Refugiados sirios cuentan el infierno de Alepo bajo las bombas

El régimen asedia la ciudad desde hace 10 días; hubo 518 muertos
Los bombardeos? Nadie puede describir eso". En una cama del hospital turco de Kilis, Mahmud Turki cuenta cómo su vida se convirtió en un "infierno" cuando el ejército sirio, apoyado por Rusia, lanzó su ofensiva contra Alepo, la segunda gran ciudad del país.

Una noche, cuando el sol se ponía sobre Minigh, al norte de Alepo, este campesino de 45 años miraba la televisión desde su sofá después de haber cenado con su familia. De repente, el fuego ruso cayó sobre su casa.

"Me desmayé", recuerda Mahmud, con cicatrices en todo el cuerpo y varios puntos de sutura en la cabeza. "El tejado se derrumbó sobre mí y sobre mis hijos. Recuerdo la voz de mi esposa que me preguntaba si estaba vivo o muerto", agrega. "Fue un momento terrible".

Al igual de decenas de miles de civiles que huyeron de la batalla de Alepo, Mahmud tomó la ruta del norte hacia la frontera turca. Cerca de 30.000 personas se hacinan en campamentos improvisados a la espera de poder pasar.

El viernes él y unos cuantos consiguieron cruzar la frontera para ser atendidos.

En una habitación cercana, Alaa Najar se recupera poco a poco de una herida en el hombro. Él también fue víctima de un ataque aéreo contra Marea, justo al norte de Alepo.

"Era un infierno. No podíamos soportar más los bombardeos. Ni nuestros animales aguantaban", describe y afirma que había al menos cuatro por día. "Tengo un gatito. Cuando oía el ruido de los aviones corría a esconderse debajo de la cama. Si incluso los animales tienen tanto miedo, ¡cómo lo van a soportar los humanos!".

El ejército ruso intervino en Siria en setiembre pasado en apoyo del presidente sirio Bachar al Asad. Moscú afirma que se trata de una operación contra el Estado Islámico (EI) y los otros grupos yihadistas en guerra contra el régimen, pero los países occidentales acusan a Rusia de atacar también a la oposición considerada democrática.

Hasta el comienzo de esta ofensiva, Alepo estaba dividida en dos. De un lado, la zona controlada por el régimen, relativamente estable. Del otro, en la controlada por la oposición, hay menos servicios (casi no hay electricidad y agua) y aumentan los bombardeos realizados por Al Asad y sus aliados, especialmente en las últimas semanas.

La ofensiva sobre Alepo comenzó el 1º de febrero y desde entonces fallecieron al menos 518 personas, informó el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman. De esas víctimas, al menos 101 son civiles.

"Asediados"

"La situación es mala", dice Mohamad, un combatiente rebelde herido en una pierna y un dedo que logró cruzar la frontera turca el martes apoyado en muletas.

"La gente huye. La ciudad quedó completamente destruida por los bombardeos aéreos rusos", indica este hombre de 30 años que afirma haber perdido a su padre en un ataque ruso. "Estamos asediados por los rusos, los kurdos al oeste, el Estado Islámico al este y el régimen sirio".

Antes de la guerra civil, Alepo era el pulmón económico de Siria. Una ciudad activa, rica en monumentos como el mercado, patrimonio de la humanidad que fue destruido. Desde mediados de 2012, fue devastada por combates sangrientos.

La ofensiva amenaza a la insurgencia pero también a los 350.000 civiles de los barrios bajo su control, quienes podrían quedar privados de comida, agua y combustible.

Mahmud Turki llegó a Turquía en ambulancia. Su familia pudo reunirse con él tres días más tarde. Una suerte. Su hija Raghad y su hijo Musa también quedaron bloqueados bajo los escombros y padecen fracturas craneales.

"¿Quién nos atacó?", pregunta el padre al hijo. "Los bombardeos de Bachar", le responde el niño de cuatro años.

Turki denuncia la pasividad del mundo. "No hay comunidad internacional, ni ONU, ni Ginebra. Las ONGs son una mentira, el Consejo de Seguridad es una mentira".

Pero por encima de todo, este sirio culpa al presidente ruso Vladimir Putin. Señala con el dedo a sus dos hijos con ironía: "Son miembros del Estado Islámico, tomados por blanco por los bombardeos aéreos de Putin". Y acota: "Putin, el asesino, el asesino de niños".

Oposición exige fin de asedio para negociar

El coordinador de la oposición siria, Riyad Hajib, dijo ayer en conferencia de prensa que no volverán a las conversaciones de paz si no se levanta el sitio de varias ciudades sirias. El hombre mencionó tres condiciones: el levantamiento de los sitios de ciudades, la entrada de la ayuda humanitaria y el cese de los bombardeos aéreos en zonas civiles. los diálogos, en principio, se retoman el 25 de este mes. Las conversaciones de paz iban a comenzar a fines de enero en Ginebra, pero el ejército sirio lanzó su ofensiva sobre Alepo y otras ciudades, y los diálogos se pospusieron.

Fuente: Basado en AFP

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