Recaudadores denuncian caos en los estadios ante legisladores

Para diputados, situaciones narradas muestran que "así no se puede seguir"
Armas y drogas que entraban o pretendían ser ingresadas en coches de bebés, amenazas frecuentes, cacheos hechos a veces por la Policía y otras por seguridad privada y personas que accedían a los partidos de fútbol sin entradas y sin estar registrados en un listado de los clubes. A grandes rasgos, ese fue el relato del secretario general de la Asociación de Funcionarios de Recaudación de la Asociación Uruguaya de Fútbol (Afrauf), José Luis Otero, a los diputados que integran la Comisión Especial de Deporte.

En cada ejemplo que ponía sobre cómo se controla la seguridad en la entrada de las canchas, la palabra "desorganización" estaba presente. "Una cosa es lo que se acuerda en la Comisión de Seguridad y otra lo que se lleva a la práctica. La Policía no pasa revista, pero dentro de esa desorganización a mí me tocó trabajar este fin de semana en un partido en la cancha de Bella Vista donde hizo algún control de cacheo selectivo. Hay una orden expresa del Ministerio del Interior de no pasar revista, pero acá se dio un control de las dos partes (Policía y seguridad contratada)", dijo el martes pasado a los legisladores, según consta en la versión taquigráfica.

Para los diputados que integran esa comisión, el relato de Otero fue una prueba más de que "no existen garantías para seguir jugando al fútbol", según dijo a El Observador el frenteamplista Felipe Carballo, quien realizó 14 preguntas a los miembros de Afrauf. "Respondieron a todas las preguntas y no se trata de gente que ve el fútbol por la televisión; es gente que está en el lugar de los hechos y dice cosas gravísimas. La situación es casi un caos", agregó. Para Afrauf, armas, drogas o "cualquier otro elemento" pueden ser ingresados con antelación a las tribunas de los estadios "en la medida en que no haya un control debido y una buena organización", como sucedió el domingo 23 de octubre en el partido entre Peñarol y Rampla en el Estadio Centenario, donde un hincha carbonero recibió un balazo en un baño de la tribuna Ámsterdam (ver página 4 de Referí).

En ese sentido, el diputado del Frente Amplio, Luis Gallo, propuso "revisar el estadio el día antes por parte del Ministerio del Interior. No se puede permitir que se juegue un partido en el Estadio Centenario sin que previamente se revise todo el recinto, teniendo en cuenta los antecedentes que nos dijeron. Hay que revisar a la gente una por una. No puede ingresar nadie al estadio Centenario sin un cacheo previo", insistió.

Por su parte, la diputada colorada Valentina Rapela manifestó que "ya nadie se hace responsable de lo que está sucediendo fin de semana tras fin de semana".

El secretario general de Afrauf también hizo referencia al ingreso de hinchas a los partidos sin tener entradas. Según dijo a los legisladores, tanto clubes grandes como cuadros menores enviaban un listado con personas que tenían permitido ingresar. Sin embargo, Otero manifestó que ese listado ya no se utiliza más y en la mayoría de los casos desconocen los nombres de quienes ingresan.

Ayer, El Observador informó que "Nandito", el referente de la barra brava de Peñarol baleado el lunes, recibía 150 entradas del club para repartir por colaborar con la seguridad (ver Apunte). En el relato a los diputados, Otero indicó que Peñarol había "manejado un listado hace un tiempo" con "20 o 25 personas cuya función era colaborar con las distintas barras" de esa hinchada. "No tenemos conocimiento de lo que esas personas hacían adentro del estadio porque lo nuestro solo pasaba por permitirles el ingreso", sostuvo.

Durante la sesión, el nacionalista Mario García consultó a Otero si los recaudadores se sentían seguros trabajando. Con su relato, dejó claro que no.

Entradas eran de un partido viejo

La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) informó a la Policía que las 23 entradas que se encontraron en el auto del barrabrava "Nandito", baleado el lunes de madrugada, eran de un partido de Peñarol que ya se jugó. Según pudo saber El Observador, todavía resta averiguar si las entradas fueron vendidas o entregadas al barrabrava. En caso de que hayan sido entregadas, se busca saber quién las entregó.

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