Renovadores ganaron en el Partido Socialista pero deberán compartir el poder

Los ortodoxos multiplicarán su presencia en los órganos de conducción

Tras contar cuidadosamente los 198 votos observados que restaban escrutar para saber quién ganaría las elecciones internas del Partido Socialista, la victoria la obtuvo la renovadora Mónica Xavier quien, pese al triunfo, deberá compartir el poder con la corriente ortodoxa que encabeza Daniel Olesker

Xavier asumirá la secretaría general del PS al ganar por apenas 23 votos (884 contra 861) de los 1.658 emitidos en los comicios del domingo 13 pero los principales organismos de coordinación y conducción- en los que los ortodoxos estaban casi ausentes- deberán ser repartidos casi en partes iguales.

Los ortodoxos contaban hasta hoy con siete de los 51 cargos del Comité Central del PS. La votación del domingo elevará esa cifra al menos a 26 de los 71. Además, esa corriente no dirigía ninguna de las principales secretarías del partido –organización, finanzas, formación, programa, interior, entre otras- en las que, por fuerza de las urnas, ahora habrá que negociar el reparto del poder.

Los "ortodoxos" o "removedores" mantienen una actitud más crítica con los lineamientos generales del Poder Ejecutivo y han tenido varios enfrentamientos con el oficialismo "renovador". Entre otras cosas, los ortodoxos le reclaman al presidente Tabaré Vázquez un giro a la izquierda en sus decisiones y, a nivel internacional, congenian con el chavismo venezolano y con el kirchnerismo argentino. Tienen su principal base de acción en la departamental socialista de Montevideo que es dirigida por el diputado Gonzalo Civila.

En el contexto de la nueva paridad partidaria, la Agrupación de Gobierno del PS –en la que coordinan acciones los legisladores y los integrantes socialistas del Poder Ejecutivo- se convertirá en un nuevo escenario de disputas en el intento de que prevalezca la posición de cada corriente.

Ayer, al dar a conocer los resultados, Xavier aseguró que el Partido Socialista debe ser muy "cercano a la ciudadanía" y estimó que las elecciones internas sirvieron para "reactivar" el sector. Xavier es la primera mujer que dirige a ese partido.

En tanto, Olesker anunció la llegada de debates en el PS y aseguró que su partido es "distinto al resto".

Los "renovadores" solían achacar a los "ortodoxos" que, siendo una minoría partidaria, no acataran los postulados emanados de la mayoría y asumieran posiciones que contrariaban declaraciones y documentos oficiales.

Ahora, los "ortodoxos" podrán argumentar que sus opiniones están avaladas por la buena votación obtenida el domingo.

Los datos primarios de las elecciones del Partido Socialista habían mostrado una leve ventaja –de nueve votos– para Xavier, lo que provocó que la cantidad de votos observados fuera mayor a la diferencia entre los sufragios obtenidos. Por eso, el conteo continuó ayer por la tarde en la Casa del Pueblo socialista.

Los renovadores participaron de las elecciones internas con tres boletas. La lista 1 (fue la más votada de las que apoyaron a Xavier, con 409 votos), que integró el actual secretario general del PS, Yerú Pardiñas, se presentó como la más "oficialista" y procura una coexistencia pacífica con los ortodoxos. También la apoyaron Daisy Tourné, José Korzeniak y Roque Arregui, entre otros.

Desde las listas 2 y 3 se reclamó que la dirección partidaria se ponga firme ante algunos excesos ortodoxos que, dicen, están comprometiendo la unidad de este partido. La lista 2 la apoyaron, entre otros, Eduardo "Lalo" Fernández, Julio Bango y María Elena Laurnaga. La lista 3 estuvo integrada por Manuel Laguarda, Fernando Nopitsch y Daniel Daners y su objetivo era evitar el alejamiento de dirigentes por culpa de los enfrentamientos internos -como ocurrió con el jerarca de la OPP, Pedro Apezteguía- y reclama terminar con el "internismo" y "defender la disciplina del PS".

Los renovadores criticaron a Olesker por no tener "sangre verde" en referencia a que empezó su militancia antes de la dictadura (1973-1985) en el movimiento 26 de Marzo y se afilió al PS en 2008. Este pasado le provoca desconfianza a los renovadores. Por el contrario, los denominados "ortodoxos" ven en esa actitud una "discriminación" evidente.


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