Rebeldes sirios arrebatan bastión simbólico al Estado Islámico

Grupos insurgentes capturaron ciudad que era centro de propaganda para los yihadistas
El Estado Islámico fue derrotado por los rebeldes sirios apoyados por Turquía al arrebatarle la ciudad de Dabiq. Esta localidad ubicada cerca de la frontera turca y a 33 kilómetros al norte de Alepo, tiene un gran valor simbólico para los yihadistas.

Los rebeldes, apoyados por tanques y aviones de guerra turcos, capturaron Dabiq y la ciudad vecina Soran, dijo Ahmed Osman, jefe del grupo Sultan Murad, una de las facciones del Ejército de Siria Libre.
Uno de los grupos rebeldes, Unión Fastaqim, confirmó que Dabiq había caído "tras violentos combates con Dáesh", acrónimo en árabe del EI.

Durante los combates por la captura de la ciudad, nueve rebeldes murieron y otros 28 resultaron heridos.

Este revés del EI se produjo cuando estadounidenses y europeos se reunían en Londres en otro intento para detener la guerra en Siria, donde los bombardeos proseguían ayer.

La derrota tiene un especial alcance simbólico para los yihadistas por su creencia en una profecía atribuida a Mahoma, según la cual la "gran batalla" entre los musulmanes y los "infieles" será en Dabiq y el día del Juicio Final llegará con la victoria de los primeros.

Esta localidad de menos de 4.000 habitantes era también un pilar dentro de la propaganda del EI, ya que algunos de sus vídeos fueron filmados allí e incluso da nombre a la revista mensual en inglés del grupo yihadista.

EI pierde territorios
El territorio controlado por el EI sigue reduciéndose. Su "califato", que se extendía en unos 90.800 km2 a principios de 2015 se limita hoy a 68.300 km2 en Irak y en Siria, según la firma estadounidense IHS.
Desde el inicio de las operaciones el pasado 24 de agosto, los rebeldes apoyados por Turquía lograron apoderarse de 1.130 km2. Las zonas recuperadas estaban anteriormente en manos de los kurdos o del EI. Este avance se logró después de que el EI abandonara las localidades de Soran, Dabiq y Ehtimilat.

Pero la sangre sigue derramándose en Siria. El sábado 15 de octubre se reunieron en Lausana (Suiza) el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el ejecutivo de exteriores ruso, Sergey Lavrov y sus pares de Catar, Arabia Saudita, Turquía e Irán. Ante la falta de los países europeos al encuentro, no se permitió elaborar un plan para restablecer la tregua que fracasó en septiembre y dio el fin al alto al fuego.

Era la primera reunión entre John Kerry y su homólogo ruso desde que comenzara la ofensiva ruso-siria, hace tres semanas, contra los barrios controlados por los rebeldes al este de Alepo, en el norte del país.

Entretanto, estos barrios fueron otra vez bombardeados desde el aire este domingo, según un corresponsal de la AFP.

Desde que la última tregua se rompiera a finales de septiembre y comenzara la ofensiva contra la parte de la ciudad en poder de los insurgentes –donde viven unos 260.000 habitantes– murieron más de 370 personas, en su inmensa mayoría civiles.

Entre las víctimas figuran más de 130 niños, según la ONG Save the Children.
El régimen de Damasco y su aliado ruso aseguran que continúan bombardeando Alepo para eliminar a los "terroristas".

Rusia propuso esta semana que los rebeldes salieran de la ciudad, garantizándoles su seguridad. Por su parte, la ONU planteó un plan para que salieran los combatientes de Fatah al Sham, el exFrente Al Nosra, rama siria de Al Qaida). Pero tanto la oposición como sus apoyos temen que, con el pretexto de evacuar a los combatientes, el régimen y Rusia solo busquen una rendición completa de Alepo.

Fuente: Agencias

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