Relatos de fascinación futbolera

El libro Uruguay pa' todo el mundo presenta una serie de historias sobre extranjeros que conocen y se maravillan con el folklore que rodea al deporte más popular
Uruguay es un país de gran cultura futbolística. Llamo cultura futbolística a aquello que tienen los países para cuyos pobladores el fútbol es lo más importante", dijo en 2014 Óscar Tabárez, el entrenador de la selección nacional. Esa cultura es uno de los rasgos característicos del país, y suele sorprender a los extranjeros que llegan cada año.

Si bien algunos conocen las historias de los triunfos, los campeonatos y las hazañas, otros se maravillan al conocerlas. Pero el fútbol uruguayo también tiene su cara más barrial y simpática: el fútbol de las canchas chicas, con los hinchas pegados al alambrado y un folklore particular que no se ve en otras partes del mundo.

Franco Pérez es uno de los fundadores de Fanáticos futbol tours, empresa que organiza recorridos temáticos sobre el fútbol uruguayo para turistas, llevándolos a los escenarios y museos más importantes de Montevideo, pero también a ver diferentes partidos. Su libro Uruguay pa' todo el mundo presenta algunas de las anécdotas e historias que este trabajo le permitió conocer.

Así, está en el libro la historia de Marcel, un suizo que se hizo fanático de Wanderers luego de ir a un asado en la sede y a un partido del equipo bohemio; o la de David, un inglés que fue a ver un Defensor-Racing en el estadio Franzini e incitado por un amigo del guía turístico, acabó insultando a un defensa del equipo visitante hasta que el futbolista respondió a las agresiones.

Uruguay pa' todo el mundo también presenta las historias del otro tipo: las de visitantes que se impresionan ante las historias de los equipos locales, como una pareja de amigos de Rosario, Argentina, que se maravillan al conocer el relato del suicidio de Abdón Porte, el jugador de Nacional que se pegó un tiro al ser apartado del equipo titular; o la de un brasileño que se emociona al ver en el estadio Centenario la Copa del Mundo ganada en Maracaná por la selección uruguaya, partido en el que el hombre había estado presente.

Intercalando frases de futbolistas uruguayos que explican los rasgos que los extranjeros reconocen y aplauden en ellos, el texto también presenta relatos de otro tipo, más pintorescos o curiosos.

Dentro de esa categoría están las historias de Oscar, un publicista hondureño que se asombra con los jingles y los anuncios del Centenario o el relato de un grupo de periodistas de Hong Kong que entrevistan a Alcides Ghiggia y este les adelanta que Alemania será campeona del mundo en Brasil 2014.

Contados con un estilo coloquial, casi como si fueran contados a un grupo de amigos, los relatos de Franco Pérez se leen de forma ágil y su brevedad permite consumirlos a gusto.

De todos modos, entre los relatos también hay algunos un poco más oscuros, como el de un trío de hooligans ingleses que llegan a Montevideo con la intención de pegar unos stickers que decían "Malvinas Inglaterra", acción que luego repetirían en Buenos Aires. Algo similar hizo otro grupo de turistas británicos con el agregado de que mostraron una bandera con un mensaje sobre la misma temática en un partido de eliminatorias contra Argentina, lo que dejó a los funcionarios de Fanáticos al borde del ataque de nervios.

Estas historias, así como las de fanatismo por deportistas como Álvaro Recoba, Luis Suárez u otros menos populares como Richard Núñez, configuran un racimo de relatos entretenidos, y que demuestran el hecho de que este deporte sea uno de los pocos medios con los que Uruguay cuenta para hacerse conocido en el mundo, a la vez que uno de los atractivos turísticos más llamativos para los visitantes que llegan al país.

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