Relevancia de la tesis de Ramón Díaz sobre el progreso de la economía uruguaya en el siglo XIX

Destaca como el período de más excelente desempeño el de 1852 hasta 1875, que denomina La Gran Expansión
Alfonso M. Ramos Inthamoussu
En la Introducción a su libro Historia económica del Uruguay, Ramón Díaz afirma que "nuestra historiografía y las ramas conexas de nuestra intelectualidad han mostrado escasa inclinación a atribuir un alto valor a esa época temprana de la historia uruguaya, en lo que concierne a la construcción del país próspero". Tal vez-agregamos nosotros- el entusiasmo por el "país modelo", implica asignar un peso muy fuerte a la institucionalidad política del siglo XX, una vez superadas las guerras civiles en torno a 1900.

Ramón Díaz, en cambio, no duda en afirmar "El Uruguay del que yo particularmente me enorgullezco –con ese orgullo que va de la mano del asombro- es el de los 74.000 habitantes de 1830, empobrecidos por un sinfín de guerras,..., convertidos en un país rico en 1870, con diez veces más de habitantes...; el Uruguay de los inmigrantes, que llegaron a nuestras costas a raudales portando su ethos de laboriosidad y austeridad".

Se apoya en el valioso aporte de Luis BértolaI , a quien considera una "crucial excepción" entre los investigadores nacionales. Según estos trabajos, el producto bruto interno de Uruguay se multiplicó por 4 entre la década de los 70 del siglo XIX y el año 1913, lo que significa una tasa anual promedio de crecimiento del 4% durante 35 años.

Pero Ramón Díaz quiere ir más atrás y afirma que el período de más excelente desempeño es el que va desde 1852 hasta 1875 y que denomina La Gran Expansión.

Barrán y Nahum

Continúa Ramón Díaz en su Introducción: "Es difundida la tesis de que en Uruguay nada aconteció hasta que, con Latorre y el militarismo –hablamos de 1875– se constituyó un gobierno fuerte y organizado, capaz de tomar en sus manos las riendas del país". Y cita textualmente a Barrán y NahumII: "El Uruguay, independiente desde 1828, no pudo crear un poder central efectivo hasta 1876. La guerra civil, ambientada en la debilidad del Estado y la disputa por la posesión de la tierra, se enseñoreó de la nación. Cuando no era ella, los hombres, sueltos u organizados en gavillas, merodeaban por los campos, carneando aquí y robando allá un ganado cuyo valor venal era escaso al comercializarse fundamentalmente el cuero".

Ramón Díaz sostiene en cambio que la Gran Expansión se produce entre 1852 y 1875. Es obligada su referencia a la evolución demográfica, ya que el alud de inmigrantes no se puede explicar sin unas condiciones de vida atractivas. Afirma en el capítulo 4 "En el lapso 1852-1874 la población del país había pasado, de 132.000 a 400.000 habitantes... En el sexenio 1867-1872 llegaron al puerto de Montevideo más de 100.000 personas, y si bien no se registraba en la época el número de salidas, Eduardo Acevedo estima, en base a la demanda corriente de la mano de obra, que la mayoría permaneció en el país".

Pasa luego Ramón Díaz a datos de la producción. Según la información deBértola el ingreso per cápita de Uruguay en la década del 70 y del 80 del siglo XIX es similar al ingreso per cápita de Inglaterra, Francia y Alemania, que vivían ya el inicio de la segunda revolución industrial. Concluye Ramón Díaz: "Si Uruguay, en 1830 sumido en la pobreza, apenas con 74.000 habitantes, cuarenta años después tiene un ingreso per cápita al nivel de los países más ricos del mundo, tiene que ser porque su crecimiento entre los dos límites fue espectacular.

Estimo que las pruebas abundan en cuanto a que el paso decisivo para ese resultado comenzó a fines de la Guerra Grande (1851)".

