 2008, los nacionalistas vascos y catalanes dejaron de apoyar gobiernos tanto de izquierda como de derecha.

Temas urgentes


La Constitución española, que los socialistas buscan reformar para avanzar hacia el federalismo para solucionar las aspiraciones catalanas es difícil de cambiar. Sólo hubo dos reformas desde que fue promulgada en 1978.

Hace falta el apoyo de dos tercios de los diputados y "una reforma constitucional no se va a poner en marcha tal y como está la situación", advirtió Pérez Royo.

Quedan otros temas urgentes y complejos, como la financiación desigual de las 17 regiones españolas, lo que irrita a los catalanes.

La educación también es prioritaria, en un país donde la mala formación es en parte responsable del alto desempleo (18,9%), el segundo más alto de la Unión Europea luego de Grecia, así como el financiamiento de las pensiones, cada vez más complicado por el envejecimiento de la población.
"Queda mucha tarea por delante", reconoció el propio Rajoy en un tuit, prometiendo "diálogo y entendimiento".

Pese a todo, Rajoy conserva el poder de disolver el Parlamento, lo que puede hacer a partir de mayo. Con este poder, podrá presionar al PSOE, ya que este partido en crisis querrá evitar nuevas elecciones rápidas antes de haberse reconstruido para no exponerse a un nuevo retroceso electoral. (AFP)


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