Reforma aduanera anulada por TCA tuvo costo de US$ 690 mil

El crédito de US$ 22 millones se destinó a un plan macro de modernización del organsimo

La reestructura organizativa de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) que fue aprobada por decreto en julio de 2013 y que fue anulada por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) por violar el derecho a la carrera funcional, tuvo un costo de US$ 690 mil.

Al informar sobre la sentencia, El Observador publicó ayer que el fallo afectaba una inversión de US$ 22 millones aportados mediante un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinado a una modernización global de la DNA.

Sin embargo, desde el organismo –cuyas autoridades no respondieron el jueves los llamados de El Observador– indicaron ayer que el crédito internacional se destinó a un proceso macro, que por ejemplo incluyó inversiones edilicias y compra de equipamiento, y que la reforma organizativa implicó un gasto de US$ 690 mil.

La sentencia del TCA concluyó que la reestructura funcional viola el derecho a la carrera de los funcionarios ya que el nuevo esquema operativo prevé que los cargos jerárquicos se ocuparán en forma transitoria por decisión del director de la DNA, en base a un criterio de dedicación exclusiva y con un acuerdos de gestión.

Y si bien el Estado puede reorganizar sus servicios, "esa discrecionalidad encuentra un límite en la exigencia de respetar los derechos constitucionalmente reconocidos a sus funcionarios", afirmó el fallo del TCA, que fue firmado por la unanimidad de sus cinco ministros.

El secretario general de la Asociación de Funcionarios Aduaneros (AFA), Basilio Pintos, dijo a El Observador que la anulación de la reestructura organizativa implica que unos 70 cargos que habían sido ocupados al amparo del decreto que fue anulado por el TCA "deben caer". En muchos casos son funcionarios presupuestados que volverán a sus puestos anteriores y en otros son personas que fueron contratadas en forma directa y que no pertenecen a la DNA, indicó el sindicalista.

Qué implicaba la reforma

En 2013, el director de la DNA, Enrique Canon, impulsó la reforma organizativa de la DNA de cara a la "nueva realidad del comercio exterior", informó entonces durante la conferencia de prensa en la que presentó el proyecto.

A grandes rasgos, la reforma consistió en la creación de nuevos incentivos para los funcionarios, el aumento de sueldos para más de 500 trabajadores, nuevos ingresos al organismo y la creación de un sistema por el cual degradar al personal jerárquico en caso de no cumplir con al menos el 70% de las metas establecidas.

La reforma recibió críticas por parte de los empleados que en reiteradas ocasiones presentaron "grandes resistencias" para su implementación. Ante este panorama, la DNA contrató a la consultora KPMG para que trabajara con los funcionarios y facilitara la integración.

Un año después de la aprobación de la reestructura, Canon escribió una columna en El Observador en la que expresó que la "modernización de la Aduana" estuvo "en el orden del día" como consecuencia de las "modificaciones" del contexto. Estas fueron el crecimiento del comercio internacional, la adopción por Uruguay de un nuevo modelo de crecimiento económico y la llegada del Frente Amplio al gobierno.

Durante la presentación de la reestructura en 2013, Canon había advertido que si bien "cualquier cambio genera resistencia", en este caso sería "marginal".

"Son los que están apegados a todo lo anterior de Aduanas, que no responde a una Aduana moderna", sostuvo.


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