Relación flaco/gordo exige una invernada más eficiente

Suplementación ganadera de sistemas con praderas representa aumento productivo y de ingresos

Por Lucas Farías, enviado a Paysandú

En los últimos años hubo un efecto descalce notorio en el índice flaco/gordo, favoreciendo al sector criador respecto a la invernada, dado el alto precio de los terneros. La relación llegó a ser de las más altas desde que se lleva registro, alcanzando 1,47 (cada kilo de ternero vale 1,47 veces un kilo de novillo gordo).

El tema fue analizado ayer por el ingeniero agrónomo Ignacio Buffa, director de la consultora Apeo, en la 18ª jornada técnica de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), realizada en el salón Egeo, en Paysandú.

El experto señaló que eso puede deberse a un factor estructural, y si eso es así el sector invernador debería sostenerse con una mejora de la eficiencia productiva.

En el primer semestre se exportaron 150 mil terneros en pie casi 30% de lo que se vende en el país

Pero también reconoció que en estos años estuvieron operando elementos que fueron determinantes para esa suba del indicador flaco/gordo. El principal fue la exportación de ganado en pie. "En el primer semestre de este año exportamos 150 mil terneros en pie y eso constituye casi 30% de los terneros que se comercializan en el país, es mucho", consideró.

El otro componente que señaló Buffa fue el recurso forrajero de los puentes verdes, que se venía usando incipientemente, y este año dadas las relaciones de precios se pretendió usar bastante.

La charla del director de Apeo se centró en mejorar los resultados económicos de la ganadería, acompasando la oferta de pasto con la demanda animal. Demostró con números y gráficos que cuando se agrega suplementación o energía extra en las estaciones del año en que hay una limitante en la producción de pasto, se logra cosechar el forraje de forma más eficiente.

Señaló que eso genera una diferencia de 150 kilos en la producción física del animal, que se expresan en más de US$ 200 por hectárea en el producto bruto ganadero. El otro elemento es que los procesos de intensificación están asociados a mayores inversiones, algo que hay que considerar porque el capital siempre es escaso, pero también demostró que la rentabilidad es significativamente más importante por el hecho de intensificar.

Buffa explicó que cuando se intensifica, la rentabilidad de ese negocio pasa a ser generar rentabilidad sobre margen bruto. O sea: lo que se gana dividido los costos variables –ganado y suplementación-. Esa rentabilidad no solo es positiva, sino que es alta, del entorno de 15%.

El análisis del consultor fue realizado en base a la aplicación de la tecnología a lo largo de 10 años, y el resultado sistemáticamente fue positivo. "Por lo tanto me parece que más allá de discutir si voy o no a usar un grano, el tema está en estructurarse para hacerlo de la manera más eficiente posible", concluyó.

Cuando ese sistema ganadero en praderas con suplementación se realiza en un campo agrícola arrendado el negocio se hace más complicado, como es lógico. Los números indican que solo se podrá sostener una renta agrícola con un componente agrícola-ganadero, y el componente agrícola tiene que ser el que maximiza el resultado económico que es la soja.

La combinación ideal de las rotaciones depende primero del tipo de suelos. Cuanto más marginal es el suelo, necesariamente se requerirá un componente de pastura más largo.

A las actuales relaciones de precios parecería que un esquema agrícola con un par de años de pasturas en el litoral podría ser interesante para explorar, y hacia el centro del país se puede ir a dos años agrícolas y cuatro años de pasturas, opinó Buffa.

Al cierre de esta edición la jornada de la UPIC concluía con la participación del ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.


Populares de la sección