Récords opuestos en la faena en vacunos y ovinos

La matanza de vacas siguió creciendo en junio y marcó una cifra inédita que amenaza la producción futura
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

El cierre del año agrícola muestra a la ganadería vacuna y ovina en procesos inversos. El stock vacuno en leve caída, el stock ovino en leve ascenso. Por un lado, datos fuertes en la faena de vacas, por lo elevada; por otro, datos fuertes en la faena de ovinos, por lo extremadamente baja. Tal vez sea el comienzo de una etapa más equilibrada en la cantidad de vacunos y ovinos con los que cuenta Uruguay, aunque todavía muchos son escépticos respecto a la capacidad de recuperación.

El cierre del año agrícola –o año Dicose en términos de conteo de población ganadera– parecen confirmar que vamos a una ganadería con población descendente de vacunos y ascendente de ovinos.
Por el lado de los vacunos, el récord fue para la faena de vacas, que cerró 12 meses de salida muy alta y que tuvo en junio la salida de vientres más alta para cualquier mes desde 2010 y para un mes de junio desde 2009.

En aquel momento una muy alta faena provocada por una situación de grave sequía. En el presente por una sequía de mediana intensidad que afectó al este, en parte por el diferimiento de faenas suspendidas en abril y también por expectativas que no terminan de quedar claras.

El dato es importante porque es parte de un proceso prolongado de aumento en la salida de hembras que lleva a que en los últimos 12 meses se hayan faenado muchas más vacas que novillos. Y ya en 2015 había sido alta la salida de hembras del rodeo vacuno.

El sacrificio de ovinos fue histórico por lo bajo y ambienta una recuperación en la majada.

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En junio se faenaron 105.600 vacas, 20 mil más que en junio de 2015. Esto llevó el dato en 12 meses a 1,08 millones, 54 mil más vacas que novillos en los últimos 12 meses y 50 mil vacas más que en el año agrícola anterior, que ya había sido un dato alto. Señal de que el rodeo no crece y de que la oferta de vacunos no crecerá en el mediano plazo. La faena de novillos está planchada en un millón cada año desde hace mucho.

En el año agrícola (julio/junio) que determinará el dato poblacional que contará Dicose, en parte influye una mayor faena de vacas lecheras. Pero eso solo agrega una señal de preocupación para el sector lácteo que no opaca el dato fuerte para la ganadería de carne:la faena de hembras en el año Dicose ha sido la más alta desde 2006/07. Será difícil que la ganadería crezca hasta que la faena de vacas no baje y el rodeo vuelva a aumentar. Será necesario entorar todo lo posible en el próximo fin de año.

En el balance, con mayor faena de vacas y menor de novillos, el total de vacunos que ha procesado la industria frigorífica en el último año agrícola quedó prácticamente incambiado: un poco arriba de 2,1 millones de vacunos.

Por otra parte, contrastando con el crecimiento de la faena de vacas, la de ovinos se ha desplomado por segundo año consecutivo, llevando el negocio de la carne a su mínima expresión, pero también dando el marco para el comienzo de una tímida recuperación de la población que se encuentra en mínimos históricos. Porque además de las favorables señales de la carne ovina, la lana está muy fuerte en el mercado internacional y esta semana llegó a US$ 10 por kilo base limpia.

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Caída de la faena ovina


Mientras la faena de vacunos supera los dos millones, la de ovinos en los últimos 12 meses cayó por debajo del millón de animales, 30% menos que el año pasado. Y en 2015 ya había sido 30% menor a la de 2014. Una reducción que por un lado muestra cuanto ha retrocedido el ovino en Uruguay. Desde épocas en que había más de dos lanares por cada vacuno se ha pasado a una relación inversa, ahora hay dos vacunos por cada ovino.

En cifras redondas 12 millones de vacunos y 6 millones de ovinos. El conteo al final de junio de 2015 dio 6,6 millones, la cifra más baja desde que se llevan registros que metódicamente comenzaron en 1974, cuando había 14 millones de lanares. Pero tal vez también muestra un intento de conservar animales y apostar a aumentar la producción.

Con tanta caída en la faena cabe esperar una tímida recuperación en la población de ovinos que puede acercarse a los 7 millones desde su actual récord de mínima.