Menciona luego datos dispersos, en muchos casos compendiados por Barrán y Nhaum. En primer término la cantidad de vacas y ovejas. En 1852 el número total de ovinos era de 1.000.000, subiendo a 3.000.000 en 1860, y trepando luego en 1868 a 17.000.000

Respecto al sotck bovino, fue de 2.000.000 en 1852, duplicándose hacia 1856 y subiendo a 7.500.000 cabezas en 1862. Pero no cuenta sólo la información cuantitativa. Barrán y Naummencionan el reconocimiento recibido en Europa por las "lanas de Montevideo", así como el aumento de producción de lana por animal.

Las referencias no son sólo rurales. El progreso de Montevideo fue notable. Hacia fines de la década del 60 había más de 600 edificios de 2 plantas, cuando en 1856 se contaban éstos con los dedos de la mano. Fue en los 60 que se construyeron numerosas casas quintas en la Aguada y en el Prado. Y disfruta Ramón Díaz con la mención del Teatro Solís, fruto de la iniciativa privada e inaugurado en 1856.

Si bien son datos aislados, vale la pena mencionar información socio económica que proporcionan Barrán y Nahum en su obra y que abonan la tesis de Ramón Díaz. Por una parte, mencionan que los sueldos rurales crecieron fuertemente entre los 50 y los 60. Asimismo, confirman elfenómeno de ascenso social en el campo,fruto del acceso a la tierra que tuvieron los pastores de ovejas por su participación en los corderos que cuidaban.

Angus Madisson

En 2003 y 2008, este británico dio a conocer la versión final de sus trabajos de comparación de los niveles de vida de cientos de países entre sí y de estimación de su evolución a lo largo de siglos. Un trabajo que ha sido continuadoIII. Son investigaciones que conoce Bértola pero que mencionamos porque continúan luego del fallecimiento de quien dedicó su vida académica al tema, y porque ha sido trabajada para la Argentina por Lagos y Llach, con la colaboración de Fracchia y MarullIV .Una sola conclusión de este trabajo es sólida base para la tesis de Ramón Díaz sobre la Gran Expansión.

En 1870 el producto per cápita del Uruguay era un 66% superior al de la Argentina, en tanto en el trienio 1903-1905 el producto per cápita argentino era un 37% superior al uruguayo.
Dicho de otro modo, el nivel de vida en el Uruguay era muy superior al argentino en 1870, en tanto 35 años más tarde se vivía significativamente mejor en Argentina. Todo indica que el período de gran progreso en Uruguay fue el anterior a 1870 y que su rezago relativo posterior respecto a Argentina está documentado y fundamenta la tesis de Ramón Díaz de que desde 1875 la progresiva pérdida de apertura económica era un mal presagio.

Conclusiones

En el estudio de la Gran Expansión hay dos tesis en juego. La primera es si realmente se produjo. Es un dato empírico. La otra tesis se refiere a las causas de ese progreso. Las tesis posibles constituyen un campo abierto a nuevas hipótesis y trabajos.
Respecto a si esa Gran Expansión se produjo, todo indica que la audaz intuición de Ramón Díaz está respaldada por creciente información.

Respecto a sus causas, Ramón Díaz las centra en el ethos de laboriosidad y austeridad de los inmigrantes, en el librecambio y en la indeclinable salud monetaria del país. Que ésta sea la única explicación o los puntos centrales de la mismapuede ser puesta en tela de juicio.

Pero, asimismo, la verificación de la existencia de la Gran Expansión y el rezago relativo respecto a Argentina en el último cuarto de siglo del XIX, significa un cuestionamiento serio de la tesis de Barrán y Nahum de que Uruguay recién se puso en marcha en 1876 con un estado consolidado. Porque nadie niega que durante la Gran Expansiónno faltaron conflictos políticos y militares y el desorden derivado del aluvión inmigratorio. l

I- Luis Bértola, Ensayos de Historia Económica: Uruguay y la región en la economía mundial, 1870-1990
II- José Pedro Barrán y Benjamín Nahum, El Uruguay del 900, Ediciones del Banda Oriental, Montevideo, 1979, p. 14
III- http://www.ggdc.net/MADDISON/oriindex.htm
VI- Claves del retraso y del progreso de la Argentina, Temas Grupo Editorial, Buenos Aires, 2011


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