En dos años la actividad de los frigoríficos con ovinos se ha caído a la mitad, de 1,6 millones en 2013/14 a 1,15 millones en 2014/2015 y a 810 mil en 2015/16. Pero hay síntomas de que la recuperación puede asomar en el horizonte.

En el caso de los ovinos, la faena de vientres ha caído proporcionalmente más que el conjunto, lo que muestra que hay una cierta retención de vientres.

En efecto, la faena de este año agrícola es menos de la mitad que la de hace dos años. Fueron 170 mil ovejas faenadas, frente a 248 mil el año pasado y 414 mil dos años atrás. El sustento de una posible recuperación que fortalezca al negocio principal de la carne ovina, que son los corderos, se encuentra también muy menguado. De una actividad de 880 mil dos años atrás bajó a 656 mil el año pasado y a 485 mil en los últimos 12 meses.

Aunque en gran medida la baja en la actividad es una consecuencia obvia de la baja en la población ovina y el abandono que se ha hecho del rubro en las cercanías de todas las zonas pobladas, rutas y caminos transitados.

Más allá de la salida de zonas que ahora son boscosas y la menor presencia que mantiene en predios donde sigue estando junto a los vacunos, también la menor salida ahora puede indicar el anticipo de un rebote que lleve a producciones mayores en el futuro.

En las últimas semanas la producción ovina ha recibido dos señales sumamente fuertes como para relanzarse: reglas más claras para quienes los roben, a través de la nueva ley de abigeato. Y, por otra parte, la apertura del mercado de EEUU para la carne con hueso, actualmente avanzando en la etapa de comentarios del público, que estará terminando a fines de agosto para pasar ya a las fases de concreción entre privados. Y con un precio de exportación que supera en forma persistente y nítida al que obtienen los vacunos.

En cierto sentido, que baje la faena de ovinos es una buena noticia porque quiere decir que por primera vez en mucho tiempo hay quienes los ven como un negocio que merece ser expandido. Y que además, como dato menor, no tiene competencia importante desde los países vecinos, que justamente en carne vacuna van a competir con cada vez más fuerza (ver nota aparte).

Los ovinos no volverán a los 24 millones que tuvieron pero, si se solucionan los problemas de predadores, puede ir a una más lógica relación uno a uno con los vacunos en la cercanía de los 12 millones. Los vacunos, que se acercaron a los 12 millones y que apostaban a tres millones de terneros, quedan por ahora a la espera de un cambio de tendencia ya que por ahora el ascenso se ha detenido. Es posible que un nuevo equilibrio en la ganadería esté empezando a cimentarse.

Coinciden señales legislativas, de apertura de mercados y en el cierre de la zafra lanera el aumento del precio. Una nueva etapa puede estar empezando. Especialmente si la salida de embarques de carne ovina con hueso a EEUU promueven encarneradas más optimistas en el próximo otoño.

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Competencia creciente


Mientras que la exportación de lana y carne ovina en el mundo es un oligopolio dominado por Australia y Nueva Zelanda, y que tiene a Uruguay en un lejano tercer lugar, en la carne vacuna son cada vez más los protagonistas, y la diferenciación que Uruguay tuvo en acceso de mercados, se va diluyendo con el acceso de Brasil a EEUU cada vez más cercano y la recomposición del rodeo en Argentina.

Lo principal puede venir por el ingreso de Brasil a EEUU en el que la nueva administración está trabajando intensamente y que puede darse este mismo año. En Argentina hay una retención muy fuerte de vientres, la faena de hembras es muy baja y eso quiere decir que la producción en dos años será bastante mayor. Para ese entonces también los vecinos del oeste estarán intentando acceder a EEUU.

Lo mismo sucede con Paraguay, que está en plena expansión, accediendo por primera vez en forma estable a la Unión Europea y negociando con EEUU. Como muestra de la creciente competencia paraguaya, puede ejemplificarse la apertura de una planta frigorífica más grande que cualquiera de las que está en Uruguay o en Paraguay por parte de JBS, la mayor productora de carne del mundo y propietaria en Uruguay del frigorífico Canelones. Esta planta, que comenzará a operar a fines de octubre en Belén, tendrá una capacidad de faena de unas 52 mil reses mensuales, el doble que las más grandes de Uruguay.

